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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added June 22, 2012
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    Los restos romanos del entorno de La Antigua


    El Ayuntamiento de Valladolid proyectó ya hace algunos años la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el solar que hasta hace poco ocupaban los jardines de la parte occidental de la Iglesia de Santa María La AntiguaThis link opens in a popup window. Las intervenciones previas llevadas a cabo en 2006, 2008 y 2009 evidencian la presencia de importantes restos de época romana (posiblemente una villae), medieval, moderna y contemporánea.
    La Plaza de la Antigua atesora las únicas evidencias constructivas de época romana en la ciudad de Valladolid, correspondientes a una villa de cierta entidad, junto a 51 enterramientos de la necrópolis medieval de la Iglesia de la Antigua, el patio de un palacio renacentista bajo el que se presume la existencia de otros restos medievales y romanos, la bóveda del cauce del río Esgueva, con los restos del antiguo Puente del Bolo de la Antigua, y la manzana de edificios del siglo XVIII que se mantuvo en pie hasta hace 25 años.
    Hipocausto

    Se trata de un patrimonio arqueológico de gran interés, por su amplitud cronológica, para conocer la evolución de la ciudad de Valladolid desde sus orígenes romanos hace 2.000 años, que junto a la propia Iglesia de Santa María de la Antigua constituye un emplazamiento de excepcional valor cultural.
    La arqueóloga Ana Sandoval, explica que los restos encontrados se encuentran «en un estado de conservación espectacular» y certifican la existencia de un asentamiento romano en el espacio que hoy ocupan la plaza de la Universidad, la calle Solanilla, Magaña, Bajada de la Libertad y el entorno del Calderón. «Hemos encontrado restos romanos en toda esta zona y certifican que hubo un asentamiento. Se trataba de una pequeña loma junto al Esgueva. Los pueblos antiguos buscaban espacios con agua y una buena orientación y este era un lugar idóneo, al lado del río y hacia el oeste». 
    Estancia Romana
    Las razones que pueden explicar este portentoso estado de conservación se encuentran en que la vivienda se encontraba en un lugar muy cercano a la actual iglesia de La Antigua, por lo que las intervenciones urbanísticas a lo largo de la historia han sido casi nulas. No ocurre lo mismo en zonas cercanas donde también se han encontrado restos de la época romana, aunque en mucho peor estado, ya que las posteriores construcciones -medievales y modernas- destruyeron en gran medida el patrimonio. 
  • Added March 5, 2018
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    El incendio de la fábrica de harinas La Magdalena

    Así era la fábrica antes del incendio
    «Fue visto y no visto. Cuando advertimos el fuego ya no se podía hacer nada por sofocarlo». Eran las declaraciones al periodista de El Norte de Castilla de uno de los 15 obreros que en ese momento, 2 de mayo de 1976, integraban la plantilla de la histórica fábrica de harinas ‘La Magdalena’. El desastre fue monumental:
    «En poco más de dos horas quedó destruida la fábrica de harinas», informaba el decano de la prensa; «el incendio comenzó a las nueve de la mañana. En el interior de la fábrica trabajan quince de los cuarenta obreros que integran la plantilla. La rapidez con que el fuego se propagó impidió a los quince obreros, que habían comenzado su turno a las seis de la mañana, hacer uso de las mangueras interiores».
    ‘La Magdalena’, ubicada en el Paseo del Arco de Ladrillo, había sido totalmente engullida por las llamas. Valladolid decía adiós a una fábrica emblemática, levantada por el conocido industrial Emeterio Guerra Matesanz en 1914 y que en ese momento, como apuntaba El Norte de Castilla, «era la de mayor capacidad de molturación de toda Castilla».
    Poco pudieron hacer para salvarla los integrantes del segundo retén de guardia y de la Segunda Sección del Cuerpo Municipal de Bomberos, al mando de los cuales se encontraba el capataz, Claudio Misiego: en plena faena se quedaron sin agua, lo que obligó a que se incorporaran colegas de la Tercera Sección, al servicio de extinción de incendios de la empresa FASA-Renault y al Cuerpo de Bomberos de la Base Aérea de Villanubla.
    Hasta las doce de la mañana no pudieron controlar el fuego: «Los bomberos hubieron de trabajar en medio de un calor insoportable. La harina acumulada en la factoría provocaba periódicas explosiones y las llamas llegaron a alcanzar muchos metros por encima de la cubierta del edificio, que se vino abajo estrepitosamente, cayendo sobre la maquinaria», informaba este periódico.
    Nadie supo a ciencia cierta las causas del siniestro: «Pudo ser un cortocircuito, pudo ser el calor provocado por la fricción de un elevador», señalaba el director-gerente, quien rehusó aportar datos precisos sobre las pérdidas ocasionadas –se especulaba con una cantidad próxima a los doscientos millones de pesetas- y señalaba que «la fábrica estaba asegurada y que, aunque construida hace tiempo, era una factoría actualizada».
    Lo cierto es que ‘La Magdalena’ era la empresa harinera más relevante de las fundadas por el industrial Emeterio Guerra en capital y provincia, el mismo que en febrero de 1930, en pleno ocaso de la Dictadura de Primo de Rivera, había sido designado para ejercer interinamente la alcaldía.
    Como ha escrito Miguel Ángel Carrera, la fábrica comenzó a funcionar en 1914 en el Paseo del Arco de Ladrillo, donde el empresario era dueño de unos edificios situados en el mismo lugar donde estuvo el parador «La Alegría». El conjunto constaba de cinco edificios: cuerpo de fábrica, almacén de trigo, almacén de harina, silos y edificio cuartel. Estos últimos se construyeron posteriormente: los silos en 1959 y el edificio cuartel en 1937.
    El gran edificio constaba de sótano, planta baja y dos alturas, con dos torres que sobresalían de su fachada principal, la cual constituía, junto con las laterales, lo más destacado de todo el conjunto. De hecho, fue considerada la más estética de todas las fábricas de harinas de la región.
    No solo eso: ‘La Magdalena’ llegó a ser la de mayor capacidad de toda la provincia (llegó a molturar más de 80.500 kilogramos al día y a mediados de los 50 era calificada como «la más importante de Castilla la Vieja»), y, como nota curiosa, en noviembre de 1917 ya sufrió un pequeño incendio a causa de una explosión provocada, según el periódico, por la imprudencia de unos obreros que se sirvieron de una vela para colocar los tornillos de la maquinaria; además, desde 1922 contaba con cuatro bocas de riego propias para evitar otro caso similar.
    Hasta el 5 de mayo de 1939, fecha en la que se constituyó la sociedad «Emeterio Guerra S.A. Industrias Electro-Harineras Castellanas», la actividad empresarial la realizaba a título personal el propio don Emeterio. Tras el incendio del 2 de mayo de 1976, del edificio vallisoletano solo quedaron las fachadas.
  • Added September 9, 2012
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    Aquel Valladolid de perfil bajo. Las casas molineras

    A principios del siglo XX inmigrantes procedentes de las zonas rurales castellanas se asentaron en el cinturón exterior de la ciudad, ocupando tierras de labranza y construyendo sus casas al margen de la legalidad. 
    Calle Vegafría
    Se trataba de lo que tradicionalmente se ha venido llamando casas molineras y que constituyó la generalidad del caserío de los últimos años del siglo XIX en la calle Clodoaldo Tranque, avenida de Segovia o el Paseo de San Isidro en el barrio de Las Delicias. Se trataba, pues, de edificaciones dispersas que en su mayoría se habían levantado sin ningún tipo de licencia.
    Calle Vegafría

    Fue en el término denominado Vegafría donde podría haberse concentrado, en un principio, un número mayor de casas molineras.
    Se trataba de casa de planta baja distribuidas en torno a un pasillo central que daba entrada a tres o cuatro habitaciones. Además, estas ocupaban una superficie útil entre cuarenta y cincuenta metros cuadrados, aparte del corral que se ubicaba en la parte trasera.
    Calle Julio Ruiz de Alda
    En ocasiones, con el tiempo los patios ocuparon una superficie que triplicó o cuadruplicó la superficie  construida del inmueble. Sus accesos, a veces, no se situaron en el interior del edificio, sino que inmediatos a ellos, posibilitando la entrada y salida a través, por ejemplo, de un paso de carros.
    En la calle Canarias
    En un primer momento, la solicitud de licencia de obras de una simple tapia de cerramiento o la construcción de un primer cuerpo de fachada podía encerrar la idea de edificar una casa molinera. Además, muchas de estas viviendas mutaron de tipología cuando sobre sus plantas bajas se proyectaron nuevos pisos. De hecho, a la hora de accederse a las licencias de obras, los proyectos de casas molineras debían demostrar que su construcción podía soportar, para el futuro, la elevación de sucesivas plantas. Y así fue.
    Antiguo colegio Calderón de la Barca en la calle Olmedo
    Si damos un paseo por la calle Vegafría y alrededores podemos ver todavía en pie alguna de estas reliquias la mayoría en ruina y abandonada esperando una buena oferta por parte de alguna constructora, cosa que, en los tiempos que corren veo harto difícil.

    -Fuente: El Valladolid de los Ortiz de Urbina. Fco. Javier Dominguez Burrieza
  • Added October 2, 2012
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    Ciudad Jardín de la Rubia, el proyecto que no fue.


    Hacia los años 20 del siglo XX se proyectó hacer una barriada al estilo de lo que hoy es COVARESA y Paula López. Este proyecto, denominado "Ciudad Jardín de La Rubia"  no se llevó a cabo por problemas con el ayuntamiento: alcantarillados y demás servicios. Este proyecto de barriada, lo llevó a cabo la Sociedad de Fomento de Barcelona, hoy desaparecida. Esta Sociedad, construyó a modo de adosados, siete viviendas con un amplio patio en la parte de atrás. 
    Una de las viviendas se sacó a sorteo, siendo el agraciado el que fuera en aquella época jefe de los talleres de RENFE, D. Bonifacio Ramos Espino y  sería el mismísimo rey Alfonso XIII quien le entregaría las llaves. Las casas , estaban situadas, en lo que hoy  puede ser el patio que forma el edificio situado frente a VALLSUR, mastodontico edificio que antaño ocupó la fábrica de piensos SENA.
    Hoy todo ello con COVARESA y Paula López ya es una realidad.
    -Información y fotografías facilitadas por Santiago Hernández.
  • Added October 18, 2012
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    Aparecen nuevos restos de la cloaca del siglo XVII en un solar de Angustias

    Fuente de la ilustración: Diario de Valladolid. El Mundo

    "La historia de esta cloaca de la calle las AngustiasThis link opens in a popup window es una historia de redescubrimientos", escribió el arqueólo Arturo Balado Pachón en EL MUNDO de Valladolid el 22 de marzo de 1993, cuando se realizó una excavación en el solar situado entre las calles de las Angustias y Magaña, muy cerca de la iglesia en honor de la virgen del mismo nombre. Bajo estas líneas podemos ver el artículo publicado aquel año (Cortesía de Arturo Balado)
    Casi veinte años después, una nueva excavación para la construcción de un edificio en la misma calle las AngustiasThis link opens in a popup window, a continuación de la realizada en los números 14 al 18, ha vuelto a aflorar la monumental cloaca de estructura abovedada que no por conocida deja de sorprender.
    El citado Balado Pachón, en el informe por él redactado en 1993, dice que "es esta canalización la encontrada en 1788 durante las obras de limpieza de la manguardia del Esgueva, tras la grave inundación sufrida aquel año".
    Interior de la cloaca.
    Cortesía de Arturo Balado Pachón

    "Por lo tanto parece que en 1788", añade Balado, "cuando se redescubre la alcantarilla, esta se encontraba oculta y era desconocida para los encargados municipales; es más, se llega a decir que lleva 'tapado desde tiempo inmemorial'".
    En los pasados meses, los autores del proyecto de nueva construcción en las Angustias ya sabían con lo que se iban a encontrar: restos de una monumental conducción, de 4 metros de ancho en la parte externa, que como sucedió en 1993, la excavación arqueológica no se ha podido completar por la aparición del nivel freático.
    La presencia de agua y lodo -ya que está junto al antiguo cauce del Esgueva- ha impedido obtener noticias directas. "Lo único que queda claro es que a fines del siglo XVIII, la cloaca llevaba tiempo construida", según Balado.
    Imagen cortesía del blog PíllalaThis link opens in a popup window

    Del trazado de la conducción se puede interpretar que es posterior a la construcción de la iglesia de las AngustiasThis link opens in a popup window, que data del 1597. ¿Cuanto posterior? Dificil precisarlo, ya que en las últimas dos excavaciones por la acumulación de escombros y lodo no se encontró material arqueológico relevante. Pero si se da por bueno el supuesto de que el trazado de la conducción elude la existencia de la iglesia de las Angustias, una fecha 'post quem' es la de 1597 (inicio de las obras).
    "Si tenemos en cuenta que en 1788 se dice que la cloaca llevaba oculta desde tiempo inmemorial parece lógico pensar que durante todo lo que se llevaba de siglo XVIII no se había tenido conocimiento de ella, lo que nos dejaría el siglo XVII como periodo de mayor probabilidad para que su construcción hubiera tenido lugar,
    fecha que concuerda además con los escasos datos obtenidos por el material arqueológico recuperado en el transcurso de la excavación", según Balado.
    Dado el interés histórico, los restos arqueológicos se preservarán en el proyecto del futuro inmueble de la calle las Angustias, según fuentes de Patrimonio.
    -Fuente: Diario de Valladolid. El Mundo (10-01-12)This link opens in a popup window
  • Added April 5, 2018
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    La desaparecida maqueta de Valladolid de León Gil de Palacio

    León Gil de Palacio (Anónimo), de la Biografía del señor don León Gil de Palacio (1892) de Silbén Cordal (Biblioteca Nacional de España, sign. 1-10067)
    Por su carácter de referencia única, los vallisoletanos hemos venido reconstruyendo nuestra vieja ciudad conforme al Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window. Pero lo cierto es que en el siglo XIX Valladolid contó con otra imagen de sí misma igualmente singular: un plano en relieve, hoy desaparecido, que realizó, en 1827, el militar León Gil de PalacioThis link opens in a popup window, autor también  en el año 1830 de otra maqueta en escala 1:432 de la ciudad de MadridThis link opens in a popup window que se encuentra en las dependencias del Museo de Historia de esa ciudad.
    Convento de Nuestra Señora de Prado, Valladolid (1828),
     León Gil de Palacio (Fotografía: Museo de Valladolid)

    Era aquel plano una maqueta de la ciudad que, a decir de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, que lo examinó y lo aprobó, "...destacaba por su exactitud, la escrupulosidad de las mediciones efectuadas sobre el terreno, la esmerada proporción y el minucioso detalle de los alzados, la acertada representación de las fachadas de los edificios principales...".
    Maqueta de Madrid realizada por León Gil de Palacio
    Detalle del Modelo de Madrid. La Puerta del Sol y su entorno en 1830.

    Fotografía: CARLOS TEIXIDOR CADENAS
    Sabemos de aquella maqueta que en 1877 estaba en el almacén municipal, por entonces en la iglesia de San BenitoThis link opens in a popup window. Pasó, ya muy deteriorada, al Museo Arqueológico, acabándose por destruir en 1923. Una pérdida que, por lo excepcional de tal objeto, fue irreparable. 
    Tanto es así que si el Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window es, como se dice y reconoce, un documento único y fundamental para la historia del urbanismo vallisoletano, igualmente lo hubiera sido aquél plano en relieve, maqueta o "modelo en bulto" de la ciudad, que tan esmeradamente construyó León Gil. 
    Las generaciones presentes y futuras pagan caro la desidia y falta de interés histórico de nuestros antepasados. Solo nos queda admirar con cierta envidia la que de Madrid se conserva.
    Fuente: Introducción del libro "Valladolid 1738". Eloisa Wattemberg (Directora del Museo de Valladolid)
  • Added August 15, 2018
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    El desaparecido kiosco de La Chata

    El kiosco a mediado de los años 70 (foto AMVA)

     El inicio de este kiosco data, según publica la Fundación Joaquín Díaz, de 1915, con Saturnino Lorenzo como propietario. Con el paso de los años adquirió protagonismo y se erigió como uno de los puntos clave en la venta de periódicos y revistas.
    Foto: foro850.mforos.com
    Situado frente a la Iglesia de Santiado Apostol, el apodo lo adquirió por Demetria Rodríguez, quien lo mantuvo hasta el año 2005, según esta misma fuente. Fue entonces cuando se efectuó el traspaso a Alejandro Ruiz, que hasta el pasado fin de año ha sido el dueño. 
    Después de más de 100 años de antiguedad el kiosco ha sido desmontado y retirado, ya que según la normativa municipal, después de un informe de la concejalía de Urbanismo, ese espacio no volverá a salir a subasta ya que debe quedar diáfano por su enclave en el centro histórico de Valladolid. 
    Foto Google
    Por esa regla de tres deberían demolerse la gran mayoría de los bloques de cemento y hormigón que durante la década de los 60 y 70 diezmaron el patrimonio histórico de Valladolid, convirtiendo a nuestra ciudad en un batiburrillo arquitectónico con el que por desgracia estamos obligados a convivir.
    Pocos días antes de su retirada
    Pocos días antes de su retirada
    Foto: Tribuna de Valladolid
  • Added June 8, 2012
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    Aquel Valladolid de neón

    Fotografía obtenida del blog Domus Pucelae
    Inmersos como estamos en plena polémica por la más que probable desaparición del histórico rótulo luminoso de "Tio Pepe"This link opens in a popup window de la Puerta del Sol de Madrid, no olvidemos que sobre todo en las décadas 60 y 70 muchos de los edificios del centro de Valladolid estuvieron coronados por estas, vistas desde la perspectiva actual, antiestéticas gigantografías.
    Prácticamente no había edificio de la Plaza MayorThis link opens in a popup window y de la Plaza de ZorrillaThis link opens in a popup window que no tuviese en su azotea una de estas moles luminosas que tan de moda estuvieron en aquellos años.
    Firestone y La Casera escoltaban con sus luces de neón nustra Casa Consistorial
     Philips, en la Casa MantillaThis link opens in a popup window, Telefunken, y Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca en los edificios que flanquean la entrada a la Calle de SantiagoThis link opens in a popup window y Grundig, Firestone, la Casera y Óptica Iris en la Plaza MayorThis link opens in a popup window iluminaban con sus luces de neón aquellas noches vallisoletanas.
     Que yo sepa no hubo grandes polémicas a la hora de retirar estos a mi modo de ver horribles letreros.
    Viendo las fotografía de la Plaza MayorThis link opens in a popup window me da la impresión de que incluso nuestra Casa ConsistorialThis link opens in a popup window se libró por los pelos de su Tio Pepe particular. 
    Con todo esto no quiero decir que no apoye la permanencia del rótulo de Tio Pepe donde ha estado tantos años o al menos en otro edificio ya que en el fondo forma parte de la historia de nuestra capital.
  • Added December 3, 2012
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    Los antiguos pasadizos de Valladolid

    Antiguo pasadizo en el Palacio Real

    Los pasadizos son elementos arquitectónicos a modo de galerías cubiertas que se tienden de una calle a otra, dejando sitio por debajo para permitir la circulación. Podía darse el caso de que estas galerías fueran paralelas al muro de las casas o que atravesaran cualquier obstáculo interpuesto hasta conectar con el otro punto objeto del enlace.
    Responde al deseo de tener libertad de movimiento por las diferentes dependencias del Palacio, sin necesidad de salir a la calle y sin ser fiscalizadas por el público.
    Cuando el Palacio resultaba pequeño, los monarcas arbitraban la solución de comprar casas inmediatas a él, con las que se comunicaban mediante pasadizos.
    En la calle Caridad todavía se conserva parte de la típica estructura del pasadizo
    que allí existió
    Surge así una red de pasadizos en torno al Palacio RealThis link opens in a popup window; pasadizos que le unen por una parte, con los Monasterios cercanos de San Diego, San QuirceThis link opens in a popup window y San PabloThis link opens in a popup window y por otra con el Palacio Viejo, donde el Monarca había establecido los Consejos e incluso con el más lejano de los Palacios, el de la RiberaThis link opens in a popup window.
    Pasadizos de carácter provisional se construyeron en la Plaza de San PabloThis link opens in a popup window, para las ceremonias de los bautizos de los príncipes e infantas, durante la época en que Valladolid fue Corte.
    Aunque los pasadizos tuvieron su más cumplida representación en el área palacial, hasta el punto de dar nombre a una de las calles que la integran, hubo, en el Valladolid del siglo XVII, otros pasadizos, más o menos dispersos. Por ejemplo, en la calle de la PasiónThis link opens in a popup window, que entonces se denominaba del Pasadizo de Don Alonso, donde todavía se conserva parte de la típica estructura del pasadizo en la porción de calle correspondiente a la de la CaridadThis link opens in a popup window.
    Pasadizo de caracter provisional que se contruyó con motivo del bautizo de Felipe II
    Como elementos integrantes de la estructura urbana, los pasadizos tuvieron una razón de ser en el Valladolid de la Corte y fue la de formar un conjunto armónico en torno al núcleo palacial. Los demás son casos aislados, y responden a un mimetismo, por parte de la nobleza, para emular la acción del Duque de Lerma.
    Debemos señalar, no obstante, que fueron derribados cuando ya no cumplían su primitiva función o cuando eran obstáculos para ampliar calles o edificar nuevas casas.
    Se prohíbe asimismo, la edificación de nuevos pasadizos a partir de 1625. Se suprimen también restos de colgadizos existentes en algunas portadas.

    -Fuente: Urbanismo y arquitectura de Valladolid en los siglos XVII y XVIII. María Dolores Merino Beato.
  • Added October 12, 2012
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    Aquellos serenos vallisoletanos


    Los serenos vallisoletanos desaparecieron con el franquismo, en los años setenta. El sereno data en esta ciudad del primer cuarto del siglo XIX.
    Los serenos hacían las veces de policías y tenían que sobrevivir a base de propinas del vecindario que recurría a sus servicios. Encendían las farolas de aceite de la calle, daban periódicamente la hora y el parte meteorológico, abrían las puertas a los vecinos y se ocupaban de mantener el orden en la oscuridad.
    En 1841 se redactó el primer Reglamento para los Serenos Veladores Nocturnos de la ciudad de Valladolid, creando una Compañía compuesta por 3 cabos y 18 serenos, cuyo estipendio sería de ocho y seis reales diarios, respectivamente. Dependían del alcalde y de la sección de Policía y los cabos se encargarían de recaudar en su distrito lo que voluntariamente aportase el vecindario. También debían entregar un parte diario de novedades en los tres distritos –Plaza de Constitución, Plaza de San MiguelThis link opens in a popup window y Plazuela de la UniversidadThis link opens in a popup window- así como de los barrios en que se subdividían.
    Dos serenos, en un alto de su ronda nocturna
    El Ayuntamiento les procuró un uniforme consistente en un capote de paño fuerte oscuro con cuello encarnado y una esclavina larga para el invierno y noche tempestuosas, una gorra de cuero forrada de pelo, lanza, farol de mano y un pito colgado de una cadena, siendo competencia de los alcaldes si les armaban con pistola o carabina, aunque les estaba terminantemente prohibido llevar perro.
    Nada más llegar al barrio, su primer deber era comprobar que las puertas  de los portales sin luz estaban cerradas y, después, anunciar las horas y el estado de la atmósfera. También debían impedir el robo a los viandantes, las riñas y pendencias, fracturas de puertas y ventanas, escalamiento de casas, conducción de cajas, fardos y bultos sospechosos en horas avanzadas.
    En 1953 había 32 Serenos de Comercio y Vecindad, menos de los que la ciudad necesitaba a juzgar por las denuncias de robos en comercios y domicilios, pero lejos de crecer, la nómina fue bajando hasta extinguirse en los años setenta.
    -Fuente del texto y fotografías: Valladolid Cotidiano. José Miguel Ortega Bariego
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