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  • Añadido el 2 de mayo de 2011
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    La antigua Casa de la Inquisición de Valladolid


    Por Luis Fernández Martín S.J. (Real Academia de la Historia)
    Es sabido que el Tribunal y las cárceles del Santo Oficio de la Inquisición recorrieron diversos lugares en esta población a lo largo de más de tres siglos.
    En 1488 se estableció la Inquisición en el nº 22 de la calle de Francos (actual Juan MambrillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva), en la casa que fue en el siglo XV de los Zúñiga y que fue después posesión de la condesa de Osorno. De ella salió para el suplicio Don Alvaro de LunaEste enlace se abrirá en una ventana nueva en viernes 19 de Junio de 1489.
    Mas tarde, no se sabe el año, se instaló la Inquisición en la calle de Pedro Barrueco según afirma Matías Sangrador, quien reconoció en sus sótanos diversas inscripciones hechas por los presos en latín y castellano en los años 1534 y 1551. De esta casa salieron los penitenciados en los autos de fe del año 1559Este enlace se abrirá en una ventana nueva. Sin embargo ni el arzobispo Carranza ni Fray Luis de León ocuparon celdas en esta casa sino en el lugar del tercer emplazamiento que tuvo la Inquisición en Valladolid, emplazamiento que sobrevivió desde 1559 hasta 1809 por espacio de dos siglos y medio.
    A la casa de la calle de Pedro Barrueco se la llamó "la Inquisición Vieja" gracias al siguiente documento notarial del año 1580. "Luis de Carrión, escribano de Su Majestad, y público del Número de esta villa, en nombre del Licenciado Juan Francisco Geraldo, Oidor de la Real Audiencia de Galicia, arrienda a Alonso Enríquez, vecino de Valladolid, unas casas en la calle que va de la calle de Pedro Barrueco a la iglesia de San Salvador que ha por linderos las traseras de la Inquisición Vieja y la dicha callejuela de San Salvador por un año por veintiun ducados". Como se ve, la Inquisición ocupaba una casa de la calle de Pedro Barrueco que salía por sus puertas accesorias a la hoy llamada "calle de la Galera".
    Palacio de los Zúñiga

    La tercera y más importante ubicación de la Inquisición en Valladolid tuvo lugar en las casas principales que fueron de Pedro González de León. Se sabe por Ambrosio de Morales que estas casas comenzaron a albergar al Tribunal del Santo Oficio y a las cárceles secretas de la Inquisición desde el año 1559.
    Pero tratemos de precisar la situación exacta de estas casas de Pedro González de León. Los historiadores que han escrito sobre este asunto sitúan las mencionadas casas, unos "en la calle Real de Burgos"; otros, "en un palacio muy antiguo, próximo a la iglesia parroquial de San Pedro", "en San Pedro", cerca de la parroquia de San Pedro. Los autores citados se aproximan pero no aportan documentación contemporánea que fije de manera definitiva la ubicación de la casa de la Inquisición. Un documento notarial señala explícitamente la localización de la casa de la Inquisición: "Está en la calle de la Peña de Francia" que solía llamarse también "calle de los Moros". En esta casa subsistió la Inquisición por espacio de 250 años.
    La casa de la Inquisición (nº94) según el plano de Bentura Seco de 1738

    Sabemos que desde Agosto de 1559 era utilizada la casa de Pedro González de León como lugar de reclusión de presos del Tribunal del Santo Oficio. Pero la propiedad del inmueble no pasó a manos de la Inquisición sino trece años más tarde, en 1572. Ese año el Santo Oficio se decidió a comprar esta casa para instalarse en ella definitivamente. Probablemente para ese año ya había fallecido su dueño Pedro González de León por cuanto la venta la realiza su hija y heredera Doña Mencía de León casada con Don Alvaro de Luna.
    Tras dos siglos y medio de pervivencia, las casas de la Inquisición perecieron el año 1809 a causa de un incendio. "Durante tres días en la etapa francesa sin que se llegasen a descubrir los verdaderos responsables del incendio. Este incendio ocurrió al amanecer del 7 de diciembre de 1809 cuando servía de cuartel de soldados alemanes y franceses, y como estaba dada la orden de no tocar las campanas de noche se omitió tocar a fuego hasta el día siguiente a las nueve, tiempo en que ya estaba apoderado. Duró el fuego cuatro días y sólo la fachada y habitación de ésta se pudo conservar".
    El Colegio Macías Picavea ocupa en la actualidad el solar en el que estuvo situada la antigua casa de la Inquisición

    La última etapa de este Tribunal de la Inquisición discurrió por pocos años en la calle de Alonso Pesquera, nª 14, llamada entonces de Herradores, en la casa de la Marquesa del Arco.
    El solar a que quedó reducido el edificio de la Inquisición después del incendio fue sacado a subasta por la Administración de Bienes Nacionales en 1843 siendo adjudicado ese mismo año a Don Francisco de Paula Benito en la cantidad de 3155 reales.
    En tiempos modernos sobre este solar se edificó un Grupo Escolar que un tiempo se denominó "Infante Don Jaime" y en la actualidad se llama "Macías PicaveaEste enlace se abrirá en una ventana nueva".
  • Añadido el 2 de octubre de 2012
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    Ciudad Jardín de la Rubia, el proyecto que no fue.


    Hacia los años 20 del siglo XX se proyectó hacer una barriada al estilo de lo que hoy es COVARESA y Paula López. Este proyecto, denominado "Ciudad Jardín de La Rubia"  no se llevó a cabo por problemas con el ayuntamiento: alcantarillados y demás servicios. Este proyecto de barriada, lo llevó a cabo la Sociedad de Fomento de Barcelona, hoy desaparecida. Esta Sociedad, construyó a modo de adosados, siete viviendas con un amplio patio en la parte de atrás. 
    Una de las viviendas se sacó a sorteo, siendo el agraciado el que fuera en aquella época jefe de los talleres de RENFE, D. Bonifacio Ramos Espino y  sería el mismísimo rey Alfonso XIII quien le entregaría las llaves. Las casas , estaban situadas, en lo que hoy  puede ser el patio que forma el edificio situado frente a VALLSUR, mastodontico edificio que antaño ocupó la fábrica de piensos SENA.
    Hoy todo ello con COVARESA y Paula López ya es una realidad.
    -Información y fotografías facilitadas por Santiago Hernández.
  • Añadido el 23 de marzo de 2012
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    El antiguo matadero municipal


    El conjunto arquitectónico de lo que fuera Matadero Municipal de Valladolid es, sin duda alguna, el ejemplo más paradigmático e importante de arquitectura racionalista en la ciudad. Su realización, resuelta a través de un concurrido e interesantísimo concurso, puede compararse con lo acontecido en torno a la construcción de los tres mercados municipales, que durante algo más de treinta años se debatió, ampliamente, en el Valladolid de la segunda mitad del siglo XIX.
    Si los proyectos de los nuevos mercados, los materializados y los dejados sobre el papel, protagonizaron la introducción sistemática y asentamiento del uso del hierro en la arquitectura vallisoletana, la obra del Matadero constituyó el fiel reflejo de las necesidades de una época, de una sociedad y una cultura, que en busca de modernidad y contemporaneidad con el resto de Europa no logró una lógica continuidad y madurez tras el desenlace de la Guerra Civil. Valladolid necesitaba de las instalaciones de un nuevo matadero, urgentemente, desde hacía años.
    Los nuevos tiempos y la renovación de la arquitectura ya están presentes en el concurso convocado para elegir al mejor de los proyectos. Así, desde 1926, año en que éste se celebra, hasta 1932, momento en que, definitivamente, se confirma el proyecto a materializar, el trabajo ganador obra del ingeniero industrial Alberto Colomina y Botí, pasa de ser un notable ejemplo de lo que desde un principio pretendía, salvando las distancias, el jurado del concurso; "un establecimiento moderno".
    El establecimiento, recientemente restaurado por el municipio, perdió su uso como matadero a finales de los años 80, y ahora forma parte del complejo dotacional Zona Sur

    Paralizada la iniciativa entre 1926-31 por no conseguir la financiación para las obras, las condiciones bajo las que se había concebido el proyecto se modifican con el paso de los años, lo cual obliga a una reforma del proyecto en 1931, instalándose definitivamente el matadero en el solar situado entre el fielato de La Rubia y el camino de La Esperanza.
    La constructora de Timoteo Rojas Carrera llevó a cabo la construcción del mismo. A finales de abril de 1931, Colomina firmó los primeros planos del Matadero que fue inaugurado en el año 1936. El Matadero llegó a convertirse en el principal ejemplo de arquitectura racionalista en Valladolid.
    No conocemos al autor de las fotografías que aquí se muestran y que fueron encontradas en el domicilio del alcalde García Quintana. Sin embargo, una de ellas se publica en la memoria de la I Feria de Muestras de Valladolid que tuvo lugar del 15 al 30 de septiembre de 1935. La dureza del trabajo allí realizado queda patente a través de dichas imágenes.
    El establecimiento, recientemente restaurado por el municipio, perdió su uso como matadero a finales de los años 80, y ahora forma parte del complejo dotacional Zona Sur. La parte restaurada es el edificio de entrada del antiguo matadero.
    -Fuente: Francisco Javier Domínguez Burrieza, Antonia Virgili Blanquet y Juan Carlos Pastor Arnuncio.

  • Añadido el 28 de febrero de 2012
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    La finca y el castillo de Canterac

    Fachada posterior del Palacio de Canterac asentado en la parte posterior en
    que actualmente esta asentado el Centro de Personas Mayores Juan Carlos I
    Foto: Manuel Lázaro Cuellar

    En el jardin del Centro de Personas Mayores Juan Carlos I del barrio de Las Delicias, aún quedan restos de lo que en tiempos fuera una gran finca de más de 90 hectáreas.
    José de Canterac

    Lo único que conocemos actualmente son los diferentes propietarios de la Finca de Canterac a lo largo de la historia:
    En 1826, el Prior y Depositario del Convento de San Pablo de Valladolid, firma escritura de venta, a favor del general de origen francés Don Cesar José de CanteracEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    En 1850 vendió la viuda de Cesar José de CanteracEste enlace se abrirá en una ventana nueva la finca a los Condes de la Oliva y Marqueses de Sieteiglesias. Posteriormente estos edifican en dicha finca un palacio, también conocido como Castillo de Canterac.
    Puerta de entrada a la finca de Canterac, con arco ojival, verjas de hierro forjado,
    con dos torretas almenadas a ambos lados situadas en medio de un muro de unos 100 metros.
    Foto: Manuel Lázaro Cuellar

    En 1918 la Orden de los Escoceses compra la finca.
    En 1943 se derriba el palacio.
    En 1970 es cedida y vendida al Ayuntamiento de Valladolid. Ceden 70 ha pero con la condición de no edificar viviendas, y venden las otras 13 ha.
    En la zona cedida es donde en la actualidad se ubican los servicios dotacionales del Barrio de Delicias (Parque de Canterac, Colegio, Instituto, Centro de Personas Mayores, Ambulatorio, Espacios deportivos, Bomberos y Policia Municipal).
  • Añadido el 26 de febrero de 2012
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    El desaperacido Hospital de la Caridad

    Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

    En la calle de San Ignacio estuvo el hospital de la Caridad o de la Misercordia, que ejerció largos años su piadosa función, según Canesi, sostenido por linajudas familias pero no por eso sobrado de recursos.

    Poco aludido en los libros antiguos, presentamos como única curiosidad su reconstrucción, por su vetusto aspecto.
    Así luciría el edificio si se conservase en la actualidad
    Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

    Éste sería el aspecto aproximado del Hospital de la Caridad a mediados del siglo XVII. Gracias a la documentación aportada por Jesús Urrea en su obra "Arquitectura y nobleza", sabemos que lindaba con el palacio de los Pesoa o casa de la Cadena, del que solo se conserva la puerta y las columnas de su patio interior. Es curioso el tosco balcón que dividía su gran portal en dos alturas, que no se sabe la función que pudiera tener.

    Podemos ver su situación en el plano de Bentura SecoEste enlace se abrirá en una ventana nueva y el dibujo de Ventura PérezEste enlace se abrirá en una ventana nueva que ha servido para su reconstrucción.

  • Añadido el 18 de febrero de 2012
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    La desaparecida Casa del Cordón

    La casa del Cordón podría lucir así, ciñéndonos literalmente al dibujo de la
    Biblioteca Nacional obra de Valentín Cardereda (1836) y su situación según el plano de Ventura Seco.
    Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

    En Valladolid también tuvimos nuestra Casa del Cordón y Casa de las Conchas, como en Salamanca y Burgos, pero aquí desaparecieron.
    La de las Conchas o de las Veneras estuvo en frente del colegio de Santa Cruz, y al no conservarse ni rastro de cómo era no se ha podido reconstruir. Sin embargo, se conserva un dibujo de la del Cordón, recopilado en el libro "Arquitectura y Nobleza" por Jesús Urrea. Es un mero apunte que se conserva en la Biblioteca Nacional, pero que permite recrear este vetusto edificio que perteneció al marqués de Aguilafuente, y que se quemó en 1898 cuando estaba dedicado a manicomio municipal.
    El dibujo no es más que un bosquejo y poco deja entrever. La reconstrucción ha sido dificultosa, pues los elementos no están nada claros. El remate triangular en forma de frontón de tres de sus ventanas no corresponde a un edificio del siglo XV, lo que hizo pensar en una actuación posterior que aportase tales adornos clásicos. Efectivamente, Jesús Urrea en su libro "Arquitectura y nobleza" documenta el reparo que sufrió en 1668 cuando se cambiaron suelos, puertas y ventanas de toda la casa.
    Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes
    En la actualidad

    El mismo autor opina que el edificio sería de ladrillo salvo la portada y la cimentación. El dibujo parece darle la razón, pues los rasgos de la portada delimitan lo que parecen sillares y los del resto de la fachada son más menudos.
    Según el Plano de Bentura Seco

    Sin embargo, consultadas otras opiniones dignas de crédito, se nos sugirió la posibilidad de que todo el edificio fuese de piedra dado el empaque de su portada. Ante la duda se optó por una solución intermedia, y se ha recreado con un tipo de piedra más pequeña e irregular que la de la portada. Otras fuentes, a la vista del dibujo, indicaron que los frontones de las ventanas parecían en realidad tejadisos de madera, y así se han representado.

    Ver mapa más grandeEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    -Fuente: Rincones con Fantasma. Juan Carlos Urueña Paredes
  • Añadido el 27 de enero de 2012
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    La desaparecida Casa de la Beneficencia

    En la calle de Boariza (hoy María de Molina), tuvo su primer
    emplazamiento la Casa de la Beneficencia

    Uno de los primeros centros asistenciales de carácter privado existentes en nuestra ciudad puede que fuera el de una institución que perdura en nuestro días: La casa de Beneficencia u Hospicio de Ancianos, como también fue conocida en sus comienzos. Fundada el día 18 de Julio de 1818 por iniciativa del que fuera Capitán General del Ejército y Reino de Castilla la Vieja, D. Carlos O'Donnell, secundado por destacadas personalidades vallisoletanas pertenecientes a la Iglesia, el Ejército y la Universidad, con una mínima representación del endeble comercio ciudadano de la época.
    La intención fundacional no fue solamente debida a una iniciativa caritativa, sino que muy bien pudo estar influida por el cargo que ocupaba el promotor como presidente de la Real ChancilleríaEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Juntas de Policía y Sanidad de Valladolid, quedando patente en el discurso pronunciado por el fundador en la constitución de la asociación, manifestado "en términos sencillos y escuetos" al expresar que fueron objeto de la fundación. "El piadoso y necesario de evitar la miseria y la exposición de la salud pública por la aglomeración de pobres de la ciudad, como de fuera, que se reúnen a implorar la caridad pública, dejando en los sitios en que se reúnen, miasmas suficientes a originar una epidemia que exige un pronto remedio",considerando que cualquiera que quisiera permanecer en la ciudad "justificando legítima causa y absoluta pobreza, se le corrigiese con prohibición de pedir en público", en cuyo socorro debían "ser preferidos los naturales (de la ciudad) con la misma prohibición".
    El primer acuerdo adoptado por la Junta Rectora, después de su constitución, fue "dirigir un prospecto al público", exponiendo el objeto de la misma, invitando al señalamiento de "ofrendas voluntarias" (donativos) para dar comienzo a la ejecución del proyecto. El día 20 del mismo mes de su fundación se publicó el referido proyecto, que según Moisés Carballo de la Fuente (Presidente de la Casa de Beneficencia en 1918), autor de una Memoria Histórica de la Casa de Beneficencia, se parecía más a un bando de suspensión de garantías que "requerimiento a mover voluntades reacias y contribuir voluntariamente". Dicho prospecto fue especialmente remitido a 23 conventos de religiosos varones, así como a los monasterios de religiosas de las Huelgas Reales y de las Comendadoras de Santiago. El Cabildo Catedral, el claustro universitario y la Real ChancilleríaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, colaboraron más tarde en la ayuda del centro benéfico, dentro de las posibilidades que su escasez de recursos las permitía.
    El día 17 de agosto de 1818 José Milla Fernández, al que se había encomendado la búsqueda de un local donde poder albergar los pobres tutelados por la recién constituida Junta de Beneficencia, notificaba que la casa que serviría de asilo a los menesterosos, era la señalada con el número 18 de la calle Boariza (hoy de María de Molina), donde se habían instalado veintitrés camas "y demás utensilios necesarios".
    Poco más tarde se constituye la junta directiva del centro, que ofició al gobernador de las Salas del Crimen para que insinuase a los señores alcaldes de Cuartel y al mismo Alcalde Mayor, para que se recogieran y llevaran a la Casa Socorro a todos los pobres que se hallaran mendigando y se prohibiera terminantemente la mendicidad pública.
    Dados los múltiples problemas iniciales, las reuniones de la Junta eran muy frecuentes para tratar de su resolución consensuada. De entre todos aquellas acuerdos destaca la draconiana resolución de suprimir los socorros a los necesitados que mendigasen en la vía pública y solicitar de las autoridades que se les redujeran en la Cárcel, donde serían alimentados por cuenta de la Junta.
    En estos difíciles años lastrados por la penuria económica de la Guerra de Independencia, la mayoría de las ayudas lo eran en especie, ocupando un lugar importante entre ellas el reparto de comida en conventos y cuarteles, así como la organización de corridas de toros, funciones de fuegos artificiales, rifas y cuantas ideas pudieran procurar fondos o bienes destinados a los asilados.
    En 1840, la Casa de Beneficencia adquirió la casa número
    15 de la Plaza de Chancillería (hoy de San Pedro)

    Pese a todo el número de acogidos fue creciendo hasta el número de cuarenta, lo que determinó su traslado al convento de los P.P. Capuchinos, quienes caritativamente acogieron a mendigos e impedidos. Ante el continuo aumento de las necesidades asistenciales, la Junta acudió a las autoridades gubernativas y municipales, que utilizaron los reducidos medios a su alcance para atender dicha solicitud. El rey Fernando VII aprobó el 23 de enero de 1819 la fundación de la Casa de Beneficencia, sin que tan señalado reconocimiento tuviera efectos inmediatos.
    En 1840, y para acoger el gran número de menesterosos que solicitaban su ingreso en la asociación, la Casa de Beneficencia adquirió la casa número 15 de la Plaza de Chancillería (hoy de San Pedro) establecimiento que ocuparon con una exigua inversión económica, mínima para conseguir cubrir sus apremiantes necesidades. Siguieron años duros para la caritativa institución, inmersa en una gran crisis repleta de deudas y de aumento de las necesidades a cubrir, situación que comenzó a mejorar a partir del año 1850.

    Fuente: El Norte de Castilla (4 de febrero de 2001) - Joaquín Martín de Uña
  • Añadido el 11 de enero de 2012
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    Aparecen nuevos restos de la cloaca del siglo XVII en un solar de Angustias

    Fuente de la ilustración: Diario de Valladolid. El Mundo

    "La historia de esta cloaca de la calle las AngustiasEste enlace se abrirá en una ventana nueva es una historia de redescubrimientos", escribió el arqueólo Arturo Balado Pachón en EL MUNDO de Valladolid el 22 de marzo de 1993, cuando se realizó una excavación en el solar situado entre las calles de las Angustias y Magaña, muy cerca de la iglesia en honor de la virgen del mismo nombre.
    Casi veinte años después, una nueva excavación para la construcción de un edificio en la misma calle las AngustiasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, a continuación de la realizada en los números 14 al 18, ha vuelto a aflorar la monumental cloaca de estructura abovedada que no por conocida deja de sorprender.
    El citado Balado Pachón, en el informe por él redactado en 1993, dice que "es esta canalización la encontrada en 1788 durante las obras de limpieza de la manguardia del Esgueva, tras la grave inundación sufrida aquel año".
    "Por lo tanto parece que en 1788", añade Balado, "cuando se redescubre la alcantarilla, esta se encontraba oculta y era desconocida para los encargados municipales; es más, se llega a decir que lleva 'tapado desde tiempo inmemorial'".
    En los pasados meses, los autores del proyecto de nueva construcción en las Angustias ya sabían con lo que se iban a encontrar: restos de una monumental conducción, de 4 metros de ancho en la parte externa, que como sucedió en 1993, la excavación arqueológica no se ha podido completar por la aparición del nivel freático.
    La presencia de agua y lodo -ya que está junto al antiguo cauce del Esgueva- ha impedido obtener noticias directas. "Lo único que queda claro es que a fines del siglo XVIII, la cloaca llevaba tiempo construida", según Balado.
    Foto: Montse Álvarez

    Del trazado de la conducción se puede interpretar que es posterior a la construcción de la iglesia de las AngustiasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que data del 1597. ¿Cuanto posterior? Dificil precisarlo, ya que en las últimas dos excavaciones por la acumulación de escombros y lodo no se encontró material arqueológico relevante. Pero si se da por bueno el supuesto de que el trazado de la conducción elude la existencia de la iglesia de las Angustias, una fecha 'post quem' es la de 1597 (inicio de las obras).
    "Si tenemos en cuenta que en 1788 se dice que la cloaca llevaba oculta desde tiempo inmemorial parece lógico pensar que durante todo lo que se llevaba de siglo XVIII no se había tenido conocimiento de ella, lo que nos dejaría el siglo XVII como periodo de mayor probabilidad para que su construcción hubiera tenido lugar,
    fecha que concuerda además con los escasos datos obtenidos por el material arqueológico recuperado en el transcurso de la excavación", según Balado.
    Dado el interés histórico, los restos arqueológicos se preservarán en el proyecto del futuro inmueble de la calle las Angustias, según fuentes de Patrimonio.
    -Fuente: Diario de Valladolid. El Mundo (10-01-12)Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 27 de diciembre de 2011
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    La antigua Casa Consistorial de Valladolid


    En esta fotografía podemos ver la que fue antigua sede del consistorio vallisoletano cerrada por ruina en 1879. A juzgar por las cortinas existentes en las dos primeras plantas, fue tomada en verano. Delante unas acacias de bola, y salpicando el conjunto, algunas farolas de gas. Las torres están coronadas por chapiteles al estilo "austriaco" y en el centro de la fábrica y despegada, otra para sustentar las campanas que daban la hora detrás de un reloj "iluminado como en París", que dijo Teófilo Gautier en su "Viaje por España". Casi en el centro y algo a la izquierda asoma la cresta de la fachada de la iglesia de Jesús NazarenoEste enlace se abrirá en una ventana nueva. El edificio fue proyectado por Juan Sanz de Escalante con posteriores modificaciones de Francisco de Salamanca y de Juan de Herrera y seguía el modelo austero impuesto por la casa de Austria.
    El Valladolid de entonces tenía verdaderos deseos de contar con otro Palacio Consistorial. Hacía mucha falta. De todos modos, aquel inmueble, hecho en los más dorados tiempos, a raíz del incendio de 1561Este enlace se abrirá en una ventana nueva, continuó metido en el corazón de nuestros antepasados. Lo prueba el hecho de que todavía se conserva una maqueta del mismo en el Museo ArqueológicoEste enlace se abrirá en una ventana nueva de la ciudad.
    Maqueta conservada en el Museo Arqueológico de Valladolid

    A Miguel IscarEste enlace se abrirá en una ventana nueva, el alcalde "que estuvo en todo", no le hacía ninguna gracia que Valladolid, una gran ciudad, tuviera tan deplorable sede. El pleno municipal del 10 de febrero acordó el derribo de este viejo consistorio para la construcción de otro más moderno y que contaría con mayor capacidad. El derribo se inició el 12 de agosto de 1879 y sus restos fueron empleados para la construcción de la cascada y el estanque del parque del Campo GrandeEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Concibió entonces un edificio de nueva planta; pero la vida de aquel gran hombre prescribió antes de ver comenzada la encantadora iniciativa. El resto lo conoce casi todo el mundo. Concurso de proyectos, reformas, vuelta atrás, a partir del que presentó don Antonio Iturralde y, al fin, otro de don Enrique María Repullés que prevaleció.

    -Fuente: -Fuente: Valladolid, ciudad. (Crónicas de ayer y de hoy). Luis Calabia Ibañez.Este enlace se abrirá en una ventana nueva
    -Fuente: WikipediaEste enlace se abrirá en una ventana nueva

  • Añadido el 24 de diciembre de 2011
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    El desaparecido fotógrafo del Campo Grande


    Vicente Muñoz era parte integrante del paisaje del Campo GrandeEste enlace se abrirá en una ventana nueva donde siempre había ejercido como "minutero", denominación un tanto clasicista con que los fotógrafos de estudio diferenciaban a los que hacían en las calles, en los parques o en las ferias todo su trabajo, desde el enfoque hasta el revelado. Sus clientes eran, preferentemente, los soldados sin graduación y las chicas de servicio, las parejas de novios que salían del Salón PraderaEste enlace se abrirá en una ventana nueva tras un programa doble, las familias engominadas y las gentes de los pueblos que venían en coche de línea a pasar el día en la capital.
    Embutido en su guardapolvo gris, Vicente esperaba al paseante junto al trípode que sostenía una cámara artesanal y si éste accedía a posar, iniciaba un rito que tenía algo de mágico y misterioso, oculto tras la amplia manguera desde la que impartía órdenes, centraba el objetivo, avisaba de la inminente llegada del pajarito y apretaba el botón de una pera para inmortalizar al sujeto que, nervioso e ilusionado, esperaba en un banco cercano a la última parte del trabajo, el revelado que se hacía en el calderín de cobre en el que Vicente mezclaba líquidos de unas botellas de cristal oscuro, como un brujo sabio y hábil.
    Su padre, Marcelino Muñoz fue un excelente artista de la fotografía que recaló en Valladolid desde su Béjar natal a finales del siglo XIX para instalarse en la calle Hostieros.
    Prendió la pasión de la fotografía en su hijo Vicente, nacido en Valladolid en 1913. Decía Vicente que había viajado a todas las ferias de los pueblos y ciudades cercanas a Valladolid, pero que el Campo GrandeEste enlace se abrirá en una ventana nueva era donde más a gusto se sentía y mejor trabajaba, especialmente los días de procesiones y desfiles.
    La cámara oscura que coronaba el trípode era de fabricación artesanal, aquella vieja máquina tenía una óptica extraordinaria, un objetivo Voiglander que le costó un buen dinero que dio por bien empleado ante la calidad y resistencia de unas lentes que retrataron a miles de personas en los cuarenta años de profesión de aquel entrañable minutero. Falleció a principios de los años 90.
    Fue inmortalizado en una escultura espléndida colocada en el mismo sitio donde cada día había estado él durante cuarenta años; está con su guardapolvos, oculto tras la manguera y con el fuelle del objetivo desplegado, avisando al cliente de la inminente aparición del pajarito para que sonría.

    -Fuente: Valladolid Cotidiano (1939-1959) – José Miguel Ortega Bariego. ISBN: 84-95917-40-8

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