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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added June 22, 2012
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    Los restos romanos del entorno de La Antigua


    El Ayuntamiento de Valladolid proyectó ya hace algunos años la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el solar que hasta hace poco ocupaban los jardines de la parte occidental de la Iglesia de Santa María La AntiguaThis link opens in a popup window. Las intervenciones previas llevadas a cabo en 2006, 2008 y 2009 evidencian la presencia de importantes restos de época romana (posiblemente una villae), medieval, moderna y contemporánea.
    La Plaza de la Antigua atesora las únicas evidencias constructivas de época romana en la ciudad de Valladolid, correspondientes a una villa de cierta entidad, junto a 51 enterramientos de la necrópolis medieval de la Iglesia de la Antigua, el patio de un palacio renacentista bajo el que se presume la existencia de otros restos medievales y romanos, la bóveda del cauce del río Esgueva, con los restos del antiguo Puente del Bolo de la Antigua, y la manzana de edificios del siglo XVIII que se mantuvo en pie hasta hace 25 años.
    Hipocausto

    Se trata de un patrimonio arqueológico de gran interés, por su amplitud cronológica, para conocer la evolución de la ciudad de Valladolid desde sus orígenes romanos hace 2.000 años, que junto a la propia Iglesia de Santa María de la Antigua constituye un emplazamiento de excepcional valor cultural.
    La arqueóloga Ana Sandoval, explica que los restos encontrados se encuentran «en un estado de conservación espectacular» y certifican la existencia de un asentamiento romano en el espacio que hoy ocupan la plaza de la Universidad, la calle Solanilla, Magaña, Bajada de la Libertad y el entorno del Calderón. «Hemos encontrado restos romanos en toda esta zona y certifican que hubo un asentamiento. Se trataba de una pequeña loma junto al Esgueva. Los pueblos antiguos buscaban espacios con agua y una buena orientación y este era un lugar idóneo, al lado del río y hacia el oeste». 
    Estancia Romana
    Las razones que pueden explicar este portentoso estado de conservación se encuentran en que la vivienda se encontraba en un lugar muy cercano a la actual iglesia de La Antigua, por lo que las intervenciones urbanísticas a lo largo de la historia han sido casi nulas. No ocurre lo mismo en zonas cercanas donde también se han encontrado restos de la época romana, aunque en mucho peor estado, ya que las posteriores construcciones -medievales y modernas- destruyeron en gran medida el patrimonio. 
  • Added April 5, 2018
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    La desaparecida maqueta de Valladolid de León Gil de Palacio

    León Gil de Palacio (Anónimo), de la Biografía del señor don León Gil de Palacio (1892) de Silbén Cordal (Biblioteca Nacional de España, sign. 1-10067)
    Por su carácter de referencia única, los vallisoletanos hemos venido reconstruyendo nuestra vieja ciudad conforme al Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window. Pero lo cierto es que en el siglo XIX Valladolid contó con otra imagen de sí misma igualmente singular: un plano en relieve, hoy desaparecido, que realizó, en 1827, el militar León Gil de PalacioThis link opens in a popup window, autor también  en el año 1830 de otra maqueta en escala 1:432 de la ciudad de MadridThis link opens in a popup window que se encuentra en las dependencias del Museo de Historia de esa ciudad.
    Convento de Nuestra Señora de Prado, Valladolid (1828),
     León Gil de Palacio (Fotografía: Museo de Valladolid)

    Era aquel plano una maqueta de la ciudad que, a decir de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, que lo examinó y lo aprobó, "...destacaba por su exactitud, la escrupulosidad de las mediciones efectuadas sobre el terreno, la esmerada proporción y el minucioso detalle de los alzados, la acertada representación de las fachadas de los edificios principales...".
    Maqueta de Madrid realizada por León Gil de Palacio
    Detalle del Modelo de Madrid. La Puerta del Sol y su entorno en 1830.

    Fotografía: CARLOS TEIXIDOR CADENAS
    Sabemos de aquella maqueta que en 1877 estaba en el almacén municipal, por entonces en la iglesia de San BenitoThis link opens in a popup window. Pasó, ya muy deteriorada, al Museo Arqueológico, acabándose por destruir en 1923. Una pérdida que, por lo excepcional de tal objeto, fue irreparable. 
    Tanto es así que si el Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window es, como se dice y reconoce, un documento único y fundamental para la historia del urbanismo vallisoletano, igualmente lo hubiera sido aquél plano en relieve, maqueta o "modelo en bulto" de la ciudad, que tan esmeradamente construyó León Gil. 
    Las generaciones presentes y futuras pagan caro la desidia y falta de interés histórico de nuestros antepasados. Solo nos queda admirar con cierta envidia la que de Madrid se conserva.
    Fuente: Introducción del libro "Valladolid 1738". Eloisa Wattemberg (Directora del Museo de Valladolid)
  • Added September 9, 2012
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    Aquel Valladolid de perfil bajo. Las casas molineras

    A principios del siglo XX inmigrantes procedentes de las zonas rurales castellanas se asentaron en el cinturón exterior de la ciudad, ocupando tierras de labranza y construyendo sus casas al margen de la legalidad. 
    Calle Vegafría
    Se trataba de lo que tradicionalmente se ha venido llamando casas molineras y que constituyó la generalidad del caserío de los últimos años del siglo XIX en la calle Clodoaldo Tranque, avenida de Segovia o el Paseo de San Isidro en el barrio de Las Delicias. Se trataba, pues, de edificaciones dispersas que en su mayoría se habían levantado sin ningún tipo de licencia.
    Calle Vegafría

    Fue en el término denominado Vegafría donde podría haberse concentrado, en un principio, un número mayor de casas molineras.
    Se trataba de casa de planta baja distribuidas en torno a un pasillo central que daba entrada a tres o cuatro habitaciones. Además, estas ocupaban una superficie útil entre cuarenta y cincuenta metros cuadrados, aparte del corral que se ubicaba en la parte trasera.
    Calle Julio Ruiz de Alda
    En ocasiones, con el tiempo los patios ocuparon una superficie que triplicó o cuadruplicó la superficie  construida del inmueble. Sus accesos, a veces, no se situaron en el interior del edificio, sino que inmediatos a ellos, posibilitando la entrada y salida a través, por ejemplo, de un paso de carros.
    En la calle Canarias
    En un primer momento, la solicitud de licencia de obras de una simple tapia de cerramiento o la construcción de un primer cuerpo de fachada podía encerrar la idea de edificar una casa molinera. Además, muchas de estas viviendas mutaron de tipología cuando sobre sus plantas bajas se proyectaron nuevos pisos. De hecho, a la hora de accederse a las licencias de obras, los proyectos de casas molineras debían demostrar que su construcción podía soportar, para el futuro, la elevación de sucesivas plantas. Y así fue.
    Antiguo colegio Calderón de la Barca en la calle Olmedo
    Si damos un paseo por la calle Vegafría y alrededores podemos ver todavía en pie alguna de estas reliquias la mayoría en ruina y abandonada esperando una buena oferta por parte de alguna constructora, cosa que, en los tiempos que corren veo harto difícil.

    -Fuente: El Valladolid de los Ortiz de Urbina. Fco. Javier Dominguez Burrieza
  • Added October 2, 2012
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    Ciudad Jardín de la Rubia, el proyecto que no fue.


    Hacia los años 20 del siglo XX se proyectó hacer una barriada al estilo de lo que hoy es COVARESA y Paula López. Este proyecto, denominado "Ciudad Jardín de La Rubia"  no se llevó a cabo por problemas con el ayuntamiento: alcantarillados y demás servicios. Este proyecto de barriada, lo llevó a cabo la Sociedad de Fomento de Barcelona, hoy desaparecida. Esta Sociedad, construyó a modo de adosados, siete viviendas con un amplio patio en la parte de atrás. 
    Una de las viviendas se sacó a sorteo, siendo el agraciado el que fuera en aquella época jefe de los talleres de RENFE, D. Bonifacio Ramos Espino y  sería el mismísimo rey Alfonso XIII quien le entregaría las llaves. Las casas , estaban situadas, en lo que hoy  puede ser el patio que forma el edificio situado frente a VALLSUR, mastodontico edificio que antaño ocupó la fábrica de piensos SENA.
    Hoy todo ello con COVARESA y Paula López ya es una realidad.
    -Información y fotografías facilitadas por Santiago Hernández.
  • Added March 24, 2019
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    Las desaparecidas Vespasianas o urinarios públicos de superficie en Valladolid.

    Seguramente muchos vallisoletanos habrán visto en las antiguas fotografías y postales de finales del siglo XIX y principios del XX unas curiosas columnas de forma cilíndrica de unos 4 metros de altura, de mayor diámetro en la mitad inferior, que muchos habrán confundido con kioscos o columnas publicitarias. La función real de estas construcciones era la de servir de urinarios públicos. Estos artilugios se encontraban situados en la zona noble de la ciudad, Plaza Mayor, Plaza de Fuente Dorada...
    El término "Vespasiana" no lo ha contemplado nunca la Real Academia en el Diccionario, pero sí en el "Diccionario Manual" de 1927 como galicismo usado en Argentina y Chile, sinónimo de "urinario, mingitorio", manteniéndolo en sus sucesivas ediciones.
    Esta acción se hacía ante todos, en cualquier espacio público, en ambiente comunitario (sin distinción de sexo) y sin "vergüenza", de modo tal que todos eran conocedores y actores de olores, ruidos, formas, etc.
    De hecho, los romanos colocaban unos recipientes denominados "gastra" en las aceras de las calle, para que se usaran como "aliviaderos" para todo deambulante. Curiosamente, "gastra" procede del griego, de "vientre", y para unos significa "vasija panzuda" y para otros "vasija para flores". Estas vasijas recoge-orinas, si estaban alejadas de las "fullonicae" (tintorerías romanas), se transportaban a las mismas; pero lo normal es que tuvieran un conducto por el que fluían directamente a las tinas de las tintorerías, donde, por su alto contenido de amoniaco, eran empleadas para curtir el cuero y limpiar las ropas.
    Vespasiano se atrevió a ponerle tributo a la propia orina, pues "pecunia non olet", derivando este hecho en que se llamara "vespasiana" a la vasija que recogía el orín: "nombre con que se designaban en Roma unas vasijas grandes en forma de medio tonel que Vespasiano instaló en los sitios públicos para que sirviesen de urinarios y por el uso de las cuales se pagaba un impuesto", y que hemos definido como "gastra".
    Esta palabra derivará luego a "pequeño edificio en forma de columna hueca, en cuyo interior estaban establecidos los urinarios públicos". 
    Este artilugio tuvo un gran desarrollo en Francia e Italia, y fueron implantados a partir de mediados del siglo XIX y principios del XX en casi todas las grandes ciudades españolas (Madrid, Bilbao, Toledo, Valladolid, etc.), y, con profusión, en Barcelona a raíz de la Exposición Universal de 1888.
    Significaron un salto cualitativo importante en este tipo de instalaciones. Eran de diseño y fabricación francesa. La estructura era de metal y tenían forma y base circulares con capacidad para seis personas. En la parte superior había una sección poligonal de seis caras que permitían la fijación de publicidad y todo el conjunto era coronado por una cupulita. Las paredes metálicas tenían una trama de agujeros que permitían desde el exterior ver si había alguien en el interior. Esta pared circular más baja era generalmente ocupada también por carteles publicitarios.
    Fuente: http://duquederiansares.blogspot.com/2017/08/1836-durante-la-regencia-de-la-reina.html?m=1This link opens in a popup window
    Fuente: http://barcelofilia.blogspot.com/2012/03/urinari-public-vespasiana-1900s-1910s.htmlThis link opens in a popup window
  • Added March 26, 2019
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    La desaparecida taberna Casa Donato

    Foto 1: Donato Martín, con su hija Meli y su nuera Angelines, a la entrada de Casa D"onato

    "Aquí se está mejor que enfrente". Esta sentencia figuró en unos azulejos de la fachada de la cantina que nos ocupa, refiriéndose al manicomio, que antes fue presidio, situado al otro lado de la calle.  La frase ya estaba al llegar Donato Martín. Sea como fuere, estuvo allí muchísimos años remarcando las diferencias entre la vida alegre de la taberna y la tristeza de los que, enfrente, habían perdido la razón o la libertad. 
    «Casa Donato», una taberna de grato recuerdo que estaba al lado del río y justo enfrente del Hospital Psiquiátrico. 
    Mas de cuarenta años después, aún se mantiene la tapia de la entrada e incluso el letrero que la identifica, «Casa Donato», como un guiño a la nostalgia.
    Donato Martín, hombre de paz y bien, persona de una calidad humana extraordinaria, compró en 1937 la Venta Práxedesque Donato se encargó de mantener y aún superar con su diligente servicio en la taberna y en el comedor, siempre llenos de gente de los pueblos que hacía parada antes de pasar el fielatoThis link opens in a popup window, que estaba colocado a pocos metros de allí, y de albañiles y empleados de la Fábrica Nacional que también estaba cerca. Asimismo disponía de algunas camas para los más necesitados de descanso e incluso de un cobertizo en la parte trasera para que las caballerías pasaran la noche bajo techo. 
    Tenía fama el pollo asado que preparaba Angelines, la reina de la cocina, y resultaban especialmente agradables las meriendas, al caer la tarde en la terraza que daba al río. Una ensalada, una tortilla y un poco de chorizo con un porrón, sabían a gloria disfrutando del fresco que proporcionaban las aguas del Pisuerga. 
    Donato murió en 1977 y la familia, que tenía otras aspiraciones, cerró la célebre taberna donde "se vivía mejor que enfrente"
    -Fuente del texto y la foto 1: Historia de 100 tabernas vallisoletanas. José Miguel Ortega Bariego.This link opens in a popup window
  • Added March 27, 2019
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    Almacenes El siglo XXI


    En 1887 publicaba El Norte de Castilla: "Se halla en el extranjero visitando los principales centros de la moda, el conocido comerciante D. Antolín Cobos, con objeto de hacer compras de los artículos de novedades para el establecimiento, que como dijimos a nuestros suscriptores se ha de abrir dentro de breves días en esta capital.
    "Al siglo XX", propiedad de los señores Cobos y Martín, fue uno de los primeros comercios que tuvo luz eléctrica en Valladolid, inaugurándose la instalación en 1888: "Anteanoche se inauguró la luz eléctrica en el acreditado establecimiento titulado "Al Siglo XX". El Sr. Martín, dueño de tan surtido comercio obsequió a algunos de sus parroquianos con profusión de dulces y escogidos licores. En los alrededores del citado establecimiento había una infinidad de personas que admiraban lo bien puestos que están los aparadores y el magnífico aspecto que con la nueva luz presenta todo el comercio que con tanta frecuencia es visitado por el vecindario de esta población." 
    El edificio en la actualidad
    Ángel Chamorro Sanz adquirió la tienda de tejidos y alfombras, almacén de novedades "Al siglo XX" a quienes eran sus propietarios ya a comienzos del siglo XX y habían cambiado el nombre para adaptarlo al siglo, los señores Rodríguez, Manrique y compañía. 
    Chamorro fue alcalde de Valladolid en 1935 y presidente de la Cámara de Comercio entre los años 1931 y 1957.
    No ha pasado el tiempo por este establecimiento que en rotonda gigantesca entre Cánovas del Castillo y Regalado, ha visto correr, como testigo mudo, los principales acontecimientos de este siglo.
    Fuente: https://funjdiaz.net/comercio/ficha.php?id=194This link opens in a popup window
  • Added March 2, 2018
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    El desaparecido Hostal Florido


     Foto AMVA
    A escasos metros del Hotel Conde AnsúrezThis link opens in a popup window y un año después, se inauguró el Hostal Florido, un atractivo proyecto impulsado por Numeriano Riñón Martínez, cocinero de gran prestigio y largo recorrido profesional. Dado su tamaño y aunque su fachada era muy atractiva fue catalogado como hostal, habitaciones más pequeñas, no es obligatorio el ascensor ni el cuarto de baño en todas las habitaciones, ni tampoco comedor, si bien el Florido disponía de uno de bastante capacidad.
    El hostal tenía 110 habitaciones y 50 cuartos de baño, distribuidos entre los cuatro pisos del edificio. 
    Foto AMVA
    Para captar clientes, se inventó un slogan que salía en muchos anuncios, Todo por Valladolid, que se traducia en precios realmente económicos. Comer o cenar, tanto en el hostal como en la piscina, costaba 25 pts, y en las fiestas de la parrilla, con baile incluido, 60 pts.
    Los banquetes de boda y homenajes eran otra de las señas de identidad de este establecimiento, que ofrecía atractivos menús a precios razonables.
    Numeriano Rincón siempre pensaba en expandirse, en ampliar sus horizontes profesionales, así que en 1963 se hizo cargo de la explotación del restaurante de la recientemente creada Feria de Muestras que, respondiendo a su dinámico caracter, amplió sucesivamente con el bar-grill Cristina y el restaurante espectáculo Rinumar.
    Esta terraza acristalada, conocida como La Pajarera gozó
    del favor del público durante los años en que estuvo abierta.
    Era una copia de los bistrós parisinos
    Foto: José Miguel Ortega
    Tal vez demasiado, de modo que muy a pesar suyo se vio obligado a cerrar, en 1973, la que había sido la joya de la corona de su emporio, el hostal Florido, que fue derribado para convertirlo en un edificio de apartamentos, aunque la gente que conoció el hostal siempre le hará un huequecito en el bosque de su memoria.

    Fuente: Cuatro siglos de hospedaje en Valladolid (José Miguel Ortega) ISBN:978-84-9001-506-3
  • Added March 23, 2019
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    Relato costumbrista en una tienda de ultramarinos de Valladolid a principios del siglo XX.

    Foto: Fundación Joaquín Díaz
    Mariano García Abril se estableció con comercio propio a comienzos del siglo XX en la calle Librería 2. Continuaba el negocio de su padre, Miguel García, que había tenido tienda en la calle de Cantarranas. El matrimonio de Mariano con Socorro González, hija de otro importante comerciante vallisoletano, Justo González, y hermana de Abel González, sirvió para unir dos estirpes dedicadas desde finales del siglo XIX a los coloniales. Desde el año 1932 el negocio abre un comercio en la calle Regalado 12, construyendo un almacén en la carretera de Madrid 22.
    El siguiente relato fue descrito por el periodista, traductor, crítico literario e hispanista norteamericano William Dean HowellsThis link opens in a popup window que viajó por España y divulgó la imagen del país en su libro de viajes Familiar Spanish TravelsThis link opens in a popup window
    Después de la visita al Museo de Bellas Artes, se sienten muy fatigados para continuar su recorrido por Valladolid a pie. Así que se refugian en una tienda de comestibles que estaba en una esquina para preguntar al tendero dónde podrían encontrar un taxi.
    Comenta, de nuevo utilizando el humor, que parece que está en la naturaleza de las tiendas de comestibles el situarse en las esquinas en todo el mundo. Nos sentimos inclinados a pensar que después de abandonar el Palacio de Santa Cruz, volverían otra vez en dirección al edificio de la Universidad, por la actual calle de Librería y allí en una esquina, encuentran la tienda de comestibles. La tienda se hallaba exactamente en la confluencia de las actuales calles de Librería y de Ruiz Hernández, y no era otra que la tienda de comestibles de Mariano García Abril. De este establecimiento leemos en la página 109 de Aquellos Entrañables Comercios de Valladolid de Ángel Allue Horna y Miguel Ángel Soria (1992):
    "Tienda de comestibles o ultramarinos, como entonces se decía fue ésta, también centenaria de don Mariano García Abril, que hacía esquina a Ruiz Hernández y Librería. Yo contemplé sus surtidos escaparates desde mi niñez cuando salíamos de la temprana misa de los Kostkas, hasta los días de mi juventud cuando cursé la carrera de Derecho. Conocí a don Mariano y a sus hijos y en especial traté a Miguel recientemente fallecido y de quien tengo mis mejores recuerdos, y a Valentín, por fortuna hoy entre nosotros. Fue este establecimiento serio y bien surtido y en él, se dieron cita las primeras marcas de los mejores productos en los días en que el papel de estraza era el común para envolver."
    Howells coincide en presentarnos al tendero como una persona amable y atenta que rápidamente se ofreció a pedir un taxi para nuestros protagonistas. Para ello llamó a un muchachito rubio que estaba fregando el suelo con un cepillo, y le ordenó que fuera a buscar un taxi, algo que el niño realizó con total prontitud. 
    D. Mariano García Abril
    Foto: Fundación Joaquín Díaz
    La escena dentro de la tienda de comestibles resulta un tanto pintoresca y costumbrista. Con la presencia de nuestros protagonistas, los rumores de que hay unos extranjeros (aunque Howells utiliza con humor la palabra «strangers» es decir forasteros o extraños) la tienda se llena de curiosos, que aunque no todos acudían a realizar una compra en principio, la mayoría termina llevando a cabo esta.
    Le llama poderosamente la atención el uso de un par de lo que él va a denominar «conventions» o normas o costumbres en este caso de la casa de comestibles. La primera
    tiene que ver con el pesaje, que en esta época se realizaba por medio de balanzas, romanas, etc. Un anciano llegó con una botella o frasco grande. El tendero puso la botella en un plato de la balanza y vertió su peso en garbanzos en el otro. Entonces llenó la botella con aceite y la pesó, para después darle el aceite junto con los garbanzos al cliente. A Howells le hizo gracia la convención, aunque realmente no entendía el significado, a no ser, pensaba, que los garbanzos se ofrecieran como una especie de regalo por la compra. La siguiente convención le pareció algo más clara y comprensible. Otro anciano con un aire un tanto «feroz» como de torero retirado (de nuevo los tópicos entran en escena) compró todo un «stock-fish» (pescado grande de tipo abadejo, corvina, merluza, etc. desecado sin salar), que según Howells, los españoles comíamos en lugar del bacalao, y el tendero se lo cortó en trocitos de dos pulgadas y lo envolvió cuidadosamente (imaginamos en ese papel de estraza que antes mencionábamos) resultando en una especie de paquetito muy bien hecho. A continuación el tendero le sirvió un vaso de vino de un barril de detrás del mostrador, según Howells, como para «sellar» la transacción comercial que habían realizado. El hombre se dirige a ellos mientras degusta el vino y la escena se completa con una mujer muy gruesa, que les estudiaba con la mirada, aunque de forma amigable.
    Ilustración de Miguel Ángel Soria
    Una vez más, encontramos muestras de ese humor, irónico pero bonachón que caracteriza a Howells en esta escena de la tienda de comestibles. Cuenta que otros vecinos se habían agolpado en el lugar, tan sólo con el fino propósito de verificar esta presencia foránea y disfrutar de la divertida escena: nuestro entrañable protagonista realizando un esfuerzo sobrehumano por hablar español. El tendero estaba contento por la popularidad que la presencia de los americanos le estaba reportando y la aceptaba de buen grado. Finalmente llega el taxi, según Howells, desde el Monte Ararat (presumimos que debió de tardar bastante más de los diez minutos que se suponía iba a tardar) y «con restos del lodo que había provocado el Diluvio». El tendero les conduce hasta el taxi, atravesando la inmensa marea de niños que rodeaba a nuestros protagonistas cada vez que se detenían en algún lugar de Valladolid, marea que aumentaba considerablemente su tamaño con la presencia de la oronda señora. 
    Como era una mañana luminosa, deciden pedir al taxista que abriera el techo del vehículo, pero se encontraron con lo que él denomina irónicamente, otra «convención» o norma del lugar. Parece que ningún taxista respetable de la época, mostraba buena disposición para abrir el techo de su carruaje por una carrera de una duración inferior a una hora. El tendero esperó hasta que se produjo el fin de la negociación, y les abrió la puerta del coche, haciendo una reverencia a modo de despedida. Howells tiene las mejores palabras de agradecimiento para este tendero, a quien denomina «encantador» y afirma que si esta tienda estuviera ubicada en la Sexta Avenida en Nueva York, él sería su cliente mientras allí viviera. En cuanto a aquel niño rubio que fregaba el suelo y fue a buscar el taxi, nuestro autor se pregunta mientras escribe el relato, por qué no se le habría ocurrido negociar con él en aquel momento para llevárselo a América para que estuviera con ellos para siempre. Pero también es cierto que en casi todas las ciudades que visitó en España, siempre encontró un niño al que sintió haber dejado en España (y, por el contrario, a otros muchos que pertenecían a esa muchedumbre que les acosaba en cada parada, y a los que esperaba no volver a ver nunca más).
    Fuente: https://funjdiaz.net/comercio/ficha.php?id=804This link opens in a popup window
    Fuente: VALLADOLID EN LA VISIÓN DE LOS VIAJEROS BRITÁNICOS Y NORTEAMERICANOS (1750-1914) Presentada por D. Antonio Vicente Azofra para optar al grado de Doctor/a por la Universidad de ValladolidThis link opens in a popup window
  • Added March 31, 2019
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    El desaparecido Parador de la Alegría


    Al finalizar la construcción de la nueva carretera de Madrid, Valladolid creó más allá de las Puertas del Príncipe Alfonso una zona de posadas y almacenes que burlaban, dentro de la legalidad, el pago de impuestos que había que satisfacer en todos los fielatos de entrada a la ciudad.
    Foto: Cuatro siglos de hospedaje en Valladolid. (Colección Particular)
    Una de esas posadas fue "El Parador de la Alegría", donde los mercaderes y su ganado descansaban de sus fatigosos viajes. 
    Situada en el paseo del Arco de Ladrillo, había un constante trasiego de viajeros, caballerías, carromatos...
    Disponía de 38 camas, de las que una gran parte de ellas eran ocupadas por maquinistas y fogoneros de Renfe que en la jornada siguiente debían emprender viaje.
    Parcela que ocupó el Parador de la Alegría.  Foto: Último CeroThis link opens in a popup window
    El arquitecto Ortiz de Urbina construyó en 1880 un edificio  a modo de chalet suizo, que continuó en pie casi 140 años. El establecimiento cerró sus puertas en el año 1977, siendo derribado a mediados del año 2018.
    Fuente: Historia de 100 tabernas vallisoletanas. José Miguel Ortega Bariego
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