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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added May 8, 2019
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    Aquí nació San Pedro Regalado

    «Este gran santo, honra de la católica España y gloria de Valladolid, nació aquí el año de 1390. Murió en la paz del Señor el día 30 de marzo de 1456. Sigamos su ejemplo imitando sus virtudes». Estas líneas recuerdan que San Pedro Regalado, patrón de Valladolid, cuya festividad celebramos el 13 de mayo, nació en la calle Platerías de la capital del Pisuerga. Puedes encontrar el edificio, actual número 2, al principio de la vía, en el acceso desde la plaza del Ochavo. Pese a las investigaciones que han tratado de esclarecer la fecha exacta del nacimiento del santo, no se conoce ni el día ni el mes de tal acontecimiento. Tan solo sabemos que ocurrió en 1390 y que poco después recibió el primer sacramento en la actual Iglesia del Salvador -como nos recuerda una estatua del santo y una placa sobre la pila bautismal, que aún se conserva-. También conocemos el nombre de sus padres: Pedro Regalado y doña María de la Costanilla (nombre que por aquel entonces tenía la calle), ambos de linaje y fortuna. El hoy patrón de Valladolid, en sustitución de San Miguel, fue, en su tiempo, conocido como Pedro de Costanilla -así figura […]
  • Added October 16, 2017
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    Las primeras emisiones de televisión en Valladolid

    Radio Valdeprado instaló en su escaparate un receptor donde los atónitos vallisoletanos pudieron disfrutar de las primeras emisiones de televisión
    La hacedora del milagro fechado el 19 de julio de 1959, una emisora provisional de 50 watios instalada en la sierra de Navacerrada.
    «La TV ha llegado a Valladolid», recordaba el extinto Diario Regional, que (y como si de un serial de suspense se tratara) venía informando de los pasos tecnológicos que posibilitarían la irrupción de las aventuras de Cisco Kid y el Agente X o las propuestas musicales de Hoy es fiesta y Alta Fidelidad en los salones de algunos privilegiados y en las vidas de quienes frecuentaban El Café del Norte, el Salón Ideal y el Ideal Nacional, los tres establecimientos de la ciudad que estrenaron "contertulio". «Estos días hemos visto cómo la charla bajaba de tono cuando la acción de la pantalla tenía más interés y había quien se olvidaba de su café, ya frío, pendientes de las predicciones meteorológicas de don Mariano Medina», describía el reportero Rafael González en la edición del 8 de agosto de 1959, en la que se publicaba una curiosa foto tomada en el antiguo café Ideal Nacional. En ella, un técnico «montando guardia junto al receptor», subido a una escalera para vigilar su correcto funcionamiento. Escenas de las que fue protagonista el fundador de la empresa de telecomunicaciones Reantel y padre de quien habla, Josué Santiago. «Las primeras instalaciones fueron en bares y teleclubes de pueblo. Era muy poquita la gente que compró uno, sobre todo del entorno de la Acera de Recoletos y la Plaza Mayor, porque los televisores salían carísimos». De 16.500 a 32.000 pesetas, el salario de seis meses a un año del español medio.
    Y así, a cuenta gotas, los pedidos a Marconi, Telefunken y General Eléctrica Española fueron llegando al almacén de Ruano, principal abastecedor de los vecinos de Las Delicias, Pajarillos o Vadillos-San Juan. «Teníamos las justas», recuerda Eladio Miguel, gerente del comercio fundado en la calle Labradores en 1954, «y el 99% se adquiría a plazos, con letras a pagar de 12 a 18 meses». Aparatos de 20 pulgadas «y mucho fondo» como el que, poco tiempo después, entraría en el piso de la calle de la Pólvora del que Bernardina Vallés hizo un hogar. Eso sí, pagado «al contado» con los ahorros de años.
    «Nunca se me olvidará la primera vez que la vi. Si prácticamente no había pisado ni Segovia cuando vinimos a vivir a Valladolid desde Navas de Oro...», y Vallés deja en suspenso la frase para recuperar las sensaciones de la joven madre que contemplara absorta los fastos que rodearon la boda de Balduino de Bélgica y Fabiola de Mora y Aragón en diciembre de 1960. El escaparate escogido en aquella ocasión por un tumulto de curiosos, «el de un comercio que había frente al salón de helados Ideal. Uno de los primeros de la ciudad en el que podías encontrar de todo». Estampas públicas que pronto dejaron paso a las reuniones de salón como las que congregaban cada viernes a los vecinos de esta segoviana, «éramos los únicos que teníamos televisor», con la interminable huida de El fugitivo como excusa. «La televisión se extendió enseguida, casi diría que más rápido que la radio porque en España ya se andaba mejor de manteca», apunta el septuagenario Eliodoro García mientras chasquea los dedos de su mano derecha e incide en que los más mayores «tardaron tiempo en comprender» cómo funcionaba aquel artilugio que popularizó «la voz del cordobés Matías Prats». El tenis de santana. En casa de Mª Carmen Gonzalo, hija del vigilante jurado de la fábrica textil de la calle Titán, el doctor Kimble cedió protagonismo al nacional Manolo Santana y «sus pantaloncitos cortos». «Los jefes pasaban por casa a ver los partidos», aclara quien rescata de la parrilla de los 60 y 70 Un millón para el mejor, Cesta y puntos, Crónicas de un pueblo... Pero, sobre el resto de la programación, aquellos primeros boletines informativos (la emisión comenzaba a las 20.45 horas) leídos en directo y sin imágenes. Telediarios que hablaban de lo sucedido a cientos o miles de kilómetros y que contribuyeron a construir un mundo globalizado y modificar el pequeño horizonte pucelano.
    «Los programas de radio nos mantuvieron embelesados de niños, pero la magia de la televisión era incuestionable», sentencia Eladio Miguel antes de invocar con nostalgia las tardes-noche de «bares de barrio y vino», de «sillas en la calle, de tertulia y juegos al sereno del verano» desbancadas por los encuentros frente a la (ahora más que nunca) caja tonta que ocupara un sitio privilegiado en la casa molinera de una tía. «Nos cambió y, poco a poco, acabó con la vida social»
  • Added March 18, 2018
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    La batalla de Torrelobatón


    La toma o batalla de Torrelobatón fue una operación militar llevada a cabo por el ejército comunero a finales de febrero de 1521, en el marco de la Guerra de las Comunidades castellanas.
    Desde todas las ciudades comuneras llegaron tropas a Valladolid hasta alcanzar la cifra de 6000 infantes, 600 caballeros y una potente artillería. 

    Este ejército salió secretamente de la ciudad al mando de Padilla para poner sitio a Torrelobatón, posesión del Almirante e importante punto estratégico. 
    El duro asedio se prolongó durante cuatro días.
    La muralla y el castillo sufrieron graves daños durante el asedio. Cuando finalmente cayó la población, Padilla tomó el castillo tras amenazar con ahorcar a todos los habitantes si el alcaide no se rendía. 
    Esta victoria despertó el entusiasmo de los comuneros y la inquietud entre la alta nobleza: los comuneros habían atacado las posesiones del mismísimo Almirante de Castilla. El cardenal Adriano reprocharía la actitud negligente de los jefes del ejército, más preocupados por defender sus señoríos que por ayudar al rey.

    -Dibujos obtenidos del Centro de Interpretación del movimiento comunero (Castillo de Torrelobatón)
  • Added August 20, 2012
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    El incendio de la Iglesia de San Pablo de 1968


    El pavoroso incendio se declaró el 9 de septiembre de 1968. El fuego fue descubierto durante la celebración de una de las misas de primera hora de la tarde. Inmediatamente se dio orden a los fieles para que abandonaran el templo, cosa que llevaron a cabo con relativa calma. 
    Rápidamente comenzaron a verse las llamas en la bóveda de la iglesia. A las tres y media de la tarde ya se habían perdido, por lo menos, la mitad de la bóveda, obra de mediados del siglo XV, pintada por Carducho.
    Con la mayor celeridad fueron avisados los bomberos del parque de esta ciudad. También fueron avisados los de Palencia.
    Tan pronto como fue divulgada la noticia del incendio, se presentaron en el lugar del suceso el capitan general, gobernador civil, alcalde de la ciudad, jefe superior de Policía, delegado provincial del Ministerio de Información y Turismo, jefe de la Policía Armada, otras autoridades y arquitectos municipales.
    Se trabajó intensamente para evitar que el fuego se propagase al Museo Nacional de Escultura PolicromadaThis link opens in a popup window, edificio contiguo a la iglesia de San PabloThis link opens in a popup window.
    Las pérdidas fueron de gran consideración, debido a las obras de arte que contiene el referido monumento. El siniestro se inició en la bóveda superior del altar mayor.

    -Fuente: Diario ABC
  • Added November 16, 2012
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    Valladolid ve la luz

    Edificio de la Electra Popular Vallisoletana

    Por Joaquín Martín de Uña
    Si a los primitivos habitantes del caserío vallisoletano se les hubiera ocurrido pensar que llegaría el momento en que la iluminación de sus vías públicas dejaría de ser un problema y se convertiría en algo tan habitual que únicamente la falta de suministro haría recordar lo imprescindible de la iluminación nocturna, quizá hubieran pensado que se trataba de un sueño irrealizable que tendría lugar muchos años después. Y estarían en lo cierto.
    Quizá primero fueran las rondas nocturnas de las fuerzas de orden de la ciudad quienes aportaran la luz vacilante de sus rudimentarios medios, luz y compañía a los transeúntes en las oscuras noches.
    Años más tarde las vías públicas principales comenzaron a iluminarse con antorchas y recipientes de barro que contenían aceite y una mecha situados en lugares oportunos y de forma constante, sistemas de iluminación utilizados en la celebración de fiestas públicas uno de cuyos complementos fue la iluminación de algunos edificios públicos, así como la de fachadas y altares de las iglesias penitenciales.
    A mediados del siglo XIX, cuando ya la iluminación pública correspondía a los ayuntamientos, comenzaron a instalarse en las esquinas de las calles faroles de reverbero de aceite (1837), gas (1850) y petróleo (1870), así como en paseos y plazas se situaron farolas de candelabro, con un número variable de brazos, alimentadas por dichos combustibles, lo que dio lugar a que se hiciera familiar en las calles vallisoletanas la presencia de los faroleros, llevando una escalera y una larga caña con una mecha y un cono de zinc, con el cual encendían y apagaban faroles. Al final del siglo llegó la revolución de la luz eléctrica.


    Traslado a los Filipinos de los restos de Fray Alonso de Orozco el 8 de diciembre de 1882. / M. DE U.

    Inauguración
    En una noticia publicada por EL NORTE DE CASTILLA en 1882 se comunicaba la inauguración de la luz eléctrica «en todos los establecimientos de esta capital y algunos particulares», si bien continuaron en servicio mil farolas de reverbero y gas, como recoge María Antonia Virgili en 'Urbanismo y Arquitectura en Valladolid en el siglo XIX'. En 1906 comenzó a funcionar la Electra Popular VallisoletanaThis link opens in a popup window, tras acuerdos con El Porvenir de Zamora y Electricista Castellana, siendo propietaria del salto de agua del Cabildo e inaugurándose la central el 20 de febrero en 1906. En 1908 la firma vallisoletana Anselmo León SA inauguró el salto de agua situado en la desembocadura del Esgueva.
    Las ferias y fiestas de San Mateo fueron una de las grandes beneficiadas por el nuevo descubrimiento, no solo por la iluminación de paseos y templetes durante su celebración, sino por su utilización en las primeras proyecciones cinematográficas y en la música de los discos que alegraron dichas celebraciones. 
    En las ferias de 1885 se resaltó «la brillante iluminación de gran novedad y sorprendente efecto», así como «la iluminación de forma caprichosa del templete de la glorieta de la Plaza Mayor». En 1888 se iluminaron el Campo Grande y el templete de la Plaza Mayor «por medio de seis arcos voltaicos». La iluminación electrónica, las lámparas de bajo consumo y un largo etcétera vendrían más tarde.
    -Fuente:  El Norte de CastillaThis link opens in a popup window
  • Added March 13, 2019
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    ¿Cuál fue el primer instituto de educación secundaria de Valladolid?

    Colegio de Santa Cruz
    En el año 1844 aparece la primera referencia al Instituto de Segunda Enseñanza en Valladolid, con ocasión de la publicación de la R. O. de 3 de noviembre "sobre la instalación en la capital de un Instituto de Segunda Enseñanza". La noticia es recogida por la Diputación, pero no hace referencia a su implantación, sobre todo porque está pendiente de la puesta en marcha de la Escuela Normal y el instituto está prácticamente olvidado…. 
    En el año 1845 se vuelve a tratar sobre el tema, al aprobar por otro R.D. de 4 de septiembre su "agregación a la Universidad de Valladolid". En 1847 la Diputación pone de manifiesto que "el Instituto debe de ser mantenido por la Universidad" y el Gobierno puntualiza que el Estado solo se encargará de su mantenimiento si la provincia colabora con alguna cantidad. Acto seguido, la Diputación acuerda presupuestar 40.000 reales e iniciar los trámites para buscar el edificio idóneo donde instalar el instituto. 
    Instituto Zorrilla
    En el mes de abril de 1848, Juan Antonio Rábago, en comunicación enviada a la Diputación, anuncia que: "Como propietario de la Hospedería del Colegio de Santa CruzThis link opens in a popup window, ofrezco dicho edilicio para su utilización como Instituto de Segunda Enseñanza", y en el mes de septiembre del mismo año el diputado López presenta un informe favorable, y el Pleno de la institución aprueba su compra…. El instituto inicia sus actividades en el curso escolar 1848-49, y en los presupuestos correspondientes al año 1849 se aprueban las correspondientes partidas para su mantenimiento, con unos ingresos de 3.300 reales y unos gastos de 40.000 reales. 
    Tras unos años en los que fue cambiando de emplazamiento, en 1901 se publica el decreto para ordenar la construcción del edificio que actualmente alberga el centro, nos referimos al Instituto ZorrillaThis link opens in a popup window. Tras una inversión de 679.000 pesetas, en septiembre de 1907 se levantaba el actual edificio de ladrillo rojo. Una nueva y definitiva sede que se ubica junto a lugares emblemáticos de la capital vallisoletana como son la Plaza de San PabloThis link opens in a popup window o la sede de la Diputación de Valladolid.
    Fuente: La Diputación Provincial de Valladolid  en el siglo XIX (1813-1874). Publicado por la Diputación de Valladolid.
  • Added July 14, 2016
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    Barrios de Valladolid: Las Delicias.

    Icónico barrio obrero de la ciudad, Las Delicias ha nacido y crecido al amparo de los talleres ferroviarios y de factorías como IVECO. Con sus fiestas populares a la vuelta de la esquina y viendo peligrar su título como zona más poblada de Valladolid, repasamos la historia del barrio Las Delicias. Una historia ligada al ferrocarril  […]
  • Added January 20, 2013
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    La gran inundación de 1636


    Todo el que haya paseado por la avenida de Santa TeresaThis link opens in a popup window se habrá interesado por un letrero de piedra embutido en una pared del convento de Santa Teresa, que dice: Aquí llegó Pisuerga en 4 de Febrero de 1636. Alabado sea el Santísimo Sacramento. Es la marca de uno de los Guinnes de nuestra ciudad.
    El lunes cuatro de Febrero de 1636,  entre las nueve y las diez de la mañana, comenzó a oirse un gran alboroto en la ciudad. Unos venían corriendo y gritando que el Pisuerga estaba creciendo con una rapidez desconocida, para encontrarse con otros que también corrían y llegaban de dirección opuesta voceando que llegaba un andalubio -voz de Tierra de Campos-  por la Esguevas.
    Fueron muchos los que hicieron lo propio y salieron a la carretera, abandonando casas y haciendas, para buscar refugio en los lugares más altos de la ciudad, como era la puerta de la CatedralThis link opens in a popup window. Otros, en cambio, se resistieron a dejar sus posesiones sin dueño, pensando que la cosa no iba a ser para tanto. El Ayuntamiento, por si acaso, lanzó a sus pregoneros por las calles, a ordenar el desalojo de todas las casas situadas en el trayecto de las Esguevas.
    Ilustración de Ana Rdguez Manteca, Pedro Sainz Guerra,  Rafael Vega
    El Pisuerga creció tanto que tapó por completo el Puente MayorThis link opens in a popup window. Sus aguas entraron en la ciudad, río arriba, por los cauces de las Esguevas, encontrándose con la avenida que llegaba de Renedo. El choque entre ambas corrientes provocó una subida rapidísima de las aguas, que alcanzaron el primer piso de las casas edificadas en las zonas más bajas, la Platería, el Val This link opens in a popup windowy la RinconadaThis link opens in a popup window.
    Valladolid estaba hecha fundamentalmente de barro, de adobe, y las casas comenzaron a resentirse, los que se quedaron dentro clamaban a Dios que las gentes les socorriesen. El rescate se hizo como se pudo y según la altura de las aguas, con caballos, con barcas, o a cuestas de los más jóvenes y atrevidos.
    El día cinco comenzaron a bajar las aguas. Las calles estaban llenas de bascosidades y barro. Doscientas casas -según la información- se derrumbaron, matando por aplastamiento a ciento cincuenta vecinos que no habían querido separarse de sus muebles.
    ¿Se creían que con el incendio de 1561This link opens in a popup window se habían terminado las desgracias? Pues no, otra vez a reconstruir la ciudad.
  • Added November 13, 2017
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    El primer viaje de Carlos V a Valladolid

    Fue el acontecimiento del siglo en Valladolid. Se dice que 40.000 almas se echaron a las calles para recibir al llamado a ser Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico a su entrada en la ciudad del Pisuerga, el 18 de noviembre de 1517, la misma en la que nacería su hijo Felipe, […]
  • Added April 2, 2013
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    El Pisuerga enfurecido. La gran riada del 6 de marzo de 2001.

    Este letrero marca la altura a la que llegó el Pisuerg aquel día

    La crecida que experimentó el río Pisuerga a su paso por Valladolid el 6 de marzo de 2001 ha sido una de las peores sufridas en los últimos 40 años. Fue la culminación de un proceso de reiteradas subidas de caudal y de inundaciones desarrolladas a lo largo del invierno 2000-2001.
    Tampoco se trató de un episodio de inundación impredecible, como algunos medios de comunicación y los organismos responsables del control de la Cuenca del Duero quisieron hacer ver. Con la evolución que venía teniendo la dinámica atmosférica desde unos meses atrás, y del consiguiente comportamiento del Pisuerga y de otros afluentes del Duero no era en absoluto difícil que este acontecimiento se produjera.
    El otoño-invierno 2000-2001 estaba siendo un periodo muy húmedo por las elevadas cuantías pluviométricas registradas, lo que ya venía provocando varios episodios de aguas altas con resultado de inundación. En muchos de los ríos de la Cuenca del Duero la inundación de primeros de marzo ya era la cuarta o quinta padecida. En Valladolid no siempre tuvieron iguales efectos estas subidas pese a que los caudales se mantuvieron altos durante todo el periodo.
    Había, por tanto, motivos más que suficientes para estar sobre aviso, puesto que bastantes colectores de la región llevaban más agua que de costumbre y los embalses estaban al máximo de sus posibilidades, con capacidades de resguardo ínfimas y habiéndose realizado los desembalses demasiado tarde. Con este panorama un incremento de caudal podía ser suficiente para que los ríos ocuparan sus lechos menores y alcanzaran los mayores donde les fuera posible, como de hecho sucedió.
    Foto: Jaime Orcajo
    En cualquier caso, la que sería histórica inundación del 6 de marzo, junto a las otras padecidas aquel invierno, fueron la consecuencia lógica del comportamiento seguido por la dinámica de la atmósfera en aquellos meses, unido a las características físicas de las cuencas hidrográficas afectadas.
    La inundación del 6 de marzo de 2001 fue una más de las muchas que ha experimentado este río y de las que le quedan por pasar.
    Cronología de los hechos aquel día.
    -A las 3 de la madrugada se produjo un repunte causado por los aportes de varios ríos intermedios, "algo que era imprevisible" en palabras del presidente de la CHD. Aunque mejor dicho, fue algo no previsto por el citado organismo.
    -A primera hora de la mañana el Pisuerga llevaba en Cabezón el alarmante caudal de 2000 m3/seg, y ascendía a un ritmo de 30 cm por hora. Se había superado con creces la cota de riesgo. Su punta máxima en Valladolid se estableció en 2682 m3/seg a las 16 horas según los medios de comunicación, si bien la CHD lo estimó en torno a 2360 m3/seg (aforo directo medido). Se sobrepasaron en 4,15 m la altura máxima de las cinco anteriores crecidas habidas aquel invierno. El río estuvo a 6,5 m de altura sobre el nivel medio normal.
    El puente de Cabezón conserva las marcas de la altura a la que llegó el agua aquel histórico día
    -A las 07:45 h de la tarde las aguas ya habían descendido en Valladolid unos 10 cm en el Puente Mayor, con lo que el Pisuerga anunciaba su retirada. Lentamente las aguas fueron volviendo a su cauce. Como era lógico esta crecida con las horas fue propagándose aguas abajo. Así a las 3 de la tarde el caudal del Duero en Tordesillas era de 2500 m3/seg, de 1763 en Toro y de 1635 en el Barrio de Carrascal de la ciudad de Zamora.
    Foto: Jaime Orcajo

    Los efectos
    Las peores consecuencias se centraron en el tramo de meandros de El Cabildo-La Overuela, y en el lóbulo ocupado en su mayor parte por el barrio de Arturo Eyries, teniendo que ser desalojadas algunas familias en estas zonas. También se vieron afectadas urbanizaciones como El Pichón, Entrepinos, La Vega, Camino de Badarroyo y las Aceñas (Simancas). Calles cortadas, aparcamientos inundados, centros culturales y deportivos dañados, como el caso del Museo de la Ciencia, cuyos destrozos se evaluaron en 80 millones de euros, fueron algunas de las consecuencias de esta histórica inundación
    Los efectos de la crecida en Valladolid se podrían haber minimizado si hubiera habido, por una parte, la prevención suficiente y las actuaciones consiguientes y por otro, si la ciudad no ocupara el espacio que le pertenece al río. Pero eso implica la restricción de los usos y, por tanto, un coste económico y probablemente político que pocos están dispuestos a asumir.
    Descargate el informe completo haciendo click abajo
    -Extracto del informe realizado por Mª Teresa Ortega Villazán y Carlos Morales Rodrigez, (CRECIDAS E INUNDACIONES DURANTE EL INVIERNO 2000-2001 EN LA CIUDAD DE VALLADOLID Y SU ENTORNO) del Departamento de Geografía de la Ciudad de Valladolid.
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