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Ayuntamiento de Valladolid

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  • Añadido el 1 de abril de 2019
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    El cambio de ‘y’ y ‘o’ por ‘e’ y ‘u’ también tiene excepcionesEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Todos sabemos que las conjunciones "y" y "o" cambian a "e" y "u" cuando la palabra que les sigue comienza por la vocal "i" y "o" respectivamente.             Tu amiga me pareció guapa e inteligente.             Uno u otro llegaremos antes de que cierren. Esto se hace para facilitar la […]
  • Añadido el 31 de marzo de 2019
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    El desaparecido Parador de la AlegríaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    Al finalizar la construcción de la nueva carretera de Madrid, Valladolid creó más allá de las Puertas del Príncipe Alfonso una zona de posadas y almacenes que burlaban, dentro de la legalidad, el pago de impuestos que había que satisfacer en todos los fielatos de entrada a la ciudad.
    Foto: Cuatro siglos de hospedaje en Valladolid. (Colección Particular)
    Una de esas posadas fue "El Parador de la Alegría", donde los mercaderes y su ganado descansaban de sus fatigosos viajes. 
    Situada en el paseo del Arco de Ladrillo, había un constante trasiego de viajeros, caballerías, carromatos...
    Disponía de 38 camas, de las que una gran parte de ellas eran ocupadas por maquinistas y fogoneros de Renfe que en la jornada siguiente debían emprender viaje.
    Parcela que ocupó el Parador de la Alegría.  Foto: Último CeroEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    El arquitecto Ortiz de Urbina construyó en 1880 un edificio  a modo de chalet suizo, que continuó en pie casi 140 años. El establecimiento cerró sus puertas en el año 1977, siendo derribado a mediados del año 2018.
    Fuente: Historia de 100 tabernas vallisoletanas. José Miguel Ortega Bariego
  • Añadido el 29 de marzo de 2019
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    CinHomo se renueva en su XIX ediciónEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    La Muestra Internacional de Cine y Diversidad Sexual CinHomo se asoma a sus dos décadas de trayectoria. A punto de dar el pistoletazo de salida a su XIX edición, sigue siendo el único certamen en su género en Castilla y León: un referente local y regional, amén de uno de los buques insignia de la Fundación Triángulo y una de las citas cinéfilas más asentadas en Valladolid. Nos sentamos con dos de sus organizadores, Alberto Simarro y Domingo Castaño, para hablar de las novedades de esta edición, de cómo los documentales conciencian sobre Derechos Humanos o del reflejo del colectivo LGBTI en el séptimo arte. Esta edición llega cargada de novedades… Domingo – Desde la misma estructura del festival. Otros años había un parón en la programación justo después de la inauguración, pero este año tenemos quince días de cine y actividades a diario. Sin ir más lejos este fin de semana incluimos actividades como la proyección de un documental en la sede de la ONG Azacán o el día del cine LGBTI Español en el Teatro Calderón. Su incorporación como espacio CinHomo es otra de las novedades. Novedades desde el primer momento, pero también en la propia clausura. Alberto – Cerramos, […]
  • Añadido el 27 de marzo de 2019
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    Almacenes El siglo XXIEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    En 1887 publicaba El Norte de Castilla: "Se halla en el extranjero visitando los principales centros de la moda, el conocido comerciante D. Antolín Cobos, con objeto de hacer compras de los artículos de novedades para el establecimiento, que como dijimos a nuestros suscriptores se ha de abrir dentro de breves días en esta capital.
    "Al siglo XX", propiedad de los señores Cobos y Martín, fue uno de los primeros comercios que tuvo luz eléctrica en Valladolid, inaugurándose la instalación en 1888: "Anteanoche se inauguró la luz eléctrica en el acreditado establecimiento titulado "Al Siglo XX". El Sr. Martín, dueño de tan surtido comercio obsequió a algunos de sus parroquianos con profusión de dulces y escogidos licores. En los alrededores del citado establecimiento había una infinidad de personas que admiraban lo bien puestos que están los aparadores y el magnífico aspecto que con la nueva luz presenta todo el comercio que con tanta frecuencia es visitado por el vecindario de esta población." 
    El edificio en la actualidad
    Ángel Chamorro Sanz adquirió la tienda de tejidos y alfombras, almacén de novedades "Al siglo XX" a quienes eran sus propietarios ya a comienzos del siglo XX y habían cambiado el nombre para adaptarlo al siglo, los señores Rodríguez, Manrique y compañía. 
    Chamorro fue alcalde de Valladolid en 1935 y presidente de la Cámara de Comercio entre los años 1931 y 1957.
    No ha pasado el tiempo por este establecimiento que en rotonda gigantesca entre Cánovas del Castillo y Regalado, ha visto correr, como testigo mudo, los principales acontecimientos de este siglo.
    Fuente: https://funjdiaz.net/comercio/ficha.php?id=194Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 26 de marzo de 2019
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    La desaparecida taberna Casa DonatoEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Foto 1: Donato Martín, con su hija Meli y su nuera Angelines, a la entrada de Casa D"onato

    "Aquí se está mejor que enfrente". Esta sentencia figuró en unos azulejos de la fachada de la cantina que nos ocupa, refiriéndose al manicomio, que antes fue presidio, situado al otro lado de la calle.  La frase ya estaba al llegar Donato Martín. Sea como fuere, estuvo allí muchísimos años remarcando las diferencias entre la vida alegre de la taberna y la tristeza de los que, enfrente, habían perdido la razón o la libertad. 
    «Casa Donato», una taberna de grato recuerdo que estaba al lado del río y justo enfrente del Hospital Psiquiátrico. 
    Mas de cuarenta años después, aún se mantiene la tapia de la entrada e incluso el letrero que la identifica, «Casa Donato», como un guiño a la nostalgia.
    Donato Martín, hombre de paz y bien, persona de una calidad humana extraordinaria, compró en 1937 la Venta Práxedesque Donato se encargó de mantener y aún superar con su diligente servicio en la taberna y en el comedor, siempre llenos de gente de los pueblos que hacía parada antes de pasar el fielatoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que estaba colocado a pocos metros de allí, y de albañiles y empleados de la Fábrica Nacional que también estaba cerca. Asimismo disponía de algunas camas para los más necesitados de descanso e incluso de un cobertizo en la parte trasera para que las caballerías pasaran la noche bajo techo. 
    Tenía fama el pollo asado que preparaba Angelines, la reina de la cocina, y resultaban especialmente agradables las meriendas, al caer la tarde en la terraza que daba al río. Una ensalada, una tortilla y un poco de chorizo con un porrón, sabían a gloria disfrutando del fresco que proporcionaban las aguas del Pisuerga. 
    Donato murió en 1977 y la familia, que tenía otras aspiraciones, cerró la célebre taberna donde "se vivía mejor que enfrente"
    -Fuente del texto y la foto 1: Historia de 100 tabernas vallisoletanas. José Miguel Ortega Bariego.Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 24 de marzo de 2019
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    Las desaparecidas Vespasianas o urinarios públicos de superficie en Valladolid.Este enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Seguramente muchos vallisoletanos habrán visto en las antiguas fotografías y postales de finales del siglo XIX y principios del XX unas curiosas columnas de forma cilíndrica de unos 4 metros de altura, de mayor diámetro en la mitad inferior, que muchos habrán confundido con kioscos o columnas publicitarias. La función real de estas construcciones era la de servir de urinarios públicos. Estos artilugios se encontraban situados en la zona noble de la ciudad, Plaza Mayor, Plaza de Fuente Dorada...
    El término "Vespasiana" no lo ha contemplado nunca la Real Academia en el Diccionario, pero sí en el "Diccionario Manual" de 1927 como galicismo usado en Argentina y Chile, sinónimo de "urinario, mingitorio", manteniéndolo en sus sucesivas ediciones.
    Esta acción se hacía ante todos, en cualquier espacio público, en ambiente comunitario (sin distinción de sexo) y sin "vergüenza", de modo tal que todos eran conocedores y actores de olores, ruidos, formas, etc.
    De hecho, los romanos colocaban unos recipientes denominados "gastra" en las aceras de las calle, para que se usaran como "aliviaderos" para todo deambulante. Curiosamente, "gastra" procede del griego, de "vientre", y para unos significa "vasija panzuda" y para otros "vasija para flores". Estas vasijas recoge-orinas, si estaban alejadas de las "fullonicae" (tintorerías romanas), se transportaban a las mismas; pero lo normal es que tuvieran un conducto por el que fluían directamente a las tinas de las tintorerías, donde, por su alto contenido de amoniaco, eran empleadas para curtir el cuero y limpiar las ropas.
    Vespasiano se atrevió a ponerle tributo a la propia orina, pues "pecunia non olet", derivando este hecho en que se llamara "vespasiana" a la vasija que recogía el orín: "nombre con que se designaban en Roma unas vasijas grandes en forma de medio tonel que Vespasiano instaló en los sitios públicos para que sirviesen de urinarios y por el uso de las cuales se pagaba un impuesto", y que hemos definido como "gastra".
    Esta palabra derivará luego a "pequeño edificio en forma de columna hueca, en cuyo interior estaban establecidos los urinarios públicos". 
    Este artilugio tuvo un gran desarrollo en Francia e Italia, y fueron implantados a partir de mediados del siglo XIX y principios del XX en casi todas las grandes ciudades españolas (Madrid, Bilbao, Toledo, Valladolid, etc.), y, con profusión, en Barcelona a raíz de la Exposición Universal de 1888.
    Significaron un salto cualitativo importante en este tipo de instalaciones. Eran de diseño y fabricación francesa. La estructura era de metal y tenían forma y base circulares con capacidad para seis personas. En la parte superior había una sección poligonal de seis caras que permitían la fijación de publicidad y todo el conjunto era coronado por una cupulita. Las paredes metálicas tenían una trama de agujeros que permitían desde el exterior ver si había alguien en el interior. Esta pared circular más baja era generalmente ocupada también por carteles publicitarios.
    Fuente: http://duquederiansares.blogspot.com/2017/08/1836-durante-la-regencia-de-la-reina.html?m=1Este enlace se abrirá en una ventana nueva
    Fuente: http://barcelofilia.blogspot.com/2012/03/urinari-public-vespasiana-1900s-1910s.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 23 de marzo de 2019
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    Relato costumbrista en una tienda de ultramarinos de Valladolid a principios del siglo XX.Este enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Foto: Fundación Joaquín Díaz
    Mariano García Abril se estableció con comercio propio a comienzos del siglo XX en la calle Librería 2. Continuaba el negocio de su padre, Miguel García, que había tenido tienda en la calle de Cantarranas. El matrimonio de Mariano con Socorro González, hija de otro importante comerciante vallisoletano, Justo González, y hermana de Abel González, sirvió para unir dos estirpes dedicadas desde finales del siglo XIX a los coloniales. Desde el año 1932 el negocio abre un comercio en la calle Regalado 12, construyendo un almacén en la carretera de Madrid 22.
    El siguiente relato fue descrito por el periodista, traductor, crítico literario e hispanista norteamericano William Dean HowellsEste enlace se abrirá en una ventana nueva que viajó por España y divulgó la imagen del país en su libro de viajes Familiar Spanish TravelsEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    Después de la visita al Museo de Bellas Artes, se sienten muy fatigados para continuar su recorrido por Valladolid a pie. Así que se refugian en una tienda de comestibles que estaba en una esquina para preguntar al tendero dónde podrían encontrar un taxi.
    Comenta, de nuevo utilizando el humor, que parece que está en la naturaleza de las tiendas de comestibles el situarse en las esquinas en todo el mundo. Nos sentimos inclinados a pensar que después de abandonar el Palacio de Santa Cruz, volverían otra vez en dirección al edificio de la Universidad, por la actual calle de Librería y allí en una esquina, encuentran la tienda de comestibles. La tienda se hallaba exactamente en la confluencia de las actuales calles de Librería y de Ruiz Hernández, y no era otra que la tienda de comestibles de Mariano García Abril. De este establecimiento leemos en la página 109 de Aquellos Entrañables Comercios de Valladolid de Ángel Allue Horna y Miguel Ángel Soria (1992):
    "Tienda de comestibles o ultramarinos, como entonces se decía fue ésta, también centenaria de don Mariano García Abril, que hacía esquina a Ruiz Hernández y Librería. Yo contemplé sus surtidos escaparates desde mi niñez cuando salíamos de la temprana misa de los Kostkas, hasta los días de mi juventud cuando cursé la carrera de Derecho. Conocí a don Mariano y a sus hijos y en especial traté a Miguel recientemente fallecido y de quien tengo mis mejores recuerdos, y a Valentín, por fortuna hoy entre nosotros. Fue este establecimiento serio y bien surtido y en él, se dieron cita las primeras marcas de los mejores productos en los días en que el papel de estraza era el común para envolver."
    Howells coincide en presentarnos al tendero como una persona amable y atenta que rápidamente se ofreció a pedir un taxi para nuestros protagonistas. Para ello llamó a un muchachito rubio que estaba fregando el suelo con un cepillo, y le ordenó que fuera a buscar un taxi, algo que el niño realizó con total prontitud. 
    D. Mariano García Abril
    Foto: Fundación Joaquín Díaz
    La escena dentro de la tienda de comestibles resulta un tanto pintoresca y costumbrista. Con la presencia de nuestros protagonistas, los rumores de que hay unos extranjeros (aunque Howells utiliza con humor la palabra «strangers» es decir forasteros o extraños) la tienda se llena de curiosos, que aunque no todos acudían a realizar una compra en principio, la mayoría termina llevando a cabo esta.
    Le llama poderosamente la atención el uso de un par de lo que él va a denominar «conventions» o normas o costumbres en este caso de la casa de comestibles. La primera
    tiene que ver con el pesaje, que en esta época se realizaba por medio de balanzas, romanas, etc. Un anciano llegó con una botella o frasco grande. El tendero puso la botella en un plato de la balanza y vertió su peso en garbanzos en el otro. Entonces llenó la botella con aceite y la pesó, para después darle el aceite junto con los garbanzos al cliente. A Howells le hizo gracia la convención, aunque realmente no entendía el significado, a no ser, pensaba, que los garbanzos se ofrecieran como una especie de regalo por la compra. La siguiente convención le pareció algo más clara y comprensible. Otro anciano con un aire un tanto «feroz» como de torero retirado (de nuevo los tópicos entran en escena) compró todo un «stock-fish» (pescado grande de tipo abadejo, corvina, merluza, etc. desecado sin salar), que según Howells, los españoles comíamos en lugar del bacalao, y el tendero se lo cortó en trocitos de dos pulgadas y lo envolvió cuidadosamente (imaginamos en ese papel de estraza que antes mencionábamos) resultando en una especie de paquetito muy bien hecho. A continuación el tendero le sirvió un vaso de vino de un barril de detrás del mostrador, según Howells, como para «sellar» la transacción comercial que habían realizado. El hombre se dirige a ellos mientras degusta el vino y la escena se completa con una mujer muy gruesa, que les estudiaba con la mirada, aunque de forma amigable.
    Ilustración de Miguel Ángel Soria
    Una vez más, encontramos muestras de ese humor, irónico pero bonachón que caracteriza a Howells en esta escena de la tienda de comestibles. Cuenta que otros vecinos se habían agolpado en el lugar, tan sólo con el fino propósito de verificar esta presencia foránea y disfrutar de la divertida escena: nuestro entrañable protagonista realizando un esfuerzo sobrehumano por hablar español. El tendero estaba contento por la popularidad que la presencia de los americanos le estaba reportando y la aceptaba de buen grado. Finalmente llega el taxi, según Howells, desde el Monte Ararat (presumimos que debió de tardar bastante más de los diez minutos que se suponía iba a tardar) y «con restos del lodo que había provocado el Diluvio». El tendero les conduce hasta el taxi, atravesando la inmensa marea de niños que rodeaba a nuestros protagonistas cada vez que se detenían en algún lugar de Valladolid, marea que aumentaba considerablemente su tamaño con la presencia de la oronda señora. 
    Como era una mañana luminosa, deciden pedir al taxista que abriera el techo del vehículo, pero se encontraron con lo que él denomina irónicamente, otra «convención» o norma del lugar. Parece que ningún taxista respetable de la época, mostraba buena disposición para abrir el techo de su carruaje por una carrera de una duración inferior a una hora. El tendero esperó hasta que se produjo el fin de la negociación, y les abrió la puerta del coche, haciendo una reverencia a modo de despedida. Howells tiene las mejores palabras de agradecimiento para este tendero, a quien denomina «encantador» y afirma que si esta tienda estuviera ubicada en la Sexta Avenida en Nueva York, él sería su cliente mientras allí viviera. En cuanto a aquel niño rubio que fregaba el suelo y fue a buscar el taxi, nuestro autor se pregunta mientras escribe el relato, por qué no se le habría ocurrido negociar con él en aquel momento para llevárselo a América para que estuviera con ellos para siempre. Pero también es cierto que en casi todas las ciudades que visitó en España, siempre encontró un niño al que sintió haber dejado en España (y, por el contrario, a otros muchos que pertenecían a esa muchedumbre que les acosaba en cada parada, y a los que esperaba no volver a ver nunca más).
    Fuente: https://funjdiaz.net/comercio/ficha.php?id=804Este enlace se abrirá en una ventana nueva
    Fuente: VALLADOLID EN LA VISIÓN DE LOS VIAJEROS BRITÁNICOS Y NORTEAMERICANOS (1750-1914) Presentada por D. Antonio Vicente Azofra para optar al grado de Doctor/a por la Universidad de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 22 de marzo de 2019
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    VI Certamen de Cuentos ‘La igualdad no es ningún cuento’Este enlace se abrirá en una ventana nueva.

    El Ayuntamiento de Valladolid, a través de la Concejalía de Educación, Infancia e Igualdad, ha convocado un año más el Certamen de cuentos "La Igualdad no es ningún cuento" con la misión de favorecer la sensibilización y formación en igualdad de género hacia toda la población, adultos y niños, y […]
  • Añadido el 18 de marzo de 2019
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    III Jornadas de Poesía en Valladolid. ‘En primera persona. Poesía y mujer’Este enlace se abrirá en una ventana nueva.

    La Fundación Municipal de Cultura, a través de la Casa de Zorrilla, reivindica la voz femenina en el verso con las terceras Jornadas de Poesía en Valladolid ‘En primera persona. Poesía y mujer’, que celebran su tercera edición del 20 al 22 de marzo con mesas redondas, ponencias, lecturas y proyecciones. […]
  • Añadido el 17 de marzo de 2019
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    Los arcos conservados de la Casa de las AldabasEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


    Como continuación al artículo anterior nos centraremos ahora con otro retazo de arquitectura urbana que se ha conservado gracias a su traslado a los jardines del Museo Nacional de EsculturaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    El 16 de noviembre de 1965 ingresó en el citado museo una arquería procedente de la conocida como Casa de don Rodrigo CalderónEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Situada en la céntrica calle Teresa GilEste enlace se abrirá en una ventana nueva, fue derribada a principios de la década de los 60 y, aunque hubo algún intento por impedirlo, lo único que se salvaron fueron los arcos que actualmente se encuentran expuestos en el jardín del Colegio de San GregorioEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    Patio de la Casa de las Aldabas. El círculo rojo señala la Residencia Universitaria Reyes Católcos
    (Fotografía Cortesía de Angel Valle)
    Conocida esta casa también como Palacio de las AldabasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, tiene una larga historia que se remonta a finales siglo XIII y principios del XIV. No obstante, tenemos que remarcar la importancia que tuvo un hecho acontecido dos siglos más tarde, en los primeros días del año 1425: el nacimiento del que habría de reinar bajo el nombre de Enrique IV de Castilla (1425-1474). En 1469, siendo ya rey otorgó a esta casa "un previlegio muy grande y muy onrrado de que por ninguna causa le fuesen echados huéspedes en ellas y que todas las personas que se acogiesen a ellas por qualquier causas o delitos no les pudiesen sacar de ellas ningunas justicias.". Es lícito pensar que el propietario de la casa en aquel momento, don Alonso de Valladolid (regidor de la ciudad por merced de Enrique IV y de los Reyes Católicos) quisiera ennoblecerla mostrando dicha prerrogativa y colocara a lo largo de la fachada once argollas o aldabas, de unos 20 centímetros de diámetro y situadas a unos dos metros del suelo, como signo emblemático del derecho de asilo a los que allí se acogieran. La expresión castellana "agarrarse a buenas aldabas" alude a la acción de acogerse a la protección de un poderoso o persona influyente, derecho muy conocido en lo eclesiástico, pero inusitado en el mundo civil (aunque existen varios ejemplos de ello, siendo de las más famosas las aldabas situadas en la fachada del Palacio de Carlos V en Granada), por lo que en este caso, tuvo que ser de gran trascendencia en la ciudad y a raíz de este hecho, el Palacio comenzó a denominarse de este modo tan descriptivo. 
    Foto: Museo Nacional de Escultura
    La arquería que hoy se expone en el Museo Nacional de EsculturaEste enlace se abrirá en una ventana nueva se hallaba en el patio del desaparecido palacio, al que se accedía por medio de una puerta de arco de medio punto con grandes dovelas. Patio cuadrado con tres de sus lados iguales a los arcos conservados, es decir, pilares ochavados con capiteles de bolas sujetando arcos de medio punto. La cuarta galería aunque tenía los mismos pilares, los arcos sin embargo eran escarzanos. Este tipo de columnas, eran muy habituales en los palacios y casas de cierta importancia en la ciudad de Valladolid y fueron muy utilizados a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, tal y como demuestran las galerías que forman el patio del Colegio de Santa CruzEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    Fuente: http://ceres.mcu.es/Este enlace se abrirá en una ventana nueva

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