La delicada situación económica en que nos encontramos obliga a buscar fórmulas para poner en valor recursos y aprovechas oportunidades de negocio que, a la vez, supongan una mejora de calidad de vida de los ciudadanos. Bajo esa premisa se ha constituido la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), que tiene su sede en Valladolid (Agencia de Innovación y Desarrollo) y reafirma su compromiso con el desarrollo tecnológico y el conocimiento.
Alicante, Burgos, Cáceres, Castellón, Córdoba, Guadalajara, Huesca, la Coruña, Logroño, Lugo Madrid, Málaga, Murcia, Palencia, Pamplona, Rivas Vaciamadrid, Sabadell, Salamanca, Santander, Segovia, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza han decidido unir esfuerzos en esta entidad constituida como asociación, que se venía gestando desde hace un año, con un claro objetivo: favorecer el progreso económico, social y empresarial de las ciudades a través del conocimiento y las tecnologías de la información.
Ofrecer servicios públicos más eficientes, atraer flujos de información, promover la transferencia tecnológica y la colaboración público-privada, apostar por la innovación urbana inteligente y fomentar el empleo son algunos de los principios con los que trabaja la Red, que se ha organizado en cinco grupos de trabajo: innovación social, energía, medio ambiente e infraestructuras, movilidad urbana -liderado por Valladolid y Burgos- y gobierno, economía y negocios.
A lo largo de los últimos años, Valladolid ya ha dado algunos pasos concretos en esta dirección. El coche eléctrico, una realidad que se va generalizar a corto plazo en el medio urbano; la apuesta por el patrimonio desde una perspectiva sostenible -la ruta “Ríos de Luz”-, la pagina web interactiva (teleadministración); las instalaciones de energía solar térmica y fotovoltaica; la renovación del alumbrado público con lámparas led, los proyectos CREA con base tecnológica y otros similares son actuaciones relevantes que apuntan en la dirección correcta.
Estamos, ciertamente, ante una panorama muy complicado en el cada vez se extiende más el temor ante el futuro y la desconfianza. Por eso, iniciativas como la RECI para compartir experiencias, intercambiar conocimientos y buscar posibilidades de desarrollo y empleo en estos ámbitos resultan fundamentales.