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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Added October 12, 2012
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    Aquellos serenos vallisoletanos


    Los serenos vallisoletanos desaparecieron con el franquismo, en los años setenta. El sereno data en esta ciudad del primer cuarto del siglo XIX.
    Los serenos hacían las veces de policías y tenían que sobrevivir a base de propinas del vecindario que recurría a sus servicios. Encendían las farolas de aceite de la calle, daban periódicamente la hora y el parte meteorológico, abrían las puertas a los vecinos y se ocupaban de mantener el orden en la oscuridad.
    En 1841 se redactó el primer Reglamento para los Serenos Veladores Nocturnos de la ciudad de Valladolid, creando una Compañía compuesta por 3 cabos y 18 serenos, cuyo estipendio sería de ocho y seis reales diarios, respectivamente. Dependían del alcalde y de la sección de Policía y los cabos se encargarían de recaudar en su distrito lo que voluntariamente aportase el vecindario. También debían entregar un parte diario de novedades en los tres distritos –Plaza de Constitución, Plaza de San MiguelThis link opens in a popup window y Plazuela de la UniversidadThis link opens in a popup window- así como de los barrios en que se subdividían.
    Dos serenos, en un alto de su ronda nocturna
    El Ayuntamiento les procuró un uniforme consistente en un capote de paño fuerte oscuro con cuello encarnado y una esclavina larga para el invierno y noche tempestuosas, una gorra de cuero forrada de pelo, lanza, farol de mano y un pito colgado de una cadena, siendo competencia de los alcaldes si les armaban con pistola o carabina, aunque les estaba terminantemente prohibido llevar perro.
    Nada más llegar al barrio, su primer deber era comprobar que las puertas  de los portales sin luz estaban cerradas y, después, anunciar las horas y el estado de la atmósfera. También debían impedir el robo a los viandantes, las riñas y pendencias, fracturas de puertas y ventanas, escalamiento de casas, conducción de cajas, fardos y bultos sospechosos en horas avanzadas.
    En 1953 había 32 Serenos de Comercio y Vecindad, menos de los que la ciudad necesitaba a juzgar por las denuncias de robos en comercios y domicilios, pero lejos de crecer, la nómina fue bajando hasta extinguirse en los años setenta.
    -Fuente del texto y fotografías: Valladolid Cotidiano. José Miguel Ortega Bariego
  • Added September 27, 2012
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    Las desaparecidas pilastras del Puente de Isabel la Católica


    En el inicio de las barandillas del puente del Cubo o de Isabel la CatólicaThis link opens in a popup window había unas pilastras de piedra, talladas con el escudo de Valladolid y la fecha de inauguración: 1956.
    Hace ya más de un año de la remodelación del PuenteThis link opens in a popup window y a pesar de las exigencias de un colectivo vecinal tratando de recuperarlas la respuesta del Ayuntamiento ha sido contundente: «Los sillares son relativamente modernos, no tienen valor patrimonial alguno, sí pueden tenerlo testimonial por lo que significaron donde estuvieron ubicados, y no volverán a su sitio de origen porque no son acordes al estilo moderno impregnado en este paso de una ribera a otra».
    Esto ya ha pasado antes. Plaza UniversidadThis link opens in a popup window: desaparece una farola con base de piedra o banco octogonal y 4 brazos, así como la fuente de piedra de la isleta de la plaza. Resultado: ante cierto clamor popular se repuso la farola con base de piedra, delante del edificio de la UniversidadThis link opens in a popup window. La fuente de piedra se trasladó a los jardines, frente a la estatua de CervantesThis link opens in a popup window.
    Plaza Fuente DoradaThis link opens in a popup window: En la rehabilitación de un edificio con soportales se retiraron varias columnas de piedra antiguas. Resultado: hubo que buscar las citadas columnas de piedra donde estaban y reponerlas al lugar donde llevaban varios cientos de años.
    Estas pilastras forman parte de esa pequeña historia de Valladolid que se va escribiendo a través de pequeños detalles, rincones, etc., que en muchos casos se ha perdido, pero que si nos lo proponemos no siempre tiene que ser así. 
    El puente, sin las pilastras, después de su restauración

  • Added January 13, 2013
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    El antiguo Hospital Provincial de Valladolid


    "La construcción de este Hospital es ejemplo del progreso de la ciudad a finales del siglo XIX, plasmada en la mejora de parques y jardines", de los teatros, de las industrias, de los comercios y de la sanidad. Y en este marco será muy importante el papel de Miguel ÍscarThis link opens in a popup window, Alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880.
    El Ministerio de Sanidad y la Diputación encargan a Teodosio Torres el proyecto de un Hospital y de la Facultad de MedicinaThis link opens in a popup window en el Prado de la Magdalena, al norte de la ciudad histórica. Visitará hospitales europeos para realizar un edificio de las mejores características posibles, sobre todo en iluminación y ventilación.
    El complejo se organiza en torno a un patio que separaba la Facultad y el Hospital. Los pabellones de enfermerías en los ángulos, parten de los cuerpos octogonales de comunicación. Hoy se conserva la parte del Hospital, rehabilitada hace pocos años para usos administrativos.
    -Fuente: Guía de Arquitectura Urbana de Valladolid (Roberto   Vivar Cantero)
  • Added January 26, 2013
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    Juan Villa; el mago de Cuarto Milenio

    Foto: Ikerjimenez.com

    Hace cuatro años, un miembro del equipo de Cuarto Milenio, llamó a Juan. "Mira, necesitamos que hagas una figura de un señor muerto víctima de la peste negra. Los síntomas externos son dedos negros de gangrena, hígado hinchado, bubones en las axilas, cuello e ingle, costras purulentas... Tienes siete días". Una semana más tarde, el escultor se presentó en los estudios de Cuarto Milenio con su "cadáver" de poliuretano en perfecto estado de... autopsia. Así es Juan Villa de 34 años, asturiano de nacimiento, pero afincado en Valladolid desde los ocho y gerente de la empresa PrometeoThis link opens in a popup window Representaciones Volumétricas, con sede en la urbanización Vegalatorre de Cubillas de Santa Marta y fundada hace 10 años.
    Formado en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid, pronto orientó toda su actividad a seguir disfrutando, ya desde el profesionalismo, de sus grandes pasiones de juventud: las películas de ciencia ficción, los efectos especiales, las maquetas y la construcción de caretas. Unas manos especialmente dotadas para la escultura, un asombroso don para captar el realismo y una imaginación prodigiosa para convertir materiales inverosímiles en elementos de atrezzoThis link opens in a popup window, hicieron el resto.
    Instalaciones de la empresa Prometeo en Valladolid
    Resumir la actividad de este genio de la escultura es una tarea imposible. Arriesgando mucho, podría decirse que su misión es convertir en materia palpable todas las ideas que le piden sus clientes. Y aquí viene lo bueno, ya que los que llaman a la puerta de Prometeo, son iglesias, museos, exposiciones, compañías de teatro, planetarios, ayuntamientos, fundaciones culturales, excavaciones arqueológicas (como Atapuerca o Valle de Ambrona), bares o clubes deportivos.
    Sin olvidar, claro está, el gran filón que ha encontrado en la antropología forense. Comenzó casi de puntillas hace ocho años y ahora es una referencia en España. Hace ocho años, a través de su faceta de profesor de caracterización de alumnos de institutos, contactó con miembros de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, con sede en Valladolid.
    "Tengo que agradecer y destacar la pasión que todo el equipo de Cuarto Milenio pone en cada tema que conlleva atrezzoThis link opens in a popup window ; sobre todo a Iker y Carmen que nos encandilan y llevan a su universo tan mágico , misterioso y apasionante. Esto es clave, todos sentimos cada historia contada . Su apuesta por hacerlo a la vieja usanza, con modelos y maquetas es de agradecer. Realmente puedo decir que me siento la persona más afortunada por el trabajo que desempeño. Imaginaros: cada semana replicas arqueológicas, forenses, criminológicas, inventos perdidos en el tiempo, criptozoología, momias! Vampiros! Fenómenos extraños y un sinfín de temas que necesitan una recreación o una réplica para ser más visuales. Realmente es fantástico poder hacer todo esto cada semana!! Como artesano es un verdadero privilegio."
    En diciembre de 2012 el equipo de Cuarto Milenio organizó una exposiciónThis link opens in a popup window en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid con unas 150 piezas destacadas creadas por el artesano Juan Villa, dividida en áreas como 'Seres Asombrosos', Cielo e Infierno', 'España Mágica', 'Cuando los Dioses Visitaron la tierra' o 'La Morgue'. Constituyó una idea única y nunca abordada en España.
    Además, todos los miembros del equipo del programa estuvieron presentes en diferentes horarios para poder charlar con los visitantes. 
    El evento desbordó todas las previsiones, recibiendo miles de visitantes provocando incluso el colapso del tráfico en el centro de Madrid.
    La fábrica de ilusiones marcha viento en popa y ya se está llevando a cabo una ampliación de las instalaciones.
  • Added February 9, 2020
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    El pozo de la nieve de Nava del Rey


    En la antigüedad disponer de nieve y hielo durante los meses más calurosos para refrescar bebidas y conservar  alimentos, además de para  usos  terapéuticos, resultó ser toda una necesidad, generándose a su alrededor una industria que llegó a ser hasta tradicional, creando puestos de trabajo y contribuyendo al desarrollo de todo un entramado comercial, para acabar dejándonos al final  todo "un patrimonio industrial de la nieve".
    A comienzos de la Edad Moderna, eclosiona el consumo de la nieve y el hielo; en el siglo XVI se populariza su uso siendo las clases elevadas (la realeza, el clero y la nobleza) las que contribuyen a su expansión, lo que crea un desarrollo del comercio en toda Europa,  y que perdura hasta finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, coincidiendo con la  incipiente competencia industrial de producción de hielo. En España, el consumo se hizo masivo a partir del siglo XVI, lo que obliga a la construcción de los pozos neveros  y se convierte en artículo de primera necesidad, siendo los siglos XVII y XVIII los de su mayor apogeo.
    Nava pretende que su Pozo de la Nieve sea declarado BIC - Foto: Jonathan Tajes. (Foto: El día de Valladolid)This link opens in a popup window

    El abastecimiento local del producto se convirtió en un obligatorio servicio público, estimándose como un servicio común más. Era inexcusable su suministro, con obligación de su venta al público en general y con la necesidad de cumplir un servicio social para con los enfermos de los hospitales y los menesterosos.
    Las neveras, pozos de nieve o hielo, que así se denominaron, consistían en la apertura de una poza (más amplia que los pozos), cuyas paredes se revestían de mampostería caliza o bien de fábrica de ladrillo, dotada en su fondo de un conducto de desagüe destinado a evacuar el agua de deshielo. En este recipiente se apisonaba, por tongadas o capas, la nieve o el hielo acarreado, extendiendo cada 30 cms una capa de paja con la doble finalidad de contribuir al aislamiento térmico y a servir de junta de rotura para extraer los trozos de hielo para su venta. A muchas de estas neveras no se las dotó de edificio protector.
    Venta de hielo
    Su uso se generalizó durante los siglos XVII-XVIII, cuando los neveros (nombre con el que se conocía a los trabajadores del pozo) transportaban la nieve desde la montaña y la almacenaban en estos edificios donde la prensaban. Una vez formada la capa de hielo de metro y medio de espesor, se ponía por encima paja para su posterior conservación y comercialización. De igual forma, la nieve se vendía en forma de aloja (nieve mezclada con miel y otras especias).
    GÓMEZ FERNANDEZ-CABRERA, Jesús: Villa de Orgaz.- Disponible en www.villadeorgaz.es

    El pozo de nieve de Nava del Rey
    Situado junto al Lavajo de las Cruces, a la derecha del camino que conduce hacia la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, se levanta el que fue durante siglos el único refrigerador de hielo de la localidad y de los alrededores.
    El pozo de la nieve de Nava del Rey antes y después de su rehabilitación

    El pozo tiene más de seis metros de profundidad y también se han acondicionado los exteriores del edificio y se ha construido una rampa de acceso.
    En 1906 el Ayuntamiento construyó anexo al pozo una casa-asilo que hoy no existe. En la década de los sesenta del siglo XX el pozo se utilizó como depósito de orujo, e incluso de paja.
    En 2010, ante el acelerado deterioro del edificio y la falta de financiación por otras vías, el Ayuntamiento de Nava del Rey restauró el edificio bajo la dirección del arquitecto Alfonso González Gaisán.
     Las obras fueron financiadas a cargo del Fondo Estatal de Empleo y Sostenibilidad Local, el designado Plan E.
    HORARIO:
    Abierto todos los días.
    - VERANO (21 de junio-14 de septiembre): 08 a 20 h.
    - INVIERNO (15 de septiembre-20 de junio): 08 a 18 h.

    Fuentes:
    -https://www.santiagonoguero.es/pozos-de-nieve-y-hielo/This link opens in a popup window
    -EDIFICIOS Y CONJUNTOS DE LA ARQUITECTURA POPULAR EN CASTILLA Y LEÓN (José Luis Sáinz Guerra) 
    -https://www.elnortedecastilla.es/v/20110331/valladolid/nava-pide-pozo-nieve-20110331.htmlThis link opens in a popup window
  • Added March 5, 2018
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    El incendio de la fábrica de harinas La Magdalena

    Así era la fábrica antes del incendio
    «Fue visto y no visto. Cuando advertimos el fuego ya no se podía hacer nada por sofocarlo». Eran las declaraciones al periodista de El Norte de Castilla de uno de los 15 obreros que en ese momento, 2 de mayo de 1976, integraban la plantilla de la histórica fábrica de harinas ‘La Magdalena’. El desastre fue monumental:
    «En poco más de dos horas quedó destruida la fábrica de harinas», informaba el decano de la prensa; «el incendio comenzó a las nueve de la mañana. En el interior de la fábrica trabajan quince de los cuarenta obreros que integran la plantilla. La rapidez con que el fuego se propagó impidió a los quince obreros, que habían comenzado su turno a las seis de la mañana, hacer uso de las mangueras interiores».
    ‘La Magdalena’, ubicada en el Paseo del Arco de Ladrillo, había sido totalmente engullida por las llamas. Valladolid decía adiós a una fábrica emblemática, levantada por el conocido industrial Emeterio Guerra Matesanz en 1914 y que en ese momento, como apuntaba El Norte de Castilla, «era la de mayor capacidad de molturación de toda Castilla».
    Poco pudieron hacer para salvarla los integrantes del segundo retén de guardia y de la Segunda Sección del Cuerpo Municipal de Bomberos, al mando de los cuales se encontraba el capataz, Claudio Misiego: en plena faena se quedaron sin agua, lo que obligó a que se incorporaran colegas de la Tercera Sección, al servicio de extinción de incendios de la empresa FASA-Renault y al Cuerpo de Bomberos de la Base Aérea de Villanubla.
    Hasta las doce de la mañana no pudieron controlar el fuego: «Los bomberos hubieron de trabajar en medio de un calor insoportable. La harina acumulada en la factoría provocaba periódicas explosiones y las llamas llegaron a alcanzar muchos metros por encima de la cubierta del edificio, que se vino abajo estrepitosamente, cayendo sobre la maquinaria», informaba este periódico.
    Nadie supo a ciencia cierta las causas del siniestro: «Pudo ser un cortocircuito, pudo ser el calor provocado por la fricción de un elevador», señalaba el director-gerente, quien rehusó aportar datos precisos sobre las pérdidas ocasionadas –se especulaba con una cantidad próxima a los doscientos millones de pesetas- y señalaba que «la fábrica estaba asegurada y que, aunque construida hace tiempo, era una factoría actualizada».
    Lo cierto es que ‘La Magdalena’ era la empresa harinera más relevante de las fundadas por el industrial Emeterio Guerra en capital y provincia, el mismo que en febrero de 1930, en pleno ocaso de la Dictadura de Primo de Rivera, había sido designado para ejercer interinamente la alcaldía.
    Como ha escrito Miguel Ángel Carrera, la fábrica comenzó a funcionar en 1914 en el Paseo del Arco de Ladrillo, donde el empresario era dueño de unos edificios situados en el mismo lugar donde estuvo el parador «La Alegría». El conjunto constaba de cinco edificios: cuerpo de fábrica, almacén de trigo, almacén de harina, silos y edificio cuartel. Estos últimos se construyeron posteriormente: los silos en 1959 y el edificio cuartel en 1937.
    El gran edificio constaba de sótano, planta baja y dos alturas, con dos torres que sobresalían de su fachada principal, la cual constituía, junto con las laterales, lo más destacado de todo el conjunto. De hecho, fue considerada la más estética de todas las fábricas de harinas de la región.
    No solo eso: ‘La Magdalena’ llegó a ser la de mayor capacidad de toda la provincia (llegó a molturar más de 80.500 kilogramos al día y a mediados de los 50 era calificada como «la más importante de Castilla la Vieja»), y, como nota curiosa, en noviembre de 1917 ya sufrió un pequeño incendio a causa de una explosión provocada, según el periódico, por la imprudencia de unos obreros que se sirvieron de una vela para colocar los tornillos de la maquinaria; además, desde 1922 contaba con cuatro bocas de riego propias para evitar otro caso similar.
    Hasta el 5 de mayo de 1939, fecha en la que se constituyó la sociedad «Emeterio Guerra S.A. Industrias Electro-Harineras Castellanas», la actividad empresarial la realizaba a título personal el propio don Emeterio. Tras el incendio del 2 de mayo de 1976, del edificio vallisoletano solo quedaron las fachadas.
  • Added November 25, 2013
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    Pucel Oca, el juego de Valladolid


    Por Luis Amo (El Día de Valladolid)
    Felipe IIThis link opens in a popup window es el vallisoletano más retratado de la historia, pero ¿quién ha sido la mujer más retratada de nuestra ciudad?, ¿qué empresa instaló sus talleres generales junto a la Estación del NorteThis link opens in a popup window?, ¿en qué disciplina artesano-artística destacó sobremanera el leonés afincado en Valladolid desde los 9 años, Juan de Arfe? ó ¿qué nombre recibe el edificio más alto de ValladolidThis link opens in a popup window, levantado donde en tiempos estuvo el Palacio de la RiberaThis link opens in a popup window? Estas son algunas de las 1.200 preguntas que integran el juego del ‘PucelOca’ que se presenta para dar a conocer la historia y los rincones más escondidos de Valladolid. Se trata de una nueva herramienta turística promocionada por el Ayuntamiento, que nace con la intención de cautivar a naturales y foráneos, de indagar en lo más nuestro, para dar a conocer aspectos artístico, geográfico, cultural, religioso, político, histórico, arquitectónico o medioambiental de la capital.
    ‘PucelOca’ es un juego de mesa que conjuga las dinámicas de la tradicional ‘La Oca’ y ‘El Trivial Pursuit’. Muchos lo consideran como ‘El juego de los locos por Valladolid’, que ha sido presentado en la Feria de Turismo de Interior, y significa un divertido entretenimiento que se desarrolla sobre un tablero basado en el popular juego de la oca pero con la particularidad de contener en cada casilla preguntas y contestar respuestas que saber o que buscar (se permite internet, aplicación móvil o bibliografía), para poder avanzar hasta la última de las casillas, la número 63. Está ideado por Roberto Alonso y María Casado, y dirigido para que mayores y jóvenes puedan aprender más sobre múltiples temas pasando un rato ameno.
    Se proponen dos modalidades de juego: los jugadores establecen un tiempo para jugar o ir avanzando por las casillas hasta completar el tablero y llegar a la última. Cabe destacar, además, que entre las curiosidades y similitudes del tablero destaca la salida desde el escudo de Valladolid; las casillas puente (Puente MayorThis link opens in a popup window y Puente ColganteThis link opens in a popup window); la casilla de la posada (El Casino); la casilla pozo (Palacio de PimentelThis link opens in a popup window); la casilla laberinto (Casa de los Marqeses de ValverdeThis link opens in a popup window); casilla cárcel (Cárcel de ChancilleríaThis link opens in a popup window); casilla muerte (plaza del OchavoThis link opens in a popup window) y última casilla, Plaza MayorThis link opens in a popup window.
    Es un juego de mesa, en definitiva, para retrotraernos a otros tiempos de la ciudad, pero también para poder ir in situ a conocer esas joyas desconocidas. Así las cosas, el juego de Valladolid, promovido por el Ayuntamiento y la Sociedad Mixta de Turismo, está a la venta en las librerías y jugueterías de Valladolid por un precio de 22 euros. El contenido de la caja es de las normas del juego con un tablero plastificado de mesa, tarjetas con un total de 1.200 preguntas con sus respuestas, además de las cuatro fichas y el dado.
  • Added September 9, 2012
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    Aquel Valladolid de perfil bajo. Las casas molineras

    A principios del siglo XX inmigrantes procedentes de las zonas rurales castellanas se asentaron en el cinturón exterior de la ciudad, ocupando tierras de labranza y construyendo sus casas al margen de la legalidad. 
    Calle Vegafría
    Se trataba de lo que tradicionalmente se ha venido llamando casas molineras y que constituyó la generalidad del caserío de los últimos años del siglo XIX en la calle Clodoaldo Tranque, avenida de Segovia o el Paseo de San Isidro en el barrio de Las Delicias. Se trataba, pues, de edificaciones dispersas que en su mayoría se habían levantado sin ningún tipo de licencia.
    Calle Vegafría

    Fue en el término denominado Vegafría donde podría haberse concentrado, en un principio, un número mayor de casas molineras.
    Se trataba de casa de planta baja distribuidas en torno a un pasillo central que daba entrada a tres o cuatro habitaciones. Además, estas ocupaban una superficie útil entre cuarenta y cincuenta metros cuadrados, aparte del corral que se ubicaba en la parte trasera.
    Calle Julio Ruiz de Alda
    En ocasiones, con el tiempo los patios ocuparon una superficie que triplicó o cuadruplicó la superficie  construida del inmueble. Sus accesos, a veces, no se situaron en el interior del edificio, sino que inmediatos a ellos, posibilitando la entrada y salida a través, por ejemplo, de un paso de carros.
    En la calle Canarias
    En un primer momento, la solicitud de licencia de obras de una simple tapia de cerramiento o la construcción de un primer cuerpo de fachada podía encerrar la idea de edificar una casa molinera. Además, muchas de estas viviendas mutaron de tipología cuando sobre sus plantas bajas se proyectaron nuevos pisos. De hecho, a la hora de accederse a las licencias de obras, los proyectos de casas molineras debían demostrar que su construcción podía soportar, para el futuro, la elevación de sucesivas plantas. Y así fue.
    Antiguo colegio Calderón de la Barca en la calle Olmedo
    Si damos un paseo por la calle Vegafría y alrededores podemos ver todavía en pie alguna de estas reliquias la mayoría en ruina y abandonada esperando una buena oferta por parte de alguna constructora, cosa que, en los tiempos que corren veo harto difícil.

    -Fuente: El Valladolid de los Ortiz de Urbina. Fco. Javier Dominguez Burrieza
  • Added July 7, 2012
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    Las Callejas de la Plaza Mayor

    El grupo de callejas según el Plano de Bentura Seco de 1738

    Por Joaquín Martín de Uña
    Nuestra Plaza MayorThis link opens in a popup window, reconstruida tras el incendio de 1561This link opens in a popup window, no era el conjunto de bloques de viviendas que actualmente conocemos y cuyo espacio constituye el centro de distribución del tráfico –peatonal y rodado- de las siete calles que confluyen en ella.
    La entrada a la Plaza del Corrillo desde la Plaza MayorThis link opens in a popup window, formaba parte de un conjunto de seis calles situadas en su lado oriental de las cuales a cuatro se las denominó, durante varios siglos, como "Las Callejas" o callejuelas de la Plaza. Junto a dichas callejuelas y el paso al Corrillo se encontraba la calle de San Francisco –hoy un callejónThis link opens in a popup window- cuya salida a la Plaza MayorThis link opens in a popup window está cerrada por el edificio del Banco de Santander.
    Al  fondo, la desaperecida calle La Montera
    Hasta antes de que las llamas destrozaran nuestra primitiva Plaza del Mercado se sabe que, en el lugar ocupado por las Callejas de la Plaza, estuvieron con anterioridad vendedores de frutas y hortalizas, no siendo aventurado pensar en la existencia de pequeñas edificaciones y huertas que aprovecharían las aguas del próximo Esgueva para su cultivo. La reordenación de la zona posterior al siniestro y el –no probado- deseo de Felipe IIThis link opens in a popup window de representar en la nueva "traza" de la ciudad el símbolo católico de la Santa Cruz y otros atributos de la pasión de Cristo –escalera y lanza- pudieron ser la causa del peculiar trazado de las populares y populosas callejas.
    La Calle La Montera iba desde la Plaza Mayor hasta la calle Alarcón
    Hata el 10 de abril de 1863 las callejuelas –cuyo corto trazado debió de considerarse insuficiente para ostentar nombres importantes –fueron conocidas por el número de orden que ocuparon con relación a la actual calle de Lencería: callejuelas Primera, Segunda y Tercera; cruzadas por la callejuela Cuarta –hoy de Alarcón-.
    La desaparecida Calle San Francisco, convertida hoy en callejón al ser cegada por el  edificio del Banco de Santander
    Por acuerdo municipal, adoptado en la fecha citada, pasaron a llamarse calle de D. Alvaro de Luna, quizás por la proximidad al lugar de ejecución del ValidoThis link opens in a popup window; calle de Figones, posiblemente por existir alguno de estos establecimientos en su trazado y calle de la Montera. Cruzadas por la cuarta calleja de la Plaza, única existente en la actualidad, a la que según Juan Agapito y RevillaThis link opens in a popup window, se denominó calle de Alarcón en memoria de "D. Julio Alarcón, Caballero de la Orden de Calatrava y Regidor –Alcalde- de Valladolid por el año 1661".
    En esta vista aérea actual podemos ver la manzana de casas que en la actualidad componen las desaparecidas calles
    En la calle Montera estuvo situado el Gran Hotel Imperial, uno de los primeros establecimientos conocidos con este nombre en nuestra ciudad –que nada tiene que ver con el actual Hotel Imperial de los hermanos Abellán actualmente situado en el nº 4 de la calle del Peso.

    Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)
  • Added June 8, 2012
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    Aquel Valladolid de neón

    Fotografía obtenida del blog Domus Pucelae
    Inmersos como estamos en plena polémica por la más que probable desaparición del histórico rótulo luminoso de "Tio Pepe"This link opens in a popup window de la Puerta del Sol de Madrid, no olvidemos que sobre todo en las décadas 60 y 70 muchos de los edificios del centro de Valladolid estuvieron coronados por estas, vistas desde la perspectiva actual, antiestéticas gigantografías.
    Prácticamente no había edificio de la Plaza MayorThis link opens in a popup window y de la Plaza de ZorrillaThis link opens in a popup window que no tuviese en su azotea una de estas moles luminosas que tan de moda estuvieron en aquellos años.
    Firestone y La Casera escoltaban con sus luces de neón nustra Casa Consistorial
     Philips, en la Casa MantillaThis link opens in a popup window, Telefunken, y Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca en los edificios que flanquean la entrada a la Calle de SantiagoThis link opens in a popup window y Grundig, Firestone, la Casera y Óptica Iris en la Plaza MayorThis link opens in a popup window iluminaban con sus luces de neón aquellas noches vallisoletanas.
     Que yo sepa no hubo grandes polémicas a la hora de retirar estos a mi modo de ver horribles letreros.
    Viendo las fotografía de la Plaza MayorThis link opens in a popup window me da la impresión de que incluso nuestra Casa ConsistorialThis link opens in a popup window se libró por los pelos de su Tio Pepe particular. 
    Con todo esto no quiero decir que no apoye la permanencia del rótulo de Tio Pepe donde ha estado tantos años o al menos en otro edificio ya que en el fondo forma parte de la historia de nuestra capital.
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Plaza Mayor, 1. 47001 Valladolid, España.
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