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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added October 18, 2012
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    Aparecen nuevos restos de la cloaca del siglo XVII en un solar de Angustias

    Fuente de la ilustración: Diario de Valladolid. El Mundo

    "La historia de esta cloaca de la calle las AngustiasThis link opens in a popup window es una historia de redescubrimientos", escribió el arqueólo Arturo Balado Pachón en EL MUNDO de Valladolid el 22 de marzo de 1993, cuando se realizó una excavación en el solar situado entre las calles de las Angustias y Magaña, muy cerca de la iglesia en honor de la virgen del mismo nombre. Bajo estas líneas podemos ver el artículo publicado aquel año (Cortesía de Arturo Balado)
    Casi veinte años después, una nueva excavación para la construcción de un edificio en la misma calle las AngustiasThis link opens in a popup window, a continuación de la realizada en los números 14 al 18, ha vuelto a aflorar la monumental cloaca de estructura abovedada que no por conocida deja de sorprender.
    El citado Balado Pachón, en el informe por él redactado en 1993, dice que "es esta canalización la encontrada en 1788 durante las obras de limpieza de la manguardia del Esgueva, tras la grave inundación sufrida aquel año".
    Interior de la cloaca.
    Cortesía de Arturo Balado Pachón

    "Por lo tanto parece que en 1788", añade Balado, "cuando se redescubre la alcantarilla, esta se encontraba oculta y era desconocida para los encargados municipales; es más, se llega a decir que lleva 'tapado desde tiempo inmemorial'".
    En los pasados meses, los autores del proyecto de nueva construcción en las Angustias ya sabían con lo que se iban a encontrar: restos de una monumental conducción, de 4 metros de ancho en la parte externa, que como sucedió en 1993, la excavación arqueológica no se ha podido completar por la aparición del nivel freático.
    La presencia de agua y lodo -ya que está junto al antiguo cauce del Esgueva- ha impedido obtener noticias directas. "Lo único que queda claro es que a fines del siglo XVIII, la cloaca llevaba tiempo construida", según Balado.
    Imagen cortesía del blog PíllalaThis link opens in a popup window

    Del trazado de la conducción se puede interpretar que es posterior a la construcción de la iglesia de las AngustiasThis link opens in a popup window, que data del 1597. ¿Cuanto posterior? Dificil precisarlo, ya que en las últimas dos excavaciones por la acumulación de escombros y lodo no se encontró material arqueológico relevante. Pero si se da por bueno el supuesto de que el trazado de la conducción elude la existencia de la iglesia de las Angustias, una fecha 'post quem' es la de 1597 (inicio de las obras).
    "Si tenemos en cuenta que en 1788 se dice que la cloaca llevaba oculta desde tiempo inmemorial parece lógico pensar que durante todo lo que se llevaba de siglo XVIII no se había tenido conocimiento de ella, lo que nos dejaría el siglo XVII como periodo de mayor probabilidad para que su construcción hubiera tenido lugar,
    fecha que concuerda además con los escasos datos obtenidos por el material arqueológico recuperado en el transcurso de la excavación", según Balado.
    Dado el interés histórico, los restos arqueológicos se preservarán en el proyecto del futuro inmueble de la calle las Angustias, según fuentes de Patrimonio.
    -Fuente: Diario de Valladolid. El Mundo (10-01-12)This link opens in a popup window
  • Added June 22, 2012
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    Los restos romanos del entorno de La Antigua


    El Ayuntamiento de Valladolid proyectó ya hace algunos años la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el solar que hasta hace poco ocupaban los jardines de la parte occidental de la Iglesia de Santa María La AntiguaThis link opens in a popup window. Las intervenciones previas llevadas a cabo en 2006, 2008 y 2009 evidencian la presencia de importantes restos de época romana (posiblemente una villae), medieval, moderna y contemporánea.
    La Plaza de la Antigua atesora las únicas evidencias constructivas de época romana en la ciudad de Valladolid, correspondientes a una villa de cierta entidad, junto a 51 enterramientos de la necrópolis medieval de la Iglesia de la Antigua, el patio de un palacio renacentista bajo el que se presume la existencia de otros restos medievales y romanos, la bóveda del cauce del río Esgueva, con los restos del antiguo Puente del Bolo de la Antigua, y la manzana de edificios del siglo XVIII que se mantuvo en pie hasta hace 25 años.
    Hipocausto

    Se trata de un patrimonio arqueológico de gran interés, por su amplitud cronológica, para conocer la evolución de la ciudad de Valladolid desde sus orígenes romanos hace 2.000 años, que junto a la propia Iglesia de Santa María de la Antigua constituye un emplazamiento de excepcional valor cultural.
    La arqueóloga Ana Sandoval, explica que los restos encontrados se encuentran «en un estado de conservación espectacular» y certifican la existencia de un asentamiento romano en el espacio que hoy ocupan la plaza de la Universidad, la calle Solanilla, Magaña, Bajada de la Libertad y el entorno del Calderón. «Hemos encontrado restos romanos en toda esta zona y certifican que hubo un asentamiento. Se trataba de una pequeña loma junto al Esgueva. Los pueblos antiguos buscaban espacios con agua y una buena orientación y este era un lugar idóneo, al lado del río y hacia el oeste». 
    Estancia Romana
    Las razones que pueden explicar este portentoso estado de conservación se encuentran en que la vivienda se encontraba en un lugar muy cercano a la actual iglesia de La Antigua, por lo que las intervenciones urbanísticas a lo largo de la historia han sido casi nulas. No ocurre lo mismo en zonas cercanas donde también se han encontrado restos de la época romana, aunque en mucho peor estado, ya que las posteriores construcciones -medievales y modernas- destruyeron en gran medida el patrimonio. 
  • Added June 8, 2012
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    Aquel Valladolid de neón

    Fotografía obtenida del blog Domus Pucelae
    Inmersos como estamos en plena polémica por la más que probable desaparición del histórico rótulo luminoso de "Tio Pepe"This link opens in a popup window de la Puerta del Sol de Madrid, no olvidemos que sobre todo en las décadas 60 y 70 muchos de los edificios del centro de Valladolid estuvieron coronados por estas, vistas desde la perspectiva actual, antiestéticas gigantografías.
    Prácticamente no había edificio de la Plaza MayorThis link opens in a popup window y de la Plaza de ZorrillaThis link opens in a popup window que no tuviese en su azotea una de estas moles luminosas que tan de moda estuvieron en aquellos años.
    Firestone y La Casera escoltaban con sus luces de neón nustra Casa Consistorial
     Philips, en la Casa MantillaThis link opens in a popup window, Telefunken, y Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca en los edificios que flanquean la entrada a la Calle de SantiagoThis link opens in a popup window y Grundig, Firestone, la Casera y Óptica Iris en la Plaza MayorThis link opens in a popup window iluminaban con sus luces de neón aquellas noches vallisoletanas.
     Que yo sepa no hubo grandes polémicas a la hora de retirar estos a mi modo de ver horribles letreros.
    Viendo las fotografía de la Plaza MayorThis link opens in a popup window me da la impresión de que incluso nuestra Casa ConsistorialThis link opens in a popup window se libró por los pelos de su Tio Pepe particular. 
    Con todo esto no quiero decir que no apoye la permanencia del rótulo de Tio Pepe donde ha estado tantos años o al menos en otro edificio ya que en el fondo forma parte de la historia de nuestra capital.
  • Added December 3, 2012
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    Los antiguos pasadizos de Valladolid

    Antiguo pasadizo en el Palacio Real

    Los pasadizos son elementos arquitectónicos a modo de galerías cubiertas que se tienden de una calle a otra, dejando sitio por debajo para permitir la circulación. Podía darse el caso de que estas galerías fueran paralelas al muro de las casas o que atravesaran cualquier obstáculo interpuesto hasta conectar con el otro punto objeto del enlace.
    Responde al deseo de tener libertad de movimiento por las diferentes dependencias del Palacio, sin necesidad de salir a la calle y sin ser fiscalizadas por el público.
    Cuando el Palacio resultaba pequeño, los monarcas arbitraban la solución de comprar casas inmediatas a él, con las que se comunicaban mediante pasadizos.
    En la calle Caridad todavía se conserva parte de la típica estructura del pasadizo
    que allí existió
    Surge así una red de pasadizos en torno al Palacio RealThis link opens in a popup window; pasadizos que le unen por una parte, con los Monasterios cercanos de San Diego, San QuirceThis link opens in a popup window y San PabloThis link opens in a popup window y por otra con el Palacio Viejo, donde el Monarca había establecido los Consejos e incluso con el más lejano de los Palacios, el de la RiberaThis link opens in a popup window.
    Pasadizos de carácter provisional se construyeron en la Plaza de San PabloThis link opens in a popup window, para las ceremonias de los bautizos de los príncipes e infantas, durante la época en que Valladolid fue Corte.
    Aunque los pasadizos tuvieron su más cumplida representación en el área palacial, hasta el punto de dar nombre a una de las calles que la integran, hubo, en el Valladolid del siglo XVII, otros pasadizos, más o menos dispersos. Por ejemplo, en la calle de la PasiónThis link opens in a popup window, que entonces se denominaba del Pasadizo de Don Alonso, donde todavía se conserva parte de la típica estructura del pasadizo en la porción de calle correspondiente a la de la CaridadThis link opens in a popup window.
    Pasadizo de caracter provisional que se contruyó con motivo del bautizo de Felipe II
    Como elementos integrantes de la estructura urbana, los pasadizos tuvieron una razón de ser en el Valladolid de la Corte y fue la de formar un conjunto armónico en torno al núcleo palacial. Los demás son casos aislados, y responden a un mimetismo, por parte de la nobleza, para emular la acción del Duque de Lerma.
    Debemos señalar, no obstante, que fueron derribados cuando ya no cumplían su primitiva función o cuando eran obstáculos para ampliar calles o edificar nuevas casas.
    Se prohíbe asimismo, la edificación de nuevos pasadizos a partir de 1625. Se suprimen también restos de colgadizos existentes en algunas portadas.

    -Fuente: Urbanismo y arquitectura de Valladolid en los siglos XVII y XVIII. María Dolores Merino Beato.
  • Added October 12, 2012
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    Aquellos serenos vallisoletanos


    Los serenos vallisoletanos desaparecieron con el franquismo, en los años setenta. El sereno data en esta ciudad del primer cuarto del siglo XIX.
    Los serenos hacían las veces de policías y tenían que sobrevivir a base de propinas del vecindario que recurría a sus servicios. Encendían las farolas de aceite de la calle, daban periódicamente la hora y el parte meteorológico, abrían las puertas a los vecinos y se ocupaban de mantener el orden en la oscuridad.
    En 1841 se redactó el primer Reglamento para los Serenos Veladores Nocturnos de la ciudad de Valladolid, creando una Compañía compuesta por 3 cabos y 18 serenos, cuyo estipendio sería de ocho y seis reales diarios, respectivamente. Dependían del alcalde y de la sección de Policía y los cabos se encargarían de recaudar en su distrito lo que voluntariamente aportase el vecindario. También debían entregar un parte diario de novedades en los tres distritos –Plaza de Constitución, Plaza de San MiguelThis link opens in a popup window y Plazuela de la UniversidadThis link opens in a popup window- así como de los barrios en que se subdividían.
    Dos serenos, en un alto de su ronda nocturna
    El Ayuntamiento les procuró un uniforme consistente en un capote de paño fuerte oscuro con cuello encarnado y una esclavina larga para el invierno y noche tempestuosas, una gorra de cuero forrada de pelo, lanza, farol de mano y un pito colgado de una cadena, siendo competencia de los alcaldes si les armaban con pistola o carabina, aunque les estaba terminantemente prohibido llevar perro.
    Nada más llegar al barrio, su primer deber era comprobar que las puertas  de los portales sin luz estaban cerradas y, después, anunciar las horas y el estado de la atmósfera. También debían impedir el robo a los viandantes, las riñas y pendencias, fracturas de puertas y ventanas, escalamiento de casas, conducción de cajas, fardos y bultos sospechosos en horas avanzadas.
    En 1953 había 32 Serenos de Comercio y Vecindad, menos de los que la ciudad necesitaba a juzgar por las denuncias de robos en comercios y domicilios, pero lejos de crecer, la nómina fue bajando hasta extinguirse en los años setenta.
    -Fuente del texto y fotografías: Valladolid Cotidiano. José Miguel Ortega Bariego
  • Added September 9, 2012
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    Aquel Valladolid de perfil bajo. Las casas molineras

    A principios del siglo XX inmigrantes procedentes de las zonas rurales castellanas se asentaron en el cinturón exterior de la ciudad, ocupando tierras de labranza y construyendo sus casas al margen de la legalidad. 
    Calle Vegafría
    Se trataba de lo que tradicionalmente se ha venido llamando casas molineras y que constituyó la generalidad del caserío de los últimos años del siglo XIX en la calle Clodoaldo Tranque, avenida de Segovia o el Paseo de San Isidro en el barrio de Las Delicias. Se trataba, pues, de edificaciones dispersas que en su mayoría se habían levantado sin ningún tipo de licencia.
    Calle Vegafría

    Fue en el término denominado Vegafría donde podría haberse concentrado, en un principio, un número mayor de casas molineras.
    Se trataba de casa de planta baja distribuidas en torno a un pasillo central que daba entrada a tres o cuatro habitaciones. Además, estas ocupaban una superficie útil entre cuarenta y cincuenta metros cuadrados, aparte del corral que se ubicaba en la parte trasera.
    Calle Julio Ruiz de Alda
    En ocasiones, con el tiempo los patios ocuparon una superficie que triplicó o cuadruplicó la superficie  construida del inmueble. Sus accesos, a veces, no se situaron en el interior del edificio, sino que inmediatos a ellos, posibilitando la entrada y salida a través, por ejemplo, de un paso de carros.
    En la calle Canarias
    En un primer momento, la solicitud de licencia de obras de una simple tapia de cerramiento o la construcción de un primer cuerpo de fachada podía encerrar la idea de edificar una casa molinera. Además, muchas de estas viviendas mutaron de tipología cuando sobre sus plantas bajas se proyectaron nuevos pisos. De hecho, a la hora de accederse a las licencias de obras, los proyectos de casas molineras debían demostrar que su construcción podía soportar, para el futuro, la elevación de sucesivas plantas. Y así fue.
    Antiguo colegio Calderón de la Barca en la calle Olmedo
    Si damos un paseo por la calle Vegafría y alrededores podemos ver todavía en pie alguna de estas reliquias la mayoría en ruina y abandonada esperando una buena oferta por parte de alguna constructora, cosa que, en los tiempos que corren veo harto difícil.

    -Fuente: El Valladolid de los Ortiz de Urbina. Fco. Javier Dominguez Burrieza
  • Added September 27, 2012
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    Las desaparecidas pilastras del Puente de Isabel la Católica


    En el inicio de las barandillas del puente del Cubo o de Isabel la CatólicaThis link opens in a popup window había unas pilastras de piedra, talladas con el escudo de Valladolid y la fecha de inauguración: 1956.
    Hace ya más de un año de la remodelación del PuenteThis link opens in a popup window y a pesar de las exigencias de un colectivo vecinal tratando de recuperarlas la respuesta del Ayuntamiento ha sido contundente: «Los sillares son relativamente modernos, no tienen valor patrimonial alguno, sí pueden tenerlo testimonial por lo que significaron donde estuvieron ubicados, y no volverán a su sitio de origen porque no son acordes al estilo moderno impregnado en este paso de una ribera a otra».
    Esto ya ha pasado antes. Plaza UniversidadThis link opens in a popup window: desaparece una farola con base de piedra o banco octogonal y 4 brazos, así como la fuente de piedra de la isleta de la plaza. Resultado: ante cierto clamor popular se repuso la farola con base de piedra, delante del edificio de la UniversidadThis link opens in a popup window. La fuente de piedra se trasladó a los jardines, frente a la estatua de CervantesThis link opens in a popup window.
    Plaza Fuente DoradaThis link opens in a popup window: En la rehabilitación de un edificio con soportales se retiraron varias columnas de piedra antiguas. Resultado: hubo que buscar las citadas columnas de piedra donde estaban y reponerlas al lugar donde llevaban varios cientos de años.
    Estas pilastras forman parte de esa pequeña historia de Valladolid que se va escribiendo a través de pequeños detalles, rincones, etc., que en muchos casos se ha perdido, pero que si nos lo proponemos no siempre tiene que ser así. 
    El puente, sin las pilastras, después de su restauración

  • Added October 2, 2012
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    Ciudad Jardín de la Rubia, el proyecto que no fue.


    Hacia los años 20 del siglo XX se proyectó hacer una barriada al estilo de lo que hoy es COVARESA y Paula López. Este proyecto, denominado "Ciudad Jardín de La Rubia"  no se llevó a cabo por problemas con el ayuntamiento: alcantarillados y demás servicios. Este proyecto de barriada, lo llevó a cabo la Sociedad de Fomento de Barcelona, hoy desaparecida. Esta Sociedad, construyó a modo de adosados, siete viviendas con un amplio patio en la parte de atrás. 
    Una de las viviendas se sacó a sorteo, siendo el agraciado el que fuera en aquella época jefe de los talleres de RENFE, D. Bonifacio Ramos Espino y  sería el mismísimo rey Alfonso XIII quien le entregaría las llaves. Las casas , estaban situadas, en lo que hoy  puede ser el patio que forma el edificio situado frente a VALLSUR, mastodontico edificio que antaño ocupó la fábrica de piensos SENA.
    Hoy todo ello con COVARESA y Paula López ya es una realidad.
    -Información y fotografías facilitadas por Santiago Hernández.
  • Added August 27, 2012
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    Los antiguos paradores de la Rinconada

    Fotografía realizada hacia 1910

    Por Miguel Ángel Pastor
    "La Red"This link opens in a popup window ocupaba un amplio espacio, detrás de la Plaza MayorThis link opens in a popup window, dedicado a la venta de pescado. En el siglo XIX se convirtió en mercado público, en el cual no sólo se traficaban estas mercancías sino carnes, tocinos y aves. Lo de "La Red"This link opens in a popup window, como puede deducirse, mantenía una preferencia pescatoria. Los historiadores atribuyen a esta plaza diferentes nombres, entre otros "La Rúa", "Rinconada de la Rúa" y "Rinconada del Mercado". Incluso el lugar era lindero a uno de los primitivos barrios de los judíosThis link opens in a popup window, precisamente maltratado por el desinterés de unos y otros. ¿Quien no recuerda la calle de la Sionagoga, la de las Lecheras y otras, en el olvido cercano? Ya, en la inmediata lejanía, diferentes paradores, cuando la plaza había recobrado el nombre con el que se la conoce actualmente, fueron cobijo de viajeros de medio pelo, trajinantes de paso, de mozas del partido.
    El cercano cuartel de Isabel II, posteriormente, en el umbral de la guerra civil, rebautizado como San Quintín, "La Incubadora" como decían, aportó una excepcional prosperidad a este rincón. Cantaban los soldados aquello de  "Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero, Regimiento San Quintín, primera fila de fuego", vertiente nacionalista de una canción de guerra. Estos paradores, y algunas tascas cercanas de tosca madera, llenaron de vino bronco y nostalgia a los mozos de Zamora, Salamanca, Asturias y Valladolid, que partían al frente. Si algo de amor y de dolor puede comunicarnos esto que ahoranada nos dice es, fuera de historicismos que poco importan, el recuerdo de quienes bebieron, por última vez, ese vino en jarras y dejaron su juventud, su vida, en las heladas aguas del Ebro, en Brunete o en Teruel.
    -Fuente: 40 imágenes inolvidables. Escenas históricas de Valladolid y provincia
  • Added July 7, 2012
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    Las Callejas de la Plaza Mayor

    El grupo de callejas según el Plano de Bentura Seco de 1738

    Por Joaquín Martín de Uña
    Nuestra Plaza MayorThis link opens in a popup window, reconstruida tras el incendio de 1561This link opens in a popup window, no era el conjunto de bloques de viviendas que actualmente conocemos y cuyo espacio constituye el centro de distribución del tráfico –peatonal y rodado- de las siete calles que confluyen en ella.
    La entrada a la Plaza del Corrillo desde la Plaza MayorThis link opens in a popup window, formaba parte de un conjunto de seis calles situadas en su lado oriental de las cuales a cuatro se las denominó, durante varios siglos, como "Las Callejas" o callejuelas de la Plaza. Junto a dichas callejuelas y el paso al Corrillo se encontraba la calle de San Francisco –hoy un callejónThis link opens in a popup window- cuya salida a la Plaza MayorThis link opens in a popup window está cerrada por el edificio del Banco de Santander.
    Al  fondo, la desaperecida calle La Montera
    Hasta antes de que las llamas destrozaran nuestra primitiva Plaza del Mercado se sabe que, en el lugar ocupado por las Callejas de la Plaza, estuvieron con anterioridad vendedores de frutas y hortalizas, no siendo aventurado pensar en la existencia de pequeñas edificaciones y huertas que aprovecharían las aguas del próximo Esgueva para su cultivo. La reordenación de la zona posterior al siniestro y el –no probado- deseo de Felipe IIThis link opens in a popup window de representar en la nueva "traza" de la ciudad el símbolo católico de la Santa Cruz y otros atributos de la pasión de Cristo –escalera y lanza- pudieron ser la causa del peculiar trazado de las populares y populosas callejas.
    La Calle La Montera iba desde la Plaza Mayor hasta la calle Alarcón
    Hata el 10 de abril de 1863 las callejuelas –cuyo corto trazado debió de considerarse insuficiente para ostentar nombres importantes –fueron conocidas por el número de orden que ocuparon con relación a la actual calle de Lencería: callejuelas Primera, Segunda y Tercera; cruzadas por la callejuela Cuarta –hoy de Alarcón-.
    La desaparecida Calle San Francisco, convertida hoy en callejón al ser cegada por el  edificio del Banco de Santander
    Por acuerdo municipal, adoptado en la fecha citada, pasaron a llamarse calle de D. Alvaro de Luna, quizás por la proximidad al lugar de ejecución del ValidoThis link opens in a popup window; calle de Figones, posiblemente por existir alguno de estos establecimientos en su trazado y calle de la Montera. Cruzadas por la cuarta calleja de la Plaza, única existente en la actualidad, a la que según Juan Agapito y RevillaThis link opens in a popup window, se denominó calle de Alarcón en memoria de "D. Julio Alarcón, Caballero de la Orden de Calatrava y Regidor –Alcalde- de Valladolid por el año 1661".
    En esta vista aérea actual podemos ver la manzana de casas que en la actualidad componen las desaparecidas calles
    En la calle Montera estuvo situado el Gran Hotel Imperial, uno de los primeros establecimientos conocidos con este nombre en nuestra ciudad –que nada tiene que ver con el actual Hotel Imperial de los hermanos Abellán actualmente situado en el nº 4 de la calle del Peso.

    Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)
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Teléfono: +34 983 426 100