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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added March 17, 2019
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    Los arcos conservados de la Casa de las Aldabas


    Como continuación al artículo anterior nos centraremos ahora con otro retazo de arquitectura urbana que se ha conservado gracias a su traslado a los jardines del Museo Nacional de EsculturaThis link opens in a popup window.
    El 16 de noviembre de 1965 ingresó en el citado museo una arquería procedente de la conocida como Casa de don Rodrigo CalderónThis link opens in a popup window. Situada en la céntrica calle Teresa GilThis link opens in a popup window, fue derribada a principios de la década de los 60 y, aunque hubo algún intento por impedirlo, lo único que se salvaron fueron los arcos que actualmente se encuentran expuestos en el jardín del Colegio de San GregorioThis link opens in a popup window
    Patio de la Casa de las Aldabas. El círculo rojo señala la Residencia Universitaria Reyes Católcos
    (Fotografía Cortesía de Angel Valle)
    Conocida esta casa también como Palacio de las AldabasThis link opens in a popup window, tiene una larga historia que se remonta a finales siglo XIII y principios del XIV. No obstante, tenemos que remarcar la importancia que tuvo un hecho acontecido dos siglos más tarde, en los primeros días del año 1425: el nacimiento del que habría de reinar bajo el nombre de Enrique IV de Castilla (1425-1474). En 1469, siendo ya rey otorgó a esta casa "un previlegio muy grande y muy onrrado de que por ninguna causa le fuesen echados huéspedes en ellas y que todas las personas que se acogiesen a ellas por qualquier causas o delitos no les pudiesen sacar de ellas ningunas justicias.". Es lícito pensar que el propietario de la casa en aquel momento, don Alonso de Valladolid (regidor de la ciudad por merced de Enrique IV y de los Reyes Católicos) quisiera ennoblecerla mostrando dicha prerrogativa y colocara a lo largo de la fachada once argollas o aldabas, de unos 20 centímetros de diámetro y situadas a unos dos metros del suelo, como signo emblemático del derecho de asilo a los que allí se acogieran. La expresión castellana "agarrarse a buenas aldabas" alude a la acción de acogerse a la protección de un poderoso o persona influyente, derecho muy conocido en lo eclesiástico, pero inusitado en el mundo civil (aunque existen varios ejemplos de ello, siendo de las más famosas las aldabas situadas en la fachada del Palacio de Carlos V en Granada), por lo que en este caso, tuvo que ser de gran trascendencia en la ciudad y a raíz de este hecho, el Palacio comenzó a denominarse de este modo tan descriptivo. 
    Foto: Museo Nacional de Escultura
    La arquería que hoy se expone en el Museo Nacional de EsculturaThis link opens in a popup window se hallaba en el patio del desaparecido palacio, al que se accedía por medio de una puerta de arco de medio punto con grandes dovelas. Patio cuadrado con tres de sus lados iguales a los arcos conservados, es decir, pilares ochavados con capiteles de bolas sujetando arcos de medio punto. La cuarta galería aunque tenía los mismos pilares, los arcos sin embargo eran escarzanos. Este tipo de columnas, eran muy habituales en los palacios y casas de cierta importancia en la ciudad de Valladolid y fueron muy utilizados a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, tal y como demuestran las galerías que forman el patio del Colegio de Santa CruzThis link opens in a popup window.
    Fuente: http://ceres.mcu.es/This link opens in a popup window
  • Added March 15, 2019
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    La portada transportada.

    La fachada antes de su restauración y traslado

    Tenemos muy pocos datos de la edificación de la casa que estuvo emplazada en la calle Marqués del Duero 12, y cuya fachada se encuentra actualmente en el jardín del Museo Nacional de EsculturaThis link opens in a popup window
    Derribada en los años 60 del siglo XX, se salvó la portada de la misma gracias a la intervención del Ayuntamiento de la ciudad a propuesta de la Comisión de Obras.  Aprobada su compra en el Pleno de la comisión permanente del Ayuntamiento en sesión ordinaria del día 29 de diciembre de 1965, se pagó por ella 30.000 pesetas. 
    En el mismo pleno se acordó entregarla a la Dirección General de Bellas Artes y que fuera dicha Dirección General quien pagase el desmontaje, el transporte y el nuevo montaje en el lugar que se escogiera. 
    En 1966 la fachada ya se encontraba en el Museo Nacional de EsculturaThis link opens in a popup window y, sabemos por noticias en la prensa del momento (El Norte de Castilla, 3 diciembre de 1966) que el montante final de las operaciones antes descritas ascendió a 160.000 pesetas. 
    Foto: http://ceres.mcu.es
    Se trata de una fachada muy bien proporcionada, realizada en piedra y de pequeñas dimensiones. A ambos lados de la puerta adintelada hay unas pilastrillas corintias que sostienen el entablamento. Dicho entablamento se encuentra partido por encima de la puerta para dejar sitio a un balcón, que parece ser se abrió en el siglo XVII en una reforma de la casa. 
    Los elementos que más destacan de esta fachada son los escudos que flanquean la puerta. El de la derecha representa un grifo coronado por una estrella, mientras que el de la izquierda es un escudo cortado en cuya parte superior se dispone un águila exployada y, la parte inferior cuartelada muestra varios elementos: una estrella de siete puntas, una venera, un castillo y lo que parece ser un león. 
    Aún desconocemos a qué familia pertenecen dichos escudos, pero sabemos que en esa calle vivían personajes vinculados con Chancillería y que, a partir del siglo XVIII la casa pasó a ser propiedad del linaje de los Vega Colmenares.
    Fuente: http://ceres.mcu.es/This link opens in a popup window
  • Added January 31, 2020
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    La antigua Casa de Socorro de Valladolid


    En 1897 se solicita la construcción de una Casa de Socorro, siendo el lugar escogido para su instalación un solar del Ayuntamiento en la calle López Gómez. Allí se construye un sencillo edificio de planta y piso con cubierta de hierro laminado, siguiendo los planos del Arquitecto Municipal José Benedicto.
    En 1903 la Casa de Socorro se traslada a la planta baja y sótano de una casa de la calle Miguel Iscar.
    Año 1972.
    Foto: AMVA

    En 1927 se inicia el expediente para construir un nuevo edificio que reúna las suficientes condiciones higiénicas y sanitarias para esta actividad.
    El lugar elegido es el solar de la calle López Gómez contiguo a la entonces Escuela Normal, hoy Colegio García QuintanaThis link opens in a popup window, que se encontraba en construcción.
    Empezó a dar servicio el día 2 de agosto de 1929, siendo un anexo del colegio Público García Quintana. Allí se atendieron pacientes sin tener el carácter de centro de internamiento hospitalario, aunque se practicaran intervenciones menores.
    Durante muchos años los vallisoletanos acudieron allí para curas de emergencia, por caídas, brechas, cortes o sencillamente para que el "practicante" les pusiera una inyección.
    El servicio atendido por médicos y enfermeras, luego ATS, estuvo funcionando en este edificio hasta algo más de mediados los años 80.
    Ya en los años 90, el edificio fue rehabilitado y acondicionado para albergar la Biblioteca Pública Municipal Francisco Javier Martín Abril, inaugurada con la presencia del propio escritor vallisoletano en abril de 1995.
    Hoy todavía conserva el letrero de "Casa de Socorro" y el escudo de la ciudad realizados con mosaicos en lo alto del edificio.
    Fuentes:- Valladolid- WebThis link opens in a popup window
                 -HISTORIA DE LOS HOSPITALES DE VALLADOLID. Carlos Vaquero Puerta, José                         Antonio Brizuela, Laura Saiz Viloria
  • Added February 9, 2020
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    El pozo de la nieve de Nava del Rey


    En la antigüedad disponer de nieve y hielo durante los meses más calurosos para refrescar bebidas y conservar  alimentos, además de para  usos  terapéuticos, resultó ser toda una necesidad, generándose a su alrededor una industria que llegó a ser hasta tradicional, creando puestos de trabajo y contribuyendo al desarrollo de todo un entramado comercial, para acabar dejándonos al final  todo "un patrimonio industrial de la nieve".
    A comienzos de la Edad Moderna, eclosiona el consumo de la nieve y el hielo; en el siglo XVI se populariza su uso siendo las clases elevadas (la realeza, el clero y la nobleza) las que contribuyen a su expansión, lo que crea un desarrollo del comercio en toda Europa,  y que perdura hasta finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, coincidiendo con la  incipiente competencia industrial de producción de hielo. En España, el consumo se hizo masivo a partir del siglo XVI, lo que obliga a la construcción de los pozos neveros  y se convierte en artículo de primera necesidad, siendo los siglos XVII y XVIII los de su mayor apogeo.
    Nava pretende que su Pozo de la Nieve sea declarado BIC - Foto: Jonathan Tajes. (Foto: El día de Valladolid)This link opens in a popup window

    El abastecimiento local del producto se convirtió en un obligatorio servicio público, estimándose como un servicio común más. Era inexcusable su suministro, con obligación de su venta al público en general y con la necesidad de cumplir un servicio social para con los enfermos de los hospitales y los menesterosos.
    Las neveras, pozos de nieve o hielo, que así se denominaron, consistían en la apertura de una poza (más amplia que los pozos), cuyas paredes se revestían de mampostería caliza o bien de fábrica de ladrillo, dotada en su fondo de un conducto de desagüe destinado a evacuar el agua de deshielo. En este recipiente se apisonaba, por tongadas o capas, la nieve o el hielo acarreado, extendiendo cada 30 cms una capa de paja con la doble finalidad de contribuir al aislamiento térmico y a servir de junta de rotura para extraer los trozos de hielo para su venta. A muchas de estas neveras no se las dotó de edificio protector.
    Venta de hielo
    Su uso se generalizó durante los siglos XVII-XVIII, cuando los neveros (nombre con el que se conocía a los trabajadores del pozo) transportaban la nieve desde la montaña y la almacenaban en estos edificios donde la prensaban. Una vez formada la capa de hielo de metro y medio de espesor, se ponía por encima paja para su posterior conservación y comercialización. De igual forma, la nieve se vendía en forma de aloja (nieve mezclada con miel y otras especias).
    GÓMEZ FERNANDEZ-CABRERA, Jesús: Villa de Orgaz.- Disponible en www.villadeorgaz.es

    El pozo de nieve de Nava del Rey
    Situado junto al Lavajo de las Cruces, a la derecha del camino que conduce hacia la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, se levanta el que fue durante siglos el único refrigerador de hielo de la localidad y de los alrededores.
    El pozo de la nieve de Nava del Rey antes y después de su rehabilitación

    El pozo tiene más de seis metros de profundidad y también se han acondicionado los exteriores del edificio y se ha construido una rampa de acceso.
    En 1906 el Ayuntamiento construyó anexo al pozo una casa-asilo que hoy no existe. En la década de los sesenta del siglo XX el pozo se utilizó como depósito de orujo, e incluso de paja.
    En 2010, ante el acelerado deterioro del edificio y la falta de financiación por otras vías, el Ayuntamiento de Nava del Rey restauró el edificio bajo la dirección del arquitecto Alfonso González Gaisán.
     Las obras fueron financiadas a cargo del Fondo Estatal de Empleo y Sostenibilidad Local, el designado Plan E.
    HORARIO:
    Abierto todos los días.
    - VERANO (21 de junio-14 de septiembre): 08 a 20 h.
    - INVIERNO (15 de septiembre-20 de junio): 08 a 18 h.

    Fuentes:
    -https://www.santiagonoguero.es/pozos-de-nieve-y-hielo/This link opens in a popup window
    -EDIFICIOS Y CONJUNTOS DE LA ARQUITECTURA POPULAR EN CASTILLA Y LEÓN (José Luis Sáinz Guerra) 
    -https://www.elnortedecastilla.es/v/20110331/valladolid/nava-pide-pozo-nieve-20110331.htmlThis link opens in a popup window
  • Added February 17, 2020
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    El antiguo Hospital Río Hortega


    La Residencia Sanitaria Onésimo Redondo, posteriormente rebautizado como Hospital Rio Hortega, se construyó como muchos otros en España bajo el Plan de Instalaciones de Seguro de Enfermedad, aprobado por la Orden Ministerial de 19 de febrero de 1945 y es el comienzo de un sistema sanitario de salud y de la estructura sanitaria nacional, con construcción de nuevos centros sanitarios.
     Este hospital, comenzó a construirse en julio de 1948 y se inauguró el 24 de julio de 1953 en un edificio de 10 plantas y 300 camas. El edificio se construye en una parcela de 35.000 m2 , situada en la Rondilla de Santa Teresa, conocida entonces como Huerta de San Pablo. 
    Ocupando en planta (con las edificaciones anexas) 6.558 m2 y una superficie edificada de 28.248 m2 en el edificio principal, con una altura máxima de 10 plantas. El arquitecto fue D. José Martín Marcide, y la empresa constructora Agroman. Y el presupuesto total ascendió a 58 millones de las antiguas pesetas (348.000 euros).
    No hay que olvidar que los promotores del Seguro Obligatorio de Enfermedad Español, pertenecientes al régimen franquista, consideraron que estaba tan depauperada la imagen de los Hospitales en especial en la primera mitad del siglo 20 que cambiaron el nombre a los nuevos, que sobre todo estaban dirigidos para la atención de la clase obrera, con el de Residencias o Ciudades Sanitarias, que por otra parte en base a mantener un respeto a estos beneficiarios, los estudiantes inicialmente no pudieron hacer prácticas en los mismos. Posteriormente en 1972 se inician las obras de ampliación del hospital que finalizaron en 1976. 
    En 1984 cambia de nombre por el del Río Hortega y en el 2008 pasa a ocupar un nuevo edificio a las afueras de Valladolid. El edificio pasa a integrarse al Hospital Clínico Universitario de Valladolid con el fin de albergar algunos servicios y dependencias en especial para facilitar el desarrollo del Plan Director de remodelación en el edificio de Ramón y Cajal y se le pasa a denominar "Edificio Rondilla"
    Pinchar aquíThis link opens in a popup window para ver el Folleto de presentación entregado durante el Acto de Inauguración en 1953.
    Pinchar aquí This link opens in a popup windowpara ver la noticia de la inauguración oficial publicada en El Norte de Castilla.
    Fuente: 
    -HISTORIA DE LOS HOSPITALES DE VALLADOLID. Carlos Vaquero Puerta, José Antonio Brizuela, Laura Saiz Viloria
    -https://www.saludcastillayleon.es/HRHortega/es/actualidad/60-aniversario-hurhThis link opens in a popup window
  • Added February 29, 2020
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    El desaparecido Puente de los Vadillos


    La importancia que va cobrando el barrio de los Vadillos hacia la mitad de siglo XIX hace que en 1851 se apruebe construir un puente que salvara el ramal norte de la Esgueva en esta zona de la ciudad. Este puente, realizado con los tradicionales materiales de madera y mampostería, sufrió daños de importancia en las inundaciones de 1860, que le llevaron a una situación de ruina. Por esta razón, en 1862, se ejecuta un proyecto para la reparación y ampliación del citado puente, dándole más luz para evitar problemas posteriores
    Las obras de recomposición y ampliación del citado puente, tardaron algunos meses en llevarse a cabo. Estas comenzaron a mediados de abril de 1862, destacando El Norte de Castilla el pésimo estado en que se encontraba el maltrecho paso.
    A pesar de las obras llevadas a cabo, conforme iban avanzando los años se veía cada vez más necesaria la sustitución del puente de los Vadillos por otro de mejores características. La primera vez que aparece de manera oficial este interés seré en 1881. En ese año, en el mes de octubre, el concejal Bercenilla realiza una propuesta recogida por el resto de los munícipes para que la Comisión de obras se ocupara con toda urgencia de la construcción de un nuevo puente en aquel] sitio. Se hace constar, además, que el puente construido por Saracibar en 1862 comenzaba a dar evidentes muestras de problemas en su estructura, por lo que la obra era absolutamente necesaria. Esta noticia es de especial importancia, ya que muestra que hubo un interés mucho más temprano de lo que se conocía hasta ahora por la sustitución de la comunicación.
    Pero a pesar de las gestiones iniciadas y del mal estado de] puente existente, el proceso se dilató varios años. El arquitecto municipal Joaquín Benedicto y Lombía comenzó a realizar el proyecto de un puente metálico que sustituyese al envejecido. Este primer proyecto debió concluirse en los últimos meses de 1885, ya que hay una interesante información de abril de 1886 que recoge el envío, por parte del Gobierno, de la aprobación del proyecto para el nuevo puente sobre la Esgueva en los Vadillos. Esta interesante noticia complica enormemente el proceso de esta construcción, ya que por alguna razón este primer plan no se llevó a cabo. Benedicto realizo un nuevo proyecto en 1887, que volvía a contemplar la construcción de un puente metálico. Este tendría un solo tramo de 13 metros y estaría compuesto por vigas de palastro sostenidas por unas pequeñas bóvedas del mismo material, siendo el asiento de la calzada. Los estribos estarían realizados en mampostería y sillería, al igual que los cimientos.
    Este proyecto tuvo la aprobación de la prensa, que aseguraba que «...aventaja en bondad al que se formó antes», lo que prueba la existencia de un primer plan del cual no se tenía conocimiento y del que, desgraciadamente, no se sabe nada aparte de su ya referida existencia".
    La necesidad creciente de construir el puente chocaba de manera directa con la sempiterna falta de fondos del Ayuntamiento. A pesar de las llamadas de la prensa en este sentido, el proceso sufrió una dilatación de años. A finales de 1888 la construcción de un nuevo puente estaba tan paralizada que se decide ejecutar una serie de intervenciones de urgencia en el puente del arquitecto Martin Saracibar que amenazaba una ruina inminente. Estas obras tuvieron un presupuesto de salida de 11.785,25 pesetas, lo que prueba la importancia de las mismas.
    Es posible que esta intervención no se llegara a realizar, ya que unos meses después se decide, por fin, dar comienzo al proyecto de Benedicto y Lombía. A finales de julio de 1889 se procede a la subasta tanto de las piezas de hierro como de la pavimentación. Las obras se iniciaron a finales de año, una vez habían llegado a la ciudad las diferentes piezas de hierro que componían la construcción. A mediados de enero de 1890 se hace constar en la prensa que ya estaba instalado el puente provisional de madera cuya misión era servir de asiento a las piezas de hierro durante su colocación. Además, los obreros se afanaban en armar y remachar el material con el fin de ir colocándolo sobre el puente provisional. Estas operaciones duraron hasta mayo, mes en el que La Crónica Mercantil hace mención a la práctica finalización de las obras, siendo la recepción definitiva del puente el 4 de octubre del mismo año.
    Fuente: El siglo en que cambió la ciudad (José Miguel Ortega del Río)
  • Added March 31, 2020
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    El desaparecido puente del Cubo o del Espolón Viejo

    Puente del Cubo o del Espolón, en la desembocadura del brazo Sur del Esgueva en el Pisuerga (Fundación Joaquín Díaz).
    Situado frente a la esquina más occidental de la calle Doctrinos y la parte trasera de la Academia de CaballeríaThis link opens in a popup window. Aparece dibujado en litografías y planos históricos, desde el siglo XVII, unido al desarrollo de la línea del Espolón. Era el último vado que existía en el Esgueva antes de su desembocadura en el río Pisuerga. Realizado en sillería caliza, contaba con un único ojo y un arco rebajado en la parte superior. Poseía una elevada altura, dado que el cauce del Esgueva en este punto era angosto y profundo, y que además servía para vadear en línea con el Espolón, en la salida de la ciudad hacia el barrio de las Tenerías.
    Puente del Espolón Viejo (Alfred Guesdon, 1854)
    Dos obras efectuadas en el año 2017 en la confluencia del paseo de Isabel la Católica con Doctrinos, una reparación de la tubería de abastecimiento de agua y la apertura de un socavón en la vía pública, han posibilitado sacar a la luz partes de la estructura del puente del Cubo o del Espolón Viejo, situado bajo el asfalto del paseo de Isabel la Católica.
    Las obras de reparación no han afectado a los vestigios estructurales conservados y tras la reparación de las averías se procedió al relleno controlado de los cortes y del propio lateral del puente.
    Se desconoce la fecha exacta de construcción de este vado, el más occidental de los levantados sobre el ramal Sur del río Esgueva, antes de su desembocadura en el río Pisuerga. Su origen debe situarse en los compases finales de la Edad Media, siglos XIV o XV, cuando se desarrolla el barrio artesanal de las Tenerías, junto al Pisuerga. Este puente serviría de comunicación de ese arrabal con el resto de la ciudad, encontrándose no muy distante de la salida natural de Valladolid hacia el Sur, coincidente con el puente del Campo, también sobre el Esgueva, pero a la altura de la calle Santiago, donde a su vez se situaba la puerta homónima, en el trazado de la segunda muralla de la ciudad.
    En el plano de 1738, de Bentura Seco, el puente forma parte de la línea del Espolón Viejo, el límite del casco urbano frente al río Pisuerga en esos momentos. Idéntica situación se observa en la planimetría histórica del siglo XIX, reconociéndose hasta 1911 como el cauce del río Esgueva discurría al aire en el intervalo comprendido entre este puente y el del Campo.
    Según el plano de Bentura Seco
     Desde 1879 se estaban llevando a cabo los trabajos de encauzamiento entre este vado y el de la calle Santiago, aunque por diferentes problemas (económicos, con contratistas, crecidas, etc.), una vez en marcha el plan de saneamiento de R. Uhagón se paralizó todo el proceso, habiéndose cubierto un trozo hasta la mitad de la actual calle de Doctrinos, mientras que el resto, que fundamentalmente discurre bajo el suelo de la Academia de Caballería, solo contaba con los muros de mampostería laterales. Posteriormente se rellenaría el tramo hasta el puente del Cubo, entre los años 1915 y 1919.
    El puente subsiste como punto final de desagüe de la Esgueva Sur en el río Pisuerga hasta la década de los años 50 del siglo XX. Entre los años 1953 y 1956 se construye el actual puente de Isabel la CatólicaThis link opens in a popup window (designado también en ocasiones con el nombre del Cubo), con proyecto del ingeniero Luis Díaz-Caneja Pando, siendo inaugurado por el alcalde J. González-Regueral.
    Fuente: VALLADOLID Y EL RÍO ESGUEVA
    Una historia de encuentros y desencuentros. Aproximación histórica y arqueológica
    al paso del cauce fluvial por la ciudad de Valladolid
    JESÚS MISIEGO Y JOSÉ IGNACIO DÍAZ-CANEJA (coords.)
  • Added March 5, 2018
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    El incendio de la fábrica de harinas La Magdalena

    Así era la fábrica antes del incendio
    «Fue visto y no visto. Cuando advertimos el fuego ya no se podía hacer nada por sofocarlo». Eran las declaraciones al periodista de El Norte de Castilla de uno de los 15 obreros que en ese momento, 2 de mayo de 1976, integraban la plantilla de la histórica fábrica de harinas ‘La Magdalena’. El desastre fue monumental:
    «En poco más de dos horas quedó destruida la fábrica de harinas», informaba el decano de la prensa; «el incendio comenzó a las nueve de la mañana. En el interior de la fábrica trabajan quince de los cuarenta obreros que integran la plantilla. La rapidez con que el fuego se propagó impidió a los quince obreros, que habían comenzado su turno a las seis de la mañana, hacer uso de las mangueras interiores».
    ‘La Magdalena’, ubicada en el Paseo del Arco de Ladrillo, había sido totalmente engullida por las llamas. Valladolid decía adiós a una fábrica emblemática, levantada por el conocido industrial Emeterio Guerra Matesanz en 1914 y que en ese momento, como apuntaba El Norte de Castilla, «era la de mayor capacidad de molturación de toda Castilla».
    Poco pudieron hacer para salvarla los integrantes del segundo retén de guardia y de la Segunda Sección del Cuerpo Municipal de Bomberos, al mando de los cuales se encontraba el capataz, Claudio Misiego: en plena faena se quedaron sin agua, lo que obligó a que se incorporaran colegas de la Tercera Sección, al servicio de extinción de incendios de la empresa FASA-Renault y al Cuerpo de Bomberos de la Base Aérea de Villanubla.
    Hasta las doce de la mañana no pudieron controlar el fuego: «Los bomberos hubieron de trabajar en medio de un calor insoportable. La harina acumulada en la factoría provocaba periódicas explosiones y las llamas llegaron a alcanzar muchos metros por encima de la cubierta del edificio, que se vino abajo estrepitosamente, cayendo sobre la maquinaria», informaba este periódico.
    Nadie supo a ciencia cierta las causas del siniestro: «Pudo ser un cortocircuito, pudo ser el calor provocado por la fricción de un elevador», señalaba el director-gerente, quien rehusó aportar datos precisos sobre las pérdidas ocasionadas –se especulaba con una cantidad próxima a los doscientos millones de pesetas- y señalaba que «la fábrica estaba asegurada y que, aunque construida hace tiempo, era una factoría actualizada».
    Lo cierto es que ‘La Magdalena’ era la empresa harinera más relevante de las fundadas por el industrial Emeterio Guerra en capital y provincia, el mismo que en febrero de 1930, en pleno ocaso de la Dictadura de Primo de Rivera, había sido designado para ejercer interinamente la alcaldía.
    Como ha escrito Miguel Ángel Carrera, la fábrica comenzó a funcionar en 1914 en el Paseo del Arco de Ladrillo, donde el empresario era dueño de unos edificios situados en el mismo lugar donde estuvo el parador «La Alegría». El conjunto constaba de cinco edificios: cuerpo de fábrica, almacén de trigo, almacén de harina, silos y edificio cuartel. Estos últimos se construyeron posteriormente: los silos en 1959 y el edificio cuartel en 1937.
    El gran edificio constaba de sótano, planta baja y dos alturas, con dos torres que sobresalían de su fachada principal, la cual constituía, junto con las laterales, lo más destacado de todo el conjunto. De hecho, fue considerada la más estética de todas las fábricas de harinas de la región.
    No solo eso: ‘La Magdalena’ llegó a ser la de mayor capacidad de toda la provincia (llegó a molturar más de 80.500 kilogramos al día y a mediados de los 50 era calificada como «la más importante de Castilla la Vieja»), y, como nota curiosa, en noviembre de 1917 ya sufrió un pequeño incendio a causa de una explosión provocada, según el periódico, por la imprudencia de unos obreros que se sirvieron de una vela para colocar los tornillos de la maquinaria; además, desde 1922 contaba con cuatro bocas de riego propias para evitar otro caso similar.
    Hasta el 5 de mayo de 1939, fecha en la que se constituyó la sociedad «Emeterio Guerra S.A. Industrias Electro-Harineras Castellanas», la actividad empresarial la realizaba a título personal el propio don Emeterio. Tras el incendio del 2 de mayo de 1976, del edificio vallisoletano solo quedaron las fachadas.
  • Added June 22, 2012
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    Los restos romanos del entorno de La Antigua


    El Ayuntamiento de Valladolid proyectó ya hace algunos años la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el solar que hasta hace poco ocupaban los jardines de la parte occidental de la Iglesia de Santa María La AntiguaThis link opens in a popup window. Las intervenciones previas llevadas a cabo en 2006, 2008 y 2009 evidencian la presencia de importantes restos de época romana (posiblemente una villae), medieval, moderna y contemporánea.
    La Plaza de la Antigua atesora las únicas evidencias constructivas de época romana en la ciudad de Valladolid, correspondientes a una villa de cierta entidad, junto a 51 enterramientos de la necrópolis medieval de la Iglesia de la Antigua, el patio de un palacio renacentista bajo el que se presume la existencia de otros restos medievales y romanos, la bóveda del cauce del río Esgueva, con los restos del antiguo Puente del Bolo de la Antigua, y la manzana de edificios del siglo XVIII que se mantuvo en pie hasta hace 25 años.
    Hipocausto

    Se trata de un patrimonio arqueológico de gran interés, por su amplitud cronológica, para conocer la evolución de la ciudad de Valladolid desde sus orígenes romanos hace 2.000 años, que junto a la propia Iglesia de Santa María de la Antigua constituye un emplazamiento de excepcional valor cultural.
    La arqueóloga Ana Sandoval, explica que los restos encontrados se encuentran «en un estado de conservación espectacular» y certifican la existencia de un asentamiento romano en el espacio que hoy ocupan la plaza de la Universidad, la calle Solanilla, Magaña, Bajada de la Libertad y el entorno del Calderón. «Hemos encontrado restos romanos en toda esta zona y certifican que hubo un asentamiento. Se trataba de una pequeña loma junto al Esgueva. Los pueblos antiguos buscaban espacios con agua y una buena orientación y este era un lugar idóneo, al lado del río y hacia el oeste». 
    Estancia Romana
    Las razones que pueden explicar este portentoso estado de conservación se encuentran en que la vivienda se encontraba en un lugar muy cercano a la actual iglesia de La Antigua, por lo que las intervenciones urbanísticas a lo largo de la historia han sido casi nulas. No ocurre lo mismo en zonas cercanas donde también se han encontrado restos de la época romana, aunque en mucho peor estado, ya que las posteriores construcciones -medievales y modernas- destruyeron en gran medida el patrimonio. 
  • Added April 5, 2018
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    La desaparecida maqueta de Valladolid de León Gil de Palacio

    León Gil de Palacio (Anónimo), de la Biografía del señor don León Gil de Palacio (1892) de Silbén Cordal (Biblioteca Nacional de España, sign. 1-10067)
    Por su carácter de referencia única, los vallisoletanos hemos venido reconstruyendo nuestra vieja ciudad conforme al Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window. Pero lo cierto es que en el siglo XIX Valladolid contó con otra imagen de sí misma igualmente singular: un plano en relieve, hoy desaparecido, que realizó, en 1827, el militar León Gil de PalacioThis link opens in a popup window, autor también  en el año 1830 de otra maqueta en escala 1:432 de la ciudad de MadridThis link opens in a popup window que se encuentra en las dependencias del Museo de Historia de esa ciudad.
    Convento de Nuestra Señora de Prado, Valladolid (1828),
     León Gil de Palacio (Fotografía: Museo de Valladolid)

    Era aquel plano una maqueta de la ciudad que, a decir de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, que lo examinó y lo aprobó, "...destacaba por su exactitud, la escrupulosidad de las mediciones efectuadas sobre el terreno, la esmerada proporción y el minucioso detalle de los alzados, la acertada representación de las fachadas de los edificios principales...".
    Maqueta de Madrid realizada por León Gil de Palacio
    Detalle del Modelo de Madrid. La Puerta del Sol y su entorno en 1830.

    Fotografía: CARLOS TEIXIDOR CADENAS
    Sabemos de aquella maqueta que en 1877 estaba en el almacén municipal, por entonces en la iglesia de San BenitoThis link opens in a popup window. Pasó, ya muy deteriorada, al Museo Arqueológico, acabándose por destruir en 1923. Una pérdida que, por lo excepcional de tal objeto, fue irreparable. 
    Tanto es así que si el Plano de Bentura SecoThis link opens in a popup window es, como se dice y reconoce, un documento único y fundamental para la historia del urbanismo vallisoletano, igualmente lo hubiera sido aquél plano en relieve, maqueta o "modelo en bulto" de la ciudad, que tan esmeradamente construyó León Gil. 
    Las generaciones presentes y futuras pagan caro la desidia y falta de interés histórico de nuestros antepasados. Solo nos queda admirar con cierta envidia la que de Madrid se conserva.
    Fuente: Introducción del libro "Valladolid 1738". Eloisa Wattemberg (Directora del Museo de Valladolid)
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