Valladolid,
Ayuntamiento de Valladolid

Ayuntamiento de Valladolid

Logo Ayto. Valladolid

Listado de entradas

  • Añadido el 5 de marzo de 2016
    Votos:
    +7
    -2

    Iniciadas las obras durante el siglo XIV, no sería hasta mediados de la decimoquinta centuria cuando el castillo de Trigueros del Valle adquiriese su actual morfología, atribuyéndose el mandato de su construcción a los Señores de Valdetrigueros Don Gutierre de Robres y su esposa María de Guevara, cuyos escudos de armas junto a la fecha de 1453, presiden en un blasón la entrada principal al castillo.
    En 1521 dentro del contexto de la Guerra de las Comunidades, la población de Trigueros, descontenta con los señores, pidieron amparo al Rey y tomaron al asalto la fortaleza, sufriendo ésta considerables daños que serían reparados y, en previsión de nuevos episodios similares, fue dotado de un segundo recinto externo fortificado.
    Así pues, en la actualidad, el castillo de Trigueros presenta un cinturón defensivo externo de planta rectangular de unos 70 x 50 metros rematado en sus cuatro ángulos por otras tantas torres cilíndricas de muy buena cantería y coronadas en su parte superior por boceles dobles y pequeñas aberturas a modo de troneras.
    El castillo propiamente dicho, también de plata rectangular de unos 56 x 60 metros repite el esquema de torres angulares, aunque en este caso no de planta cilíndrica sino cuadrangulares y de una altura que apenas sobrepasa la de los lienzos murales. De estas cuatro torres esquineras, solo una de ellas, concretamente la del ángulo suroriental, pareció ser concebida para ser habitable.
    La torre del homenaje, parcialmente desmochada, se yergue en el centro del muro norte, presentando hasta el año 2003 en que fue objeto de obras de consolidación un alarmante riesgo de desplome.
    Una sexta torre no tan elevada en este caso se alza también en el centro del lienzo oeste, sirviendo de acceso principal al castillo y cuya entrada queda presidida por los mencionados blasones nobiliarios de sus señores Don Gutierre de Robres y Doña María de Guevara, enterrados ambos en una capilla funeraria de la iglesia de San Miguel Arcángel de la propia población.
    En origen, este acceso principal a la fortificación contaba como principal recurso defensivo el hecho de que, para rebasarla y acceder al patio de armas, había que superar nada menos que tres portones de madera, de modo que desde su parte superior y a través de diferentes troneras, podía hostigarse al hipotético asaltante mediante piedras, flechas o incluso vertiendo aceite hirviendo.
    En el centro del patio de armas se dispone el aljibe, siendo en origen accesibles desde el mismo las diferentes estancias del castillo; tanto residenciales (habitaciones, salas noble) como de servicio (almacenes, caballerizas, etcétera). Llama la atención en el castillo de Trigueros la existencia de varias estancias subterráneas abovedadas.
    En definitiva, el castillo de Trigueros del Valle responde al típico modelo de fortificación señorial castellana bajomedieval. Pese a las reformas de emergencia acometidas en el año 2003, su actual estado de conservación es bastante precario, siendo merecedor por su relevancia histórica y artística de una pronta restauración.

    Fuente: http://www.arteguias.com/valladolid/triguerosdelvalle.htmEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 29 de febrero de 2016
    Votos:
    +6
    -4
    Foto: europaenfotos.com
    En 1505 los Reyes Católicos compraron el edificio de la Real ChancilleríaEste enlace se abrirá en una ventana nueva y el Palacio de los ViveroEste enlace se abrirá en una ventana nueva para instalar la Real Audicencia y Chancillería como máxima instancia jurídica de la Corona de Castilla. En 1834 fue suprimida y sustituida por la Audiencia Territorial (actual Tribunal Superior de Justicia). Hacia mediados del siglo XX se trasladó a la calle Corredera de San PabloEste enlace se abrirá en una ventana nueva (actual calle AngustiasEste enlace se abrirá en una ventana nueva) y pasó a llamarse Palacio de Justicia, incluyéndose en él la Audiencia Provincial.
    Así nos mostraba la zona Ventura Seco en su plano de 1738
    Los primeros pasos para su construcción se dieron en los años de la República y en 1936 ya se habían comenzado las expropiaciones, la mayoría tierras de labor (desde la calle Conde de Ribadeo hasta la Plaza de San MiguelEste enlace se abrirá en una ventana nueva eran tierras de labranza y una carbonería; la calle Felipe II no existía). En junio de ese mismo año se amplió el ámbito de expropiación a las huertas vecinas, que ocuparían posteriormente casas judiciales. En 1945 se hicieron los cimientos del actual Palacio de Justicia (pilares de hormigón armado, solidez absoluta y piedras traídas probablemente de Campaspero); la obra estuvo mucho  tiempo parada, no se sabe si por motivos económicos o de otra índole. En 1948 se aumenta nuevamente el ámbito de construcción hasta la calle Conde de Ribadeo, finalmente se ceden los terrenos el Estado en 1949.
    El edificio de lenguaje clasicista, ya estaba en construcción en 1940, y por tanto el proyecto definitivo que hace José María Rodríguez Cano en 1951 debío de incorporar lo ya realizado. Como nota curiosa  hay que destacar que el mármol que adorna las paredes de este Palacio de Justicia fue extraído expresamente de Carrara, ciudad italiana situada al pie de los Alpes.
    La construcción del palacio de Justicia coincidió en el tiempo con la inauguración en Valladolid de tres grandes fábricas: NICAS, ENDASA Y TAFISA y dos industrias del automóvil, FASA Y SAVA. Estas empresas dotaron a la ciudad del Pisuerga de un aire de prosperidad económica, ambición de sus habitantes por vivir bien y la paulatina transformación urbana de Valladolid. Lógicamente la actividad fabril conlleva el aumento de pleitos judiciales con lo cual el Palacio de los Vivero se quedaba pequeño.
    Al fondo a la izquierda el Palacio de Justica. En frente el moderno edificio de los juzgados.
    Gracias a una visita del Candido Conde-Pumpido (el padre del conocido fiscal jefe), Presidente de la Audiencia Territorial, las obras se aceleraron y el Palacio de Justicia se inauguró en 1960, con la presencia del entonces Ministro de Justicia Don Antonio Iturmendi Bañales, entre otras personalidades.
    Toda la administración de Justicia se albergó en el edificio, más el Colegio de Abogados y el de Procuradores; también había, aparte, una capilla, un bar, un estanco y la vivienda del presidente de la Audiencia Territorial y la del Fiscal Jefe. Con el tiempo estas dependencias, debido a la escasez de espacio, se habilitaron para despachos y oficinas.
    El palacio de Justicia de Valladolid, como ocurre con la mayoría de los edificios públicos, ha sufrido cambios en su estructura a lo largo de los años, como consecuencia natural de la distinta organización de los servicios. Cuando se inauguró ya se vislumbró pequeño, de ahí la creación en la década de los 90 del edificio de los juzgados enfrente, la dispersión de las sedes judiciales y la creación en un "futuro no muy lejano" del Campus de la Justicia.
  • Añadido el 21 de febrero de 2016
    Votos:
    +7
    -1

    La fotografía que aquí os pongo es una estereoscópicaEste enlace se abrirá en una ventana nueva que se conserva en el Archivo MunicipalEste enlace se abrirá en una ventana nueva, en la que se ven las aceñas del PisuergaEste enlace se abrirá en una ventana nueva aún en pie y la puerta del Puente MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Dado que la puerta se derribó en la década de 1850 o 60 es casi con seguridad la foto más antigua que se conoce de nuestra ciudad.
    Ésta que aquí veis es una imagen filtrada y mejorada del original cortesía de Juan Carlos Urueña ParedesEste enlace se abrirá en una ventana nueva autor del libro Rincones con FantasmaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
  • Añadido el 20 de diciembre de 2014
    Votos:
    +7
    -2

    El pasado 17 de diciembre José Miguel Ortega Bariego presentó en la Biblioteca Pública de Valladolid su nuevo libro 'Viejos cafés de Valladolid (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés.
    Viejos Cafés de Valladolid es un libro que descubre el apasionante mundo de los cafés del siglo XIX y la primera mitad del XX. Un magnífico trabajo de investigación, permitirá al lector conocer,  no solo los datos de apertura y cierre de estos establecimientos, sino los personajes que los visitaban, el ambiente, las costumbres y las anécdotas que enriquecieron su historia.
    Los primeros cafés decimonónicos se establecieron en el entorno de la Fuente DoradaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, desde el Corrillo hasta los portales de Guarnicioneros y Espadería, y después buscaron las calles próximas en las que se desarrollaba el comercio vallisoletano. Teresa GilEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Duque de la VictoriaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Constitución, Santander y Ferrari era la ruta cafetera de la ciudad a finales de siglo, ampliándose posteriormente a SantiagoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, la que sería y sigue siendo, arteria principal. Y siempre, con mayor o menor presencia de locales dedicados a este negocio, la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    Representaciones teatrales, sesiones de cine, conciertos, canciones y varietés, eran algunas de las curiosas actividades que en ellos se registraban, pero la esencia de los cafés siempre fueron sus tertulias. Empezaron siendo políticas y literarias, después derivaron en taurinas y futboleras, para terminar desapareciendo en este tiempo que nos toca vivir, individualista y apresurado.
    Un apasionante recorrido por el más de medio centenar de cafés históricos de Valladolid, que existieron entre 1809 y 1956. Siglo y medio de aromas, tertulias, conciertos y varietés. Se perdieron las tertulias y la mayoría de los cafés, aunque gracias a este libro se podrá recuperar, al menos, su recuerdo.
    EL AUTOR
    José Miguel Ortega Bariego
    Periodista y escritor vallisoletano de larga y brillante trayectoria profesional, ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y televisión, aunque ha sido en la radio pública donde más tiempo ha ejercido su profesión, cubriendo numerosos acontecimientos deportivos de carácter internacional.
    Buena parte de su producción literaria está relacionada con la historia del deporte vallisoletano y sus principales protagonistas en los siglos XIX, XX y XXI, pero el compromiso con su ciudad natal le ha llevado a explorar  otros aspectos interesantes de la intrahistoria de la capital del Pisuerga, reflejados en libros de gran éxito editorial, como Historia de 100 tabernas vallisoletanas, Valladolid Cotidiano y El Templete de la música, a los que ahora se une Viejos cafés vallisoletanos (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés, un apasionante recorrido por las huellas de aquellos cafés que fueron testigos de un siglo y medio de vida de la ciudad.
      José Miguel Ortega Bariego es presidente de la Federación de la Prensa Deportiva de Castilla y León, miembro del comité directivo de la Asociación Española de la Prensa Deportiva y, recientemente, ha sido nombrado por el Ayuntamiento de Valladolid, Cronista Deportivo de la Ciudad.
  • Añadido el 18 de mayo de 2014
    Votos:
    +8
    -6
    Estas imágenes distan al menos 40 años. En ellas se aprecia la increíble metamorfosis experimentada por esta avenida. A la izquierda el Restaurante La Goya, uno de los más longevos de nuestra ciudad, fundado en 1902
    En el Plano de Ventura Seco de 1738Este enlace se abrirá en una ventana nueva figura esta calle como Camino del Prado, por encontrarse en ella el monasterio del mismo nombre.
    En el Plano de Ventura Seco de 1738 ya figuraba como Camino del Prado
     Inicialmente se denominó carretera de Salamanca al tramo comprendido desde la pasarela del Arco de LadrilloEste enlace se abrirá en una ventana nueva hasta el Paseo de ZorrillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, porque era la que empalmaba con la general de Salamanca  que arrancaba de la Plaza de San Bartolomé. 
    La expansión hacia el sur de la ciudad promovió la modernización de la avenida y la construcción de nuevos pasos sobre el Pisuerga
    Posteriormente al urbanizarse este tramo se la denominó calle de Salamanca pasando a ser en la actualidad Avenida de Salamanca, convirtiéndose en una de las arterias más importantes de nuestra ciudad. 
    Vista desde el edificio Duque de Lerma
    En 2010 finalizaron las obras de modernización de esta vía incluyendo la creación de un paso subterráneo con objeto de aligerar el tráfico en ese punto. 
    En la Avenida de Salamanca sobrevive el Restaurante la GoyaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, uno de los más antiguos de Valladolid. 
    En el plano de 1920 podemos ver el tramo conocido como carretera de Salamanca, entre el Arco de Ladrillo y el Puente Colgante.
  • Añadido el 23 de febrero de 2014
    Votos:
    +10
    -4
    Dibujo de Carmelo López de Arce
    En febrero de 2015 se cumplirán 60 años de la ejecución a garrote vilEste enlace se abrirá en una ventana nueva del último ajusticiado en Valladolid D. Pedro Morejón Fernández "el Mosco". En la biblioteca de la Audiencia de Valladolid se conservan dos juegos de este sistema de pena capital que fue usado por última vez en 1974 y que estuvieron guardados en sus olvidados sótanos. Valladolid se convirtió en cita obligada de los ejecutores de la justicia, lo que explica que los garrotes de Cáceres y Barcelona acumulen óxido junto a los polvorientos legados que guardan las historias más o menos tenebrosas de la vida judicial de estas tierras. No debía estar bien retribuido el oficio cuando nadie quiso en Valladolid encargarse de "el Mosco".
    En Villamuriel de Cerrato aquel 5 de diciembre de 1952, Pedro Morejón (un obrero agrícola soltero de 21 años) se aburría junto a su casa haciendo una pelota de lana.
    Cuando Cesárea cruzó junto a su puerta precedente de misa recordó que la solitaria mujer acababa de vender una tierra. Sin pensarlo mucho penetró en la vivienda de su convecina, asaltandola y estrángulándola. El crimen le reportó al "Mosco" un exíguo botín. La anciana apenas llevaba un billete de cinco pesetas encima y otras 60 en su monedero.
    Tras cortarse las uñas y lavarse las manos para no dejar huellas, Morejón compró tabaco en el estanco con el dinero robado y se fue con un amigo al cercano Aguilar de Campos donde ahogó la convulsión del momento en la cantina de "Cavila".
    Para acompañar el nuevo giro que daba su vida decidió tentar a la suerte con dos décimos de la lotería de Navidad. 
    Audiencia Provincial de Valladolid
    Sus contínuas visitas a Aguilar para preparar su coartada no le valieron. La Guardia Civil le detuvo cuatro días después. Del botín solo quedaban cinco pesetas. Tras la vista oral que se celebró diez meses después, la Sala de lo Criminal apenas necesitó cuatro días para condenarle a la pena capital. El tribunal calificó los hechos como robo con homicidio y le condenó con las agravantes de "desprecio de sexo en la propia morada de la ofendida" y "alevosa" ante el carácter "joven y hercúleo" del agresor. Los intentos de la defensa de convencer al Supremo de que separara el delito de robo del de homicidio, y el recordatorio de que Pedro Morejón sufrió erosiones en la mano izquierda que demostrarían que Cesarea "se apercibió del ataque y se defendió" no prosperó.
    La Sala Segunda del Tribunal Supremo se limitó a confirmar la sentencia sin modificar ni una sola coma, lo que enterró la penúltima posibilidad del "Mosco" de evitar el garrote.
    Cerrada la vía judicial tan sólo quedaba la política, marcada en la época por una ejemplaridad que hacía concebir mínimas esperanzas.
    Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid
    "Creo que los magistrados que le condenaron rezaron siempre para que la ejecución no se produjera" aseguró el presidente de La Piedad.
    Unas oraciones que de nada le sirvieron a Pero Morejón, un "insolvente de mala conducta" que pasará a la historia como el último ajusticiado por garrote vil en Valladolid.
    Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid
    La Cofradía de la PiedadEste enlace se abrirá en una ventana nueva, cuya labor de asistencia y amparo a los penados era tradicional desde su fundación ayudó al último condenado a garrote vil, Pedro Morejón Fernández "el mosco", en Valladolid a las 6 de la madrugada del 14 de febrero de 1955, al que la cofradía auxilió compartiendo con él la última cena (menú de tortilla de patatas y merluza rebozada, todo ello regado con clarete de la tierra), y haciéndose cargo de su cuerpo. De sus arcas salió el dinero para el nicho en que fue enterrado, cuya sepultura ha tenido en propiedad durante treinta años.
    -Fuente: El Norte de Castilla (19 de junio de 1994). Antonio Corbillón
  • Añadido el 6 de febrero de 2014
    Votos:
    +10
    -4
    Por Francisco Javier Meléndez Valero (Enero 2014) 
    Email del autor: AQUAMEL2@YAHOO.ES
    Se sabe que Manuel Canesi Acevedo, uno de los historiadores de Valladolid, falleció en abril de 1750, pero hasta ahora no se tenían noticias sobre su fecha de nacimiento.
    Se sospechaba que podría haber nacido alrededor de 1680 pero no se había hallado  ningún documento que lo probase.
    Fotografía de Héctor Zamora Carreras
    El documento se encuentra en el Archivo General Diocesano de Valladolid
     A través de este blog, Vallisoletvm, tengo el placer de comunicar que en septiembre de 2011 localicé la partida de bautismo de Manuel Canesi.
    Fue bautizado en la iglesia de San Julián y Santa Basilisa el nueve de enero de 1681 y por lo tanto sabemos ahora que murió a los 69 años de edad.
    Firma de Manuel Canesi en el manuscrito de su Historia de Valladolid.
    Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)
     Gracias a ese documento, hasta ahora inédito, hemos conocido que Canesi fue hijo natural de padres solteros. Sus padres contrajeron matrimonio cuatro años después de que Manuel hubiese nacido, y cuando la pareja ya había tenido sus tres primeros hijos.
     Cuando nació Canesi su madre era una mujer soltera de 25 años de edad mientras que su padre, con 41 años de edad, llevaba viudo dos años y medio y tenía dos hijos de su primer matrimonio.
     Ofrezco en este breve trabajo algunas de las informaciones que he ido recopilando sobre Manuel Canesi y su familia desde el año 2011 hasta ahora, febrero de 2014.
     Firma de Manuel Canesi en su testamento en 1750.
                  Fotografía de Ángela Melero
                 AHPV  (Archivo histórico provincial de Valladolid).
    Algunos de esos datos eran hasta ahora desconocidos y los he obtenido de distintos documentos como partidas sacramentales, testamentos o pleitos de los siglos XVII y XVIII.
     Finalmente quiero referirme a un hecho curioso, relacionado con Canesi, sobre el que ofreceré más detalles en otra ocasión.
    En 2011 pude comprobar que en algunos de los folios del manuscrito original de la Historia de Valladolid escrita por Manuel Canesi, fallecido en 1750, se hicieron varias anotaciones o añadidos que fueron escritos en años posteriores a 1750, en los que se daban informaciones sobre hechos ocurridos en distintos años entre 1752 y 1760.
    Primera página del manuscrito de la Historia de Valladolid de Manuel Canesi.
    Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)
     Cuando en 1996 se realizó la transcripción y la edición moderna del manuscrito parece que nadie se dió cuenta de la existencia de esos párrafos añadidos al texto original y fueron transcritos y publicados como si hubiesen sido escritos por el propio Canesi, a pesar de que se aprecia muy fácilmente que el tipo de letra es diferente y de que en ellos se citan años posteriores a 1750. Quienes se encargaron de la revisión histórica de esos párrafos parece que tampoco se dieron cuenta de ese detalle.
    Descarga el texto completo haciendo click en la imagen inferior:
  • Añadido el 15 de enero de 2014
    Votos:
    +11
    -6
    Alberto Buitrago afirma en su "Diccionario de dichos y frases hechasEste enlace se abrirá en una ventana nueva" (Espasa Calpe, séptima edición, marzo de 2002):
    Usamos esta curiosa frase para indicar que vamos a hablar, o que alguien habla, de algo que no tiene nada que ver con lo que se está tratando. Bueno, ahora que estáis todos contentos porque mañana no hay clase, yo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a decir cuándo van a salir las fechas de los exámenes. El origen de la frase está muy oscuro. Podría ser que se extendiera durante el siglo XVI, época en la que Valladolid fue capital del Reino, hasta que en 1560 Felipe II trasladó la corte a Madrid, para dar a entender que una ciudad tan importante tenía, sin embargo, un río tan escaso. Con la falta de correspondencia entre el gran esplendor de la capital y la poca importancia de su río explicaríamos el significado del dicho; aunque, claro, por lo mismo y con más razón, deberíamos decir "Aprovechadno que el Manzanares pasa por Madrid…".
    -Consulta el diccionario: http://bit.ly/1j80U8OEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 11 de enero de 2014
    Votos:
    +10
    -3
    El buzón más antiguo de España del que se tienen noticias se encuentra en una casa particular de Mayorga de Campos (Valladolid), situada en la calle Derecha, en frente de la que fuera de Don Modesto Lafuente. Es un edificio reformado, de dos plantas de estilo barroco del siglo XVIII. Tiene un voladizo en el piso superior, y en la parte de abajo el Buzón de piedra. Este buzón lleva grabada la inscripción Coreo / Ano de / MDCCXCIII. Según los Anales de las Ordenanzas de Correos de España, es en 1762 cuando aparece la primera referencia escrita sobre los buzones.
    Se estableció abrir "agujero o reja, en todas las Hijuelas o Veredas, por donde se echen las cartas, sin que se puedan recibir en mano..." Su finalidad era evitar la desconfianza de los usuarios por el posible extravío de la correspondencia en el momento del depósito y ofrecer un mejor servicio, al no ser necesario esperar al "conductor" del correo para hacer la entrega en propia mano.
    El buzón y la fachada donde se encuentra han sido restaurados en el año 2005.
    Tipo de recurso turístico: 
    Bienes de interés cultural
    Dirección: 
  • Añadido el 5 de diciembre de 2013
    Votos:
    +9
    -3
    Emilio Salcedo (Salamanca 1929-Madrid 1992), dedicado al periodismo desde 1946 fue académico de la Real Academia de San Fernando, redactor en La Gaceta de Salamanca y redactor jefe del diario El Norte de Castilla en Valladolid. Emilio colaboró en las más prestigiosas revistas literarias españolas por su condición de crítico de arte y teatro.
    Su trayectoria, más allá de su trabajo en El Norte de Castilla, se nutre de libros como Guía secreta de Valladolid, Teatro y sociedad en el Valladolid del siglo XIX, La palabra indirecta (escritores de Valladolid)...
    Guía Secreta de Valladolid
    Publicada en 1979 como una completa guía de la ciudad del Pisuerga en ella nos habla de Arte y monumentos. Museos. Historia, carácter, personajes. Rutas, parques, jardines, paseos. Instituciones, organizaciones, Vida cultural y social. Teatros, cines, espectáculos. Gastronomía, restaurantes. Vinos, bares. Lugares de alterne, vida frívola y galante, barrios "chinos" y ligues. Compras, comercios, souvenirs. Artesanía, cerámica y cientos de informaciones prácticas y direcciones útiles... para el Valladolid de aquella época.
    Emilio Salcedo bien merecía dar nombre a alguna calle de nuestra ciudad.
Criterios generales

Nube de etiquetas

Plaza Mayor, 1. 47001 Valladolid, España.
Teléfono: +34 983 426 100