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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Añadido el 17 de febrero de 2020
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    El antiguo Hospital Río HortegaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    La Residencia Sanitaria Onésimo Redondo, posteriormente rebautizado como Hospital Rio Hortega, se construyó como muchos otros en España bajo el Plan de Instalaciones de Seguro de Enfermedad, aprobado por la Orden Ministerial de 19 de febrero de 1945 y es el comienzo de un sistema sanitario de salud y de la estructura sanitaria nacional, con construcción de nuevos centros sanitarios.
     Este hospital, comenzó a construirse en julio de 1948 y se inauguró el 24 de julio de 1953 en un edificio de 10 plantas y 300 camas. El edificio se construye en una parcela de 35.000 m2 , situada en la Rondilla de Santa Teresa, conocida entonces como Huerta de San Pablo. 
    Ocupando en planta (con las edificaciones anexas) 6.558 m2 y una superficie edificada de 28.248 m2 en el edificio principal, con una altura máxima de 10 plantas. El arquitecto fue D. José Martín Marcide, y la empresa constructora Agroman. Y el presupuesto total ascendió a 58 millones de las antiguas pesetas (348.000 euros).
    No hay que olvidar que los promotores del Seguro Obligatorio de Enfermedad Español, pertenecientes al régimen franquista, consideraron que estaba tan depauperada la imagen de los Hospitales en especial en la primera mitad del siglo 20 que cambiaron el nombre a los nuevos, que sobre todo estaban dirigidos para la atención de la clase obrera, con el de Residencias o Ciudades Sanitarias, que por otra parte en base a mantener un respeto a estos beneficiarios, los estudiantes inicialmente no pudieron hacer prácticas en los mismos. Posteriormente en 1972 se inician las obras de ampliación del hospital que finalizaron en 1976. 
    En 1984 cambia de nombre por el del Río Hortega y en el 2008 pasa a ocupar un nuevo edificio a las afueras de Valladolid. El edificio pasa a integrarse al Hospital Clínico Universitario de Valladolid con el fin de albergar algunos servicios y dependencias en especial para facilitar el desarrollo del Plan Director de remodelación en el edificio de Ramón y Cajal y se le pasa a denominar "Edificio Rondilla"
    Pinchar aquíEste enlace se abrirá en una ventana nueva para ver el Folleto de presentación entregado durante el Acto de Inauguración en 1953.
    Pinchar aquí Este enlace se abrirá en una ventana nuevapara ver la noticia de la inauguración oficial publicada en El Norte de Castilla.
    Fuente: 
    -HISTORIA DE LOS HOSPITALES DE VALLADOLID. Carlos Vaquero Puerta, José Antonio Brizuela, Laura Saiz Viloria
    -https://www.saludcastillayleon.es/HRHortega/es/actualidad/60-aniversario-hurhEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 14 de febrero de 2020
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    Casa Revilla. Cuatro décadas difundiendo cultura.Este enlace se abrirá en una ventana nueva.


    La historia de esta casona la reconstruye de forma minuciosa Jesús Urrea, doctor en Historia del Arte, quien ha fijado su mirada en esta joya
    urbanística en diversas publicaciones, como Arquitectura y Nobleza. Casas y Palacios de Valladolid. Allí repasa el devenir de esta propiedad que hunde sus raíces a mediados del siglo XVI, cuando el terreno perteneció a Juan y Fernando, los infantes de Granada, hermanastros del rey Boabdil. Sería el primero de ellos, Juan de Granada, quien se quedó con la propiedad en 1570, cuando los dos hermanos hicieron reparto de sus propiedades en Valladolid. La heredaría después su hijo y la casa perteneció al patrimonio familiar hasta su venta en 1608. Vivió así unos años de esplendor entre 1601 y 1606, cuando Valladolid fue la capital de la corte y durante una temporada albergó en sus habitaciones a Catalina de Erauso, quien pasaría a la historia como la monja alférezEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quien durante siete meses y después de escaparse del convento sirvió en la corte disfrazada de varón (con el nombre de Francisco de Loyola) y como paje del secretario del rey.
    Juan Agapito y RevillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, en su libro Las calles de Valladolid, explica que durante esta época la calle se conocía como de las Angustias, puesto que aquí se encontraba la cofradía de este nombre. «Cuando a principios del siglo siguiente (el XVII) se pasó la cofradía al edificio nuevo de la plaza del Almirante, empezó a titularse aquella como calle de las Angustias viejas». Sin embargo, y poco a poco, se fue perdiendo este nombre y se empezó a conocer como la calle de la Torrecilla, por el voladizo que tenía esta Casa Revilla. Este nombre de Torrecilla ya aparece en el plano de Ventura Seco de 1738, aunque el bautizo oficial no llegaría hasta mayo de 1842 (justo cuatro años antes de que se desmontara el torreón). Ycon este nombre ha llegado hasta el callejero actual.
    Pero, ¿qué pasó con la casa? Habíamos dejado su devenir histórico a principios del siglo XVII. Las escrituras de propiedad consignarían que en 1608 la vivienda perteneció a Luis Mercado y su esposa Leonor de Peromato, quienes transmitieron el palacio a su hija Juana de Mercado, casada con Pedro Antonio de Velasco y Fajardo, caballero de Santiago.
    Los escritos de la época se referían a ella como la Casa de los Velasco, ya que durante buena parte del siglo XVII y XVIIIl a propiedad se asoció con esta estirpe, con propietarios como Pedro Silvestre Velasco Chacón y Fajardo (corregidor de Medina del Campo)y, a su muerte, en 1742, su prima Josefa Velasco.
    ¿Cuándo pasó a conocerse como Casa Revilla? Fue en el momento en el que los marqueses de Revilla emparentaron con los Velasco. La certificación concreta está fechada en 1749. De ese año data el catastro de Ensenada y ya aparece como propietario de este palacio Toribio de Gasea, marqués de Revilla y embajador de España en la corte de Parma. A comienzos del siglo XIX,el propietario era el marqués de Revilla y Aguilares y el relato de Urrea se convierte en este punto en una suerte de reportaje del colorín, lleno de aristócratas que emparentan entre sí. Los marqueses de Revilla se unirían a con los condes de Cancelada (todavía hay quien conoce con este apelativo a la Casa Revilla) y después, la sexta condesa de Cancelada, María Francisca de Paula de Tovar Reguera y Colmenares, se casó con el primer marqués del Duero, el general Manuel Gutiérrez de la Concha. Y sí, entre sus muchas propiedades estaba la Casa Revilla. Así hasta 1852, año en la que el rector de la Universidad, Manuel de la Cuesta, compra el edificio, hace obras para su total rehabilitación y alquila varias habitaciones. Estamos ya en 1857. Cuando el rector muere, la propiedad pasa a manos de su hija Dolores de la Cuesta y Polanco, casada con Francisco de Cossío y Salinas. Y comienza la historia de los Cossío en esta casona.
    La familia Cossío
    Francisco Cossío y Salinas era el abuelo de Francisco de Cossío Martínez-Fortún (1887-1975), quien fue director del Museo Nacional de Escultura y también de El Norte de Castilla (entre 1931 y 1943). El inmueble permaneció en manos de la familia Cossío hasta ese año 1982 en el que lo compró el Ayuntamiento  para destinarla a sede de la "Casa de Cultura", albergando en la actualidad una biblioteca, sala de exposiciones y otras dependencias.
    Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201410/20/treinta-anos-cultura-casa-20141019110308_amp.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 13 de febrero de 2020
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    Valladolid "asegurada de incendios"Este enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Seguro que todos hemos visto, aunque ya cada vez con más dificultad, paseando por el casco antiguo de la ciudad, incrustados en las fachadas de antiguas edificaciones, unos curiosos azulejos con la inscripción "Asegurada de Incendios". 
    Placa sita en la fachada de la Casa Revilla
    En caso de que hayan reparado en ellos:  ¿Se han preguntado porque el propietario de una casa  ponía esto en la fachada? En lo que respecta a nuestra ciudad, en el Manual Histórico y descriptivo de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva publicado en el año 1861 encontramos una explicación a estos curiosos azulejos:
    "Bajo el título de -Sociedad de Seguros mutuos contra incendios de casas de Valladolid-, se creó en 1832 y bajo la protección del Ayuntamiento esta útil y benéfica asociación de propietarios de casas, con objeto de indemnizar los daños ocasionados en las fincas aseguradas dentro de las murallas de la Capital, en los casos determinados en el Reglamento que al efecto se formó, y fue aprobado por Real orden de 18 de Junio del referido año. Asegura esta Sociedad, como queda indicado, las casas situadas dentro de la población bajo el tipo anual de 25 céntimos de real por millar. Indemniza los fuegos que ocurren en las casas aseguradas, exceptuando los intencionales por parte de los dueños, y los que procedan de motín o conmoción popular a mano airada. No admite el seguro y excluye de él a las casas, fábricas y artefactos, que tengan montadas máquinas de vapor, o fundiciones de hierro, o que se sitúen en aquellas después de aseguradas. Para acudir a los incendios ha organizado la Sociedad en unión con el Ayuntamiento una compañía de bomberos, dotada con las bombas y demás útiles necesarios al efecto. El número de casas aseguradas en 1 de Julio de 1861 ascendía a 2,268 por un capital de reales vellón 94.700,000. Los fondos precisos para atender a los gastos de su institución los obtiene por repartimientos proporcionados al capital individual asegurado, bajo el tipo anual ordinario de un cuartillo de real por millar. La Dirección de la Sociedad se compone de dos Directores, un Contador, un Tesorero, un Secretario y un Archivero, cuyos cargos son honoríficos y gratuitos, y renovándose anualmente entre los mismos Socios en la Junta general que se celebra en uno de los primeros domingos de Enero.
    En la Parroquia donde sea el fuego se toca la Campana mayor volteándola, y en las demás, después de tocar cinco minutos a vuelo se da el número de campanadas que indica la parroquia donde ocurre el fuego."
    El artículo 42 del reglamento dejaba bien claro la obligatoriedad de instalarlos en las fachadas de las casas aseguradas.

    Lo cierto es que hace algunas décadas contar con estas placas era muy importante y el hecho de que existan se debe a un gran avance en el mundo de la protección del hogar que se remonta a finales del siglo XIX.
    Los derribos y las rehabilitaciones en las que no se ha respetado el patrimonio, han acabado casi con estas placas tan características, pues en nuestra ciudad no quedan prácticamente ninguna. Por desgracia en Valladolid estamos acostumbrados a esta desidia.
  • Añadido el 12 de febrero de 2020
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    El antiguo Manicomio Provincial de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    Lugares sucios y decadentes, llenos de personas idas y drogadas, donde se recluía y estigmatizaba a los locos. Esa es la espeluznante imagen que nos ha quedado de los manicomios después de 30 años del cierre general de estos establecimientos.
    Origen de los hospitales para dementes
    Durante el siglo XV comenzaron a aparecer en las principales capitales de la península ibérica establecimientos para acoger a los locos, tullidos y personas con enfermedades incurables. Hasta ese momento, la asistencia al enfermo mental o al terminal no se hallaba organizada y se consideraba un deber de cualquier cristiano.
    Normalmente, el cuidado de los locos se realizaba en el seno familiar, puesto que no eran aceptados en los hospitales normales y estaba prohibido "dejarlos sueltos" pues podrían dañar a los demás. La fundación de estos hospitales respondía a los valores cristianos de la caridad y la misericordia. Principalmente, eran monasterios medievales dirigidos por clérigos, aunque su origen se encuentra en el mundo árabe, donde se fundaron los primeros centros para cuidar a los enajenados mentales en ciudades como Bagdad, Damasco o El Cairo.
    Foto: Diario de Valladolid

    La fundación y formación de estos hospitales fue propiciada por la convicción social de mejorar la situación de los dementes, la moral cristiana, y el dominio y la tutela del clero. Los primeros manicomios se formaron en grandes ciudades como Valencia (1409), Barcelona (1412), Zaragoza (1425), Sevilla (1436), Palma de Mallorca (1456), Toledo (1486) y Valladolid (1489).
    El Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora del Prado
    El Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora de Prado, posteriormente rebautizado Dr. Villacian, estaba ubicado inicialmente en el Convento De los Jerónimos, posteriormente prisión en 1851, después a partir de 1899 manicomio provincial, siendo hoy actual sede de la Consejería de Cultura y Educación. En la época que estuvo funcionando como manicomio se mantenía el internamiento de enfermos de ambos sexos. El mantenimiento de las instalaciones no fue el adecuado y siempre mostró una imagen deplorable como instalación hospitalaria.
    Manicomio Provincial en 1875

     El edificio independientemente de los 500 años de historia sufrió diversos episodios como fueron en 1734 una inundación que daño el edificio y causo numerosas pérdidas de pertenencias y enseres, otra inundación en 1738, igualmente con notables pérdidas, posteriormente los efectos de la Guerra de la Independencia con la ocupación francesa, de la aplicación de la Real Orden de supresión de 1821, en tiempos del Trienio Liberal, la exclaustración definitiva de 1835 tras la orden de Desamortización, para reconvertirse en prisión en 1851. En este hospital se llegó a albergar a más de 1000 enfermos.
    En los años 70 del siglo XX, se construyó el nuevo hospital psiquiátrico también denominado Doctor Villacian y situado no muy lejano a las antiguas instalaciones de Nuestra Señora de Prado, en el barrio de Parquesol, con un enfoque diferente de acuerdo a criterios psiquiátricos ya evolucionados y mantenidos en épocas anteriores y que ya no se centraban en el internamiento por lo que este establecimiento sanitario fue incorporando el perfil de hospital de día. En el Hospital Clínico Universitario, aunque no así en el otro gran hospital de Valladolid, que consideró pertinente crear un Servicio de Psiquiatría con ala de internamiento que se sigue manteniendo en la actualidad.
    Fuentes: 
    -Historia de los Hospitales de Valladolid. Carlos Vaquero Puerta, José Antonio Brizuela,        Laura Saiz Viloria.
    -https://www.psicomemorias.com/manicomios-en-espana-las-carceles-de-la-locura/Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 9 de febrero de 2020
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    El pozo de la nieve de Nava del ReyEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    En la antigüedad disponer de nieve y hielo durante los meses más calurosos para refrescar bebidas y conservar  alimentos, además de para  usos  terapéuticos, resultó ser toda una necesidad, generándose a su alrededor una industria que llegó a ser hasta tradicional, creando puestos de trabajo y contribuyendo al desarrollo de todo un entramado comercial, para acabar dejándonos al final  todo "un patrimonio industrial de la nieve".
    A comienzos de la Edad Moderna, eclosiona el consumo de la nieve y el hielo; en el siglo XVI se populariza su uso siendo las clases elevadas (la realeza, el clero y la nobleza) las que contribuyen a su expansión, lo que crea un desarrollo del comercio en toda Europa,  y que perdura hasta finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, coincidiendo con la  incipiente competencia industrial de producción de hielo. En España, el consumo se hizo masivo a partir del siglo XVI, lo que obliga a la construcción de los pozos neveros  y se convierte en artículo de primera necesidad, siendo los siglos XVII y XVIII los de su mayor apogeo.
    Nava pretende que su Pozo de la Nieve sea declarado BIC - Foto: Jonathan Tajes. (Foto: El día de Valladolid)Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    El abastecimiento local del producto se convirtió en un obligatorio servicio público, estimándose como un servicio común más. Era inexcusable su suministro, con obligación de su venta al público en general y con la necesidad de cumplir un servicio social para con los enfermos de los hospitales y los menesterosos.
    Las neveras, pozos de nieve o hielo, que así se denominaron, consistían en la apertura de una poza (más amplia que los pozos), cuyas paredes se revestían de mampostería caliza o bien de fábrica de ladrillo, dotada en su fondo de un conducto de desagüe destinado a evacuar el agua de deshielo. En este recipiente se apisonaba, por tongadas o capas, la nieve o el hielo acarreado, extendiendo cada 30 cms una capa de paja con la doble finalidad de contribuir al aislamiento térmico y a servir de junta de rotura para extraer los trozos de hielo para su venta. A muchas de estas neveras no se las dotó de edificio protector.
    Venta de hielo
    Su uso se generalizó durante los siglos XVII-XVIII, cuando los neveros (nombre con el que se conocía a los trabajadores del pozo) transportaban la nieve desde la montaña y la almacenaban en estos edificios donde la prensaban. Una vez formada la capa de hielo de metro y medio de espesor, se ponía por encima paja para su posterior conservación y comercialización. De igual forma, la nieve se vendía en forma de aloja (nieve mezclada con miel y otras especias).
    GÓMEZ FERNANDEZ-CABRERA, Jesús: Villa de Orgaz.- Disponible en www.villadeorgaz.es

    El pozo de nieve de Nava del Rey
    Situado junto al Lavajo de las Cruces, a la derecha del camino que conduce hacia la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, se levanta el que fue durante siglos el único refrigerador de hielo de la localidad y de los alrededores.
    El pozo de la nieve de Nava del Rey antes y después de su rehabilitación

    El pozo tiene más de seis metros de profundidad y también se han acondicionado los exteriores del edificio y se ha construido una rampa de acceso.
    En 1906 el Ayuntamiento construyó anexo al pozo una casa-asilo que hoy no existe. En la década de los sesenta del siglo XX el pozo se utilizó como depósito de orujo, e incluso de paja.
    En 2010, ante el acelerado deterioro del edificio y la falta de financiación por otras vías, el Ayuntamiento de Nava del Rey restauró el edificio bajo la dirección del arquitecto Alfonso González Gaisán.
     Las obras fueron financiadas a cargo del Fondo Estatal de Empleo y Sostenibilidad Local, el designado Plan E.
    HORARIO:
    Abierto todos los días.
    - VERANO (21 de junio-14 de septiembre): 08 a 20 h.
    - INVIERNO (15 de septiembre-20 de junio): 08 a 18 h.

    Fuentes:
    -https://www.santiagonoguero.es/pozos-de-nieve-y-hielo/Este enlace se abrirá en una ventana nueva
    -EDIFICIOS Y CONJUNTOS DE LA ARQUITECTURA POPULAR EN CASTILLA Y LEÓN (José Luis Sáinz Guerra) 
    -https://www.elnortedecastilla.es/v/20110331/valladolid/nava-pide-pozo-nieve-20110331.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 9 de febrero de 2020
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    La virgen soterrada de OlmedoEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    HISTORIA Y LEYENDA
    Es muy difícil separar la historia de la leyenda en la veneración sagrada a una imagen de la Virgen, sea cual fuere. Y, por ello, es fácil encontrar ambas cosas unidas -historia y leyenda en la devoción a la Virgen María en Olmedo, y muy difícil separarlas, para saber con rigor donde empieza una y donde termina otra.
    La tradición nos dice que la devoción a la Virgen vendrá a Olmedo por obsequio de San Segundo, primer obispo de Ávila, quien «dotó a la Villa de una imagen para que fuese venerada».
    Indudablemente, el nombre con el que hoy veneramos a la Virgen Soterraña es posterior a la Reconquista. Nació cuando el Rey Alfonso VI reconquistó Olmedo de manos musulmanas, descubriendo una imagen que había estado enterrada -soterrada- y escondida para que los árabes (que poco después del año 711, fecha de su entrada en España, ocuparon Olmedo) no dieran con la apreciada imagen y la destruyeran como tantas otras cosas que se oponían a sus creencias. 
    De ahí que los olmedanos la guardaran a buen recaudo, hasta el extremo que debieron olvidar dónde, o fueron transmitiendo este secreto de generación en generación.
    El caso es que fue durante el reinado de Alfonso VI, al reconquistar Olmedo y su alfoz, en el año 1085, cuando apareció enterrada en un pozo junto a su muralla la imagen de la Virgen.
    Mandó el Rey Don Alfonso VI que en este mismo lugar se erigiese un templo, el que después de sucesivas transformaciones se ha convertido en la actual iglesia de San Miguel Arcángel, y en la cripta de la Virgen de la Soterraña.
    La imagen que hoy se conserva, perfectamente restaurada, pudiera haber sufrido modificaciones, -si es la misma imagen, físicamente la misma -ya que resulta extraño que una talla que artísticamente no puede ser fechada muy anterior al año 1300 sea la que en el año 711, más o menos, fuese escondida por los olmedanos.
    Los datos más antiguos escritos que se conocen sobre la Virgen de la Soterraña son los contenidos en unos manuscritos en pergamino hechos por el pastor-clérigo D. Justo de Honrubia y Maestre, escolástico Teólogo del Cenobio Real de la Santa Cruz de Segovia, oriundo de la villa de Navares, fechado en 1770.
    IGLESIA DE SAN MIGUEL
    Cuando Alfonso VI -hacia el año 1085 y los olmedanos descubren su Virgen soterrada. construyen una ermita para su veneración en el lugar donde se encontraba el pozo en el que, según la tradición, apareció.
    Iglesia de San Miguel
    Sucesivas transformaciones han dado lugar al templo que hoy conservamos y podemos contemplar restaurado y esplendoroso: San Miguel Arcángel y la Cripta de Nuestra Señora de la Soterraña.
    San Miguel es una obra del siglo XIII que puede ser de las mejores del románico mudéjar de la provincia de Valladolid y de Castilla. Su fachada ha sufrido sucesivas modificaciones. La torre se construyó en 1782 y se restauró en 1924. Toda ella va adosada a la muralla. La fachada que hoy contemplamos es también producto de otras dos modificaciones. 
    Interior de la iglesia de San Miguel. Al fondo la entrada a la cripta

    Cripta de la Virgen de la Soterraña
    Una hacia 1940. que suprimió la espadaña que coronaba el ángulo de la nave y restauró la fachada remarcando los cuadrados de ladrillo y mampostería, y otra, la última y definitiva, que ha suprimido unas escaleras y el atrio para dejar la entrada a ras de suelo, como deberían haber estado en un principio y siempre.
    De las primeras fotografías de la iglesia de San Miguel

    Entrada al pozo en el que, según la  tradición, apareció la imagen soterrada
    Las cadenas que la rodean nos recuerdan el derecho de asiloEste enlace se abrirá en una ventana nueva y la tradición nos dice que fueron regaladas por D.ª Margarita de Austria, mujer del Rey D. Felipe III, en agradecimiento de unos favores que recibió de la Virgen.
    Fuente: "Santa María de la Soterraña" Luis Curiel Poblador
                     ISBN: 84-7852-106-2        
  • Añadido el 31 de enero de 2020
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    La antigua Casa de Socorro de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    En 1897 se solicita la construcción de una Casa de Socorro, siendo el lugar escogido para su instalación un solar del Ayuntamiento en la calle López Gómez. Allí se construye un sencillo edificio de planta y piso con cubierta de hierro laminado, siguiendo los planos del Arquitecto Municipal José Benedicto.
    En 1903 la Casa de Socorro se traslada a la planta baja y sótano de una casa de la calle Miguel Iscar.
    Año 1972.
    Foto: AMVA

    En 1927 se inicia el expediente para construir un nuevo edificio que reúna las suficientes condiciones higiénicas y sanitarias para esta actividad.
    El lugar elegido es el solar de la calle López Gómez contiguo a la entonces Escuela Normal, hoy Colegio García QuintanaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que se encontraba en construcción.
    Empezó a dar servicio el día 2 de agosto de 1929, siendo un anexo del colegio Público García Quintana. Allí se atendieron pacientes sin tener el carácter de centro de internamiento hospitalario, aunque se practicaran intervenciones menores.
    Durante muchos años los vallisoletanos acudieron allí para curas de emergencia, por caídas, brechas, cortes o sencillamente para que el "practicante" les pusiera una inyección.
    El servicio atendido por médicos y enfermeras, luego ATS, estuvo funcionando en este edificio hasta algo más de mediados los años 80.
    Ya en los años 90, el edificio fue rehabilitado y acondicionado para albergar la Biblioteca Pública Municipal Francisco Javier Martín Abril, inaugurada con la presencia del propio escritor vallisoletano en abril de 1995.
    Hoy todavía conserva el letrero de "Casa de Socorro" y el escudo de la ciudad realizados con mosaicos en lo alto del edificio.
    Fuentes:- Valladolid- WebEste enlace se abrirá en una ventana nueva
                 -HISTORIA DE LOS HOSPITALES DE VALLADOLID. Carlos Vaquero Puerta, José                         Antonio Brizuela, Laura Saiz Viloria
  • Añadido el 25 de octubre de 2019
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    Velad mi gloria de artista. XII Semana de Estudios RománticosEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    La Casa de Zorrilla organiza una nueva edición de la Semana de Estudios Románticos, ciclo dedicado al movimiento literario del siglo XIX en el que se forjó la personalidad y la obra del escritor vallisoletano José Zorrilla. La Semana se inscribe dentro del programa Valladolid...
  • Añadido el 24 de septiembre de 2019
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    Bases del 67 Premio de Novela Ateneo-Ciudad de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    El Ayuntamiento de Valladolid y el Ateneo de Valladolid convocan el 67 (2020) Premio de Novela «Ateneo-Ciudad de Valladolid», dotado con 20.000 euros y publicado por Algaida Editores (Grupo Anaya), según las siguientes bases: Podrán concurrir escritores, mayores de edad, de cualquier nacionalidad con una...
  • Añadido el 12 de agosto de 2019
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    Oda a la lectura a golpe de sprayEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    El artista vallisoletano Javier Román defiende el libro tradicional con mural Two likes, one comment, en una fachada de la Casa del Estudiante Cuna de Delibes y de Zorrilla, villa en la que se imprimió la primera parte del Quijote y cuyos enclaves Cervantes reflejó en varias de sus Novelas Ejemplares, escenario de los primeros enfrentamientos dialécticos entre Quevedo y Góngora: no cabe duda de que Valladolid es una ciudad literaria. El graffiti se convierte en altavoz de este sentimiento con el mural ‘Two likes, one comment’, pintura del artista local Javier Román que adorna, desde 2017, una fachada medianera de la Casa del Estudiante de la Universidad de Valladolid.   Una joven inmersa en lectura sueña entre libros, sobre libros y bajo libros. Como si la niña que lee en la plaza de Las Batallas hubiera crecido. Por su apariencia, bien podría estar en edad de ser estudiante en la institución que ahora adorna. Es, además de una oda a la lectura, un alegato a favor del papel impreso; una defensa de su tacto, su peso y su particular olor (¿quién no ha acercado la nariz algún que otro libro?)  en la era del libro electrónico y la tableta. […]

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