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Ayuntamiento de Valladolid

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Listado de entradas

  • Añadido el 3 de abril de 2011
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    Ya se ha convertido en una tradición, promovida especialmente por los guías turísticos, localizar entre la maraña decorativa de la fachada de la Universidad de Salamanca su famosa rana.
    Como no podía ser menos que la ciudad vecina, Valladolid también quiso tener su propio talismán, no la Universidad, sino en un centro de estudios de Teología: el prestigioso Colegio de San Gregorio, actual Museo Nacional de EsculturaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    Al igual que en la capital del Tormes, en Valladolid hubo quien eligió la búsqueda de un caracol como símbolo vallisoletano para probar la agudeza visual y ser recompensado por ello con mismos efectos mágicos que en Salamanca, es decir, buen augurio para aprobar los estudios, casarse y tener suerte en la vida. ¡Paciencia y encuentren al caracol!
  • Añadido el 31 de marzo de 2011
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    A mediados del siglo XX comenzó a debilitarse una antigua superstición vallisoletana que, convertida en tabú, se había mantenido en torno al Teatro ZorrillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva desde el mismo momento en que fue construido por el arquitecto Joaquín Ruíz Sierra en 1884.
    Según el testimonio de personas que vivieron en años precedentes a 1950, sobre el teatro, que había sido levantado encima de las ruinas del que fuera desde la Edad Media el mayor complejo conventual franciscano de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva, pesaba una maldición: en el momento en que el aforo del teatro fuese ocupado por completo, la sala sería pasto de las llamas.
    La idea caló como consecuencia del sentimiento de profanación que suponía haber convertido un espacio sagrado, con enterramientos incluidos, en una sala destinada a espectáculos mundanos y de variedades. Hoy día, el temor producido por aquellas creencias puede producir cierta hilaridad, pero lo cierto es que, en actitud preventiva, durante décadas en la taquilla del teatro, incluso después de que en la sala se inaugurara el 16 de octubre de 1930 el cine sonoro en Valladolid, se estuvo evitando la venta de determinadas butacas para no tentar a la fatídica amenaza, tan irracional como fantástica.
    Es posible que sobre estos temores, en parte fundados en el riesgo de los modos de iluminación, del atrezzo y de los endebles materiales constructivos del teatro decimonónico, pesara el recuerdo de una vieja leyenda que tuvo por escenario justamente ese lugar, un caso alucinante protagonizado por legiones de diablos en las dependencias de aquel enorme convento de San Francisco.
    Siguiendo una costumbre implantada desde el siglo XIII, fue habitual la realización de enterramientos en el interior de los templos y conventos que, en el caso del mencionado San Francisco de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva, llegaron a ocupar todas las capillas de la iglesia y del claustro, apareciento el suelo repleto de un vasto conjunto de losas con sus correspondientes inscripciones. Junto a los enterramientos de frailes franciscanos, aparecieron otros pertenecientes a distintos linajes que compraban sus capillas funerarias con deseo de prestigio social e inmortalidad, no faltando la presencia de sepulcros de algunos miembros de la familia de Enrique II, con lo que el templo adquirió, de alguna forma, cierto rango de panteón real.
    Entre las sepulturas del pavimento, dos de ellas, que representaban a un hombre y una mujer, llamaban la atención por carecer de inscripción significativa. En torno a una de ellas se forjó, a principios del siglo XVII, la leyenda del Convento de San FranciscoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, cuyo protagonista es un celebre jurista cuyo nombre se ignoró en las crónicas, posiblemente debido al impactante suceso ocurrido tras su óbito. Pero esta historia la conoceremos en un posterior artículo.
    -Fuente: El Sepulcro del Conde Ansúrez y otras historias desconocidas de Valladolid. (Elefantus Books. SE-8416-2010)
  • Añadido el 29 de marzo de 2011
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    Fotografía cortesía de la web Domus Pucelae

    Por Joaquín Martín de Uña
    Cuando el uso del cauce de los ríos comienza, a finales del siglo XIX, a utilizarse como productor de energía eléctrica, se amplió la utilización de su fuerza natural en un cometido que igualaba en importancia a los tradicionales batanes y aceñas que desde épocas inmemoriales facilitaron la elaboración de tejidos y de harinas. En nuestra ciudad, los cauces del Pisuerga y de los dos ramales del Esgueva tradicionalmente estuvieron bien surtidos tanto en batanes (que en algún caso derivaron al final de su existencia en fábrica de papel) como en molinos de cereales o aceñas.
    De las aceñas históricamente conservadas (según los trabajos de los investigadores María Francisca Represa y Eduardo González), las más antiguas fueron las conocidas como Aceñas del Puente, de San Benito o de los Frailes, cuya existencia era ya conocida en 1375, junto a la relación de otras de menor importancia situadas en los ramales de la Esgueva.
    En el citado año, las aceñas eran propiedad de María del Corral, antes de pasar a ser propiedad de las monjas de San Quince, quienes a mediados del siglo XV se quejaban de que estaban viejas y mal reparadas, ya que el río las inundaba todos los años.
    Fotografía: Nortecastilla.es

    No era raro que la propiedad de dichas aceñas fuera compartida por varios propietarios y se sabe que durante los siglo XV a XVII fueron propiedad de los frailes de San Benito y de los religiosos Trinitarios que compartían la molienda de granos y un batán que funcionaba un día a la semana, así como que entre 1548 y 1550 se abrió en la pesquera una compuerta de 5,88 metros para permitir el paso de naves de pequeño calado en uno de los intentos de hacer navegable nuestro río mayor.
    En 1655, las aceñas del Pisuerga pertenecían a la Trinidad Calzada, que encomendó al carpintero Antonio Pérez la reparación de las ruedas Gordilla y Flaquilla. Desde la margen izquierda del río y salvando un brazo desaparecido, se accedía a las aceñas por medio de un puentecillo de madera que en 1738 se sustituye por otro de piedra con tres ojos. Al año siguiente una crecida del río arrastró el tejado de las aceñas.

    Video extraído de la serie El Pisuerga pasa por... (Planetazul Producciones)Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    Por el catastro de Ensenada se sabe que las aceñas tenían una producción media entre otras de la provincia, pues producía al año 100 cargas de harina y el batán 1.500 reales de beneficios. En 1822, y afectada por el Trienio Liberal y la desamortización de Mendizábal, la orden de San Benito cobra 178.600 reales al ser adjudicadas en subasta a Santos Rávago, alcanzando la subasta la cantidad más elevada en la pérdida de las propiedades benedictinas.
    Herencias (Juan Antonio Rávago), arrendamientos (Manuel Martín Curiel de San Felices), gestión conjunta (con su problemas por la utilización de aceñas y batán) y subarriendos se suceden en el tiempo.
    En 1875, las aceñas se utilizaron para elevar hasta la ciudad el agua del río hasta que se construyó el Canal del Duero. El paulatino deterioro parece que se inició en 1883, en que desaparece su casilla central, hasta que en 1902 García Valladolid da fe de que se encontraban ya en ruinas, ruinas que han ido desapareciendo en el transcurso de los años hasta nuestros días en que es difícil conocer cómo fueron unas de las construcciones más antiguas y útiles de nuestra ciudad.
    -Fuente: http://www.nortecastilla.es/20091026/valladolid/batanes-acenas-20091026.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 26 de marzo de 2011
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    Nicolás era hijo de padres ricos muertos en una peste. Hacía uso de sus riquezas para mitigar desgracias ajenas. Dos ejemplos milagrosos: A un padre que pasaba por años malos y pensaba empujar a sus tres hijas a la prostitución para salir del bache le fue regalando bolsas de oro con las que iba casando, bien, a sus "vástagas".
    Cuando Nicolás fue elevado a la silla obispal de Mira, una mujer, a la que había brindado importantes beneficios y favores, salió tan contenta de casa para asistir al acto, que no se dio cuenta de que dejaba cerca del fuego de la cocina a un hijo pequeño, que murió abrasado. Cuando lo supo Nicolás, pidió que se lo llevaran y, tras rezar unas oraciones, le devolvió el niño sano y salvo a su madre.
    Nicolás, que murió hacia el año 345, tiene en Valladolid mucho predicamento. Mucha mano, santa y benefactora a juzgar por las miles y miles de personas que acuden desde hace muchos años a la iglesia de San Nicolás pidiéndole algunos necesarios favores.
    Iglesia de San Nicolás

    Los favores de San Nicolás se pueden obtener de una forma muy simple: caminando. Es decir, haciendo lo que se llaman las "caminatas a San Nicolás".
    Las "caminatas" consisten, como su nombre indica, en caminar desde el domicilio del devoto peticionario que solicita al santo algún favor de difícil consecución, hasta el templo del santo en la plaza de la TrinidadEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Conviene, para la buena marcha del (negocio) milagro, que el desplazamiento se haga en riguroso silencio, para mayor mortificación y sacrificio, no pudiendo cruzar palabra con persona amiga. Han de ser tres lunes consecutivos con una oración común, y reiteración de la petición en los dos primeros lunes. Y ya en el tercero, se insiste por tres veces con esta frase: "Señor San Nicolás, vengo por mi petición" (una especie de "qué hay de lo mío", en lenguaje paralitúrgico); se reza una alabanza, una oración y se vuelve uno/a caminando a casa (el silencio continuará siendo benefactor) en al seguridad de que la petición se cumplirá. San Nicolás de Bari no ha defraudado jamás a las vallisoletanas.
    Yo bien sé que mi confianza
    no ha de salir defraudada

    y que veré despachada
    mi ferviente petición; pues calmarás
    la aflicción
    de esta alma atribulada

    -Fuente: Aire de Siglos (Selección de Articulos) . José Delfín Val. ISBN:84-95389-82-7 y 84-96186-05-9
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  • Añadido el 24 de marzo de 2011
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    La Plaza del Milenio, constituye una singular iniciativa para convertir el estacionamiento de Usos Múltiples y alrededores en un innovador espacio público, dentro de los criterios del urbanismo sostenible, que albergará un aparcamiento subterráneo y un pabellón para diversas funciones, además de la plaza y otros elementos.
    El proyecto, ejecutado por la empresa Sacyr-Vallehermoso, tiene un coste de 10.872.108 euros, más IVA. Pretende reflejar el avance del Valladolid del siglo XXI mediante la creación de este espacio emblemático, en el que intervienen arquitectos, ingenieros, paisajistas y creativos, entre otros.
    La superficie comprende unos 7.500 metros cuadrados, que acoge un aparcamiento disuasorio en superficie de 214 plazas. El Plan General de Ordenación Urbana considera este lugar como equipamiento con uso compatible para estacionamiento. Algunas de las ideas más relevantes de la intervención son las siguientes:
    - Creación de un nuevo espacio público libre, muy próximo al centro de la ciudad (siete minutos a pie de la Plaza Mayor), para esparcimiento y zona de ocio de los ciudadanos.
    - Mayor integración del río Pisuerga a su paso por este lugar, al actuar en la margen izquierda y hacer del puente de Isabel la Católica una infraestructura ecosostenible.
    - Alumbrado público nuevo, de baja contaminación lumínica y notable ahorro energético, programable para distintos escenarios según los usos.
    - Creación de un edificio polivalente que albergue espectáculos, acontecimientos y otras actividades, a partir del pabellón recuperado de la Expo de Zaragoza.
    - Integración del vehículo eléctrico y la bicicleta.
    - Presencia de energías renovables tanto de origen solar como eólico.
    El estacionamiento subterráneo, dispondrá de fuente para la recarga de baterías de vehículos eléctricos y estará distribuido en dos plantas, con un total de 402 plazas. Además de la tarifa propia de rotación, habrá una específica de tipo disuasorio, de 2,20 euros por la mañana y 1,8 por las tardes.

    Ahorro energético
    Todo el espacio está diseñado con criterios de ahorro energético y destaca por la amplitud de sus plazas, mientras que la decoración y el acabado interior de sus paredes, además de la señalización, anticipa el diseño que se verá arriba.
    El pabellón utiliza la estructura procedente de las Exposición de Zaragoza de 2008, que obtuvo el Ayuntamiento de Valladolid mediante un concurso público. Como se ha podido reciclar, se ha logrado un considerable ahorro en esta instalación, que tiene un carácter polivalente y permite albergar conciertos, exposiciones, actuaciones teatrales, proyecciones de cine...
    El Ayuntamiento reservará el uso del recinto en determinados momentos del año, ya sean carnavales, concursos gastronómicos, SEMINCI, Feria del Libro, Padel Protour, exposiciones...

    La Plaza del Milenio durante la fase de construcción

    Aforo para 2.500 personas de pie
    La cúpula del Milenio, que cubre el pabellón, tiene una superficie de casi 1.700 metros cuadrados, mientras que el aforo previsto se establece en 1.250 personas sentadas ó 2.500 de pie. Alrededor del mismo se instalarán diversos espacios de juego, mientras que sobre la ribera del río surgirá una pradera. Todo el mobiliario urbano (fuentes de agua potable, papeleras, luminarias, bancos...) destaca por su integración con la arquitectura del pabellón.
    La cúpula del Milenio en la fase final de construcción

    La plaza en superficie, dispone de un espacio wi-fi, en tanto que a la orilla del río hay un surtidor con un chorro con más de quince metros de altura, a modo de geyser fluvial, como un elemento que resalte la importancia del Pisuerga como eje urbano de Valladolid, y que se puede contemplar desde los miradores.

    La plaza durante la fase final de construcción

    La presencia de energías renovables ocupa un lugar prioritario dentro del proyecto, al instalarse seis aerogeneradores silenciosos, y 140 metros cuadrados de placas de vidrio fotovoltaico en el puente de Isabel la Católica, como reflejo del desarrollo de una obra limpia de una escasa huella ecológica. Estos elementos generarán al año 22.600 kw/h, según las previsiones, con un ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera de 12,66 Tn. Finalmente, conviene mencionar la creación de cuatrocientos metros de carril bici de nuevo trazado.

    -Fuente: http://www.valladolidinternacional.es/
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    Las obras concluirán en mayoEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    Visita la web


    Ver mapa más grandeEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 22 de marzo de 2011
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    (Santoña, 1847-Valladolid, 1899) Escritor español. Está considerado como uno de los portavoces del regeneracionismo. Su libro El problema español (1891) inauguró la corriente de análisis sociológico del «problema de España». Es también autor de poemas, de ensayos y de las novelas naturalistas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888).

    Obras de Ricardo Macias Picavea:
    Publicó un manual elemental de gramática latina, un compendio de geografía, varios cuentos y dos novelas, así como artículos políticos en un periódico republicano de Valladolid que llegó a dirigir, La Libertad (1881). Estuvo en el Ayuntamiento Republicano de Valladolid desde que fue elegido conceja en 1891 hasta que abandono voluntariamente en 1895 en reacción a lo que el llamo acomodamiento del republicanismo a la Restauración. Macías defendió un modelo orgánico de sociedad que reafirmaba el papel fundamental de los cuerpos intermedios (familia, municipio, provincia, región y corporaciones) frente al individualismo russoniano. Quiso una reforma agraria y recomendó un tipo de acciones tan civilizadas como la desobediencia civil. También defendió el Darwinismo contra los ataques de los neocatólicos.
    El problema nacional. Hechos, causas, remedios (Madrid, 1899), se sitúa en la línea regeneracionista cuya máxima figura fue Joaquín Costa. Macías planteaba problemas y apuntaba soluciones concretas que, en parte, pretendían situarse por encima de las meras ideologías. Parte Macías de un cierto optimismo: las limitaciones geográficas y raciales de los españoles son superables mediante la educación y el abordaje de cuestiones económicas estructurales como la del aprovechamiento de los recursos hídricos.
    Lo más interesante de El problema nacional es su abordaje crítico del caciquismo político imperante, y el desenmascaramiento de la ficticia democracia implantada por Cánovas. Pero también hace un análisis del sistema educativo. Para él la enseñanza es libresca y memorística, sin práctica ni experimentación en laboratorio, sin crítica de fuentes; no hay interés por cómo se hace la ciencia: "eso no se enseña en España"... Los estudiantes viven fuera de sus casas, sin ninguna disciplina, sin vida corporativa, disipados, holgazanes, armadores del escándalo y frecuentadores de garitos. Huelgas y vacaciones constantes. Los profesores dejan un momento la clínica o el bufete y explican la materia a un grupo numeroso, aburrido, indiferente; por la tarde al paseo... Y después, antes de los exámenes todo se remedia con un manual y el programa de la asignatura. Los padres presionan y piden carreras fáciles... Los manuales quizá no son caros, tampoco obligatorios, pero son buena expresión del nivel existente, salvadas las excepciones: "Doctrinas arqueológicas, teorizaciones de invención arbitraria, errores increíbles, ignorancias inexplicables, lenguaje sin arte, y aun sin gramática...". Los datos estadísticos sobre los costes públicos de la enseñanza -mínimos- completan su crítica. En sus recetas sobre las universidades, señala que bastan cuatro centros, todos con el doctorado, completos; con laboratorios, museos y bibliotecas, ejercicio constante de los alumnos; cursos normales y otros especiales por catedráticos, agregados y ayudantes; disciplina sobre la vida de los escolares, vigilancia de hospedajes, corporaciones de estudiantes para el estudio y trabajo, excursiones, juegos y deportes.
    Es, en tono menor, el diagnóstico de Costa en Oligarquía y caciquismo. Fue el autor además de Apuntes y estudios sobre la instrucción pública y sus reformas 1882, Geografía elemental. Compendio didáctico y racionado 1895, La muerte de Cervantes, La mecánica del choque y El derecho a la fuerza. Es también autor de poemas y de ensayos y como narrador se le enclava dentro del Naturalismo por sus novelas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888), que pasaron prácticamente desapercibidas, y donde, con gran amenidad, hace gala de un fino y agrio humor. Est aúltima está ambientada en las crisis agrarias de los años ochenta, aunque parte de lugares conocidos como Medina de Rioseco, se sitúa en un lugar imaginario llamado Valdecastro, supuestamente situado a medio camino entre Urueña, Tiedra y Mota del Marqués (que llama Mauda en la novela). El protagonista de la novela es Manuel Bermejo, que regresa a su tierra para iniciar una aventura regeneradora basada en la explotación racional y científica de la tierra. Sus numerosos artículos periodísticos han sido recogidos por Fernando Hermida de Blas.
  • Añadido el 19 de marzo de 2011
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    -7

    En la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva se han desarrollado toda clase de alegrías populares, torneos, justas, acontecimientos políticos, sociales, bodas reales, nacimientos de príncipes, honor de reyes, sucesos religiosos y muy especialmente, todo lo que al toreo se refiere en sus múltiples manifestaciones, desde lo más trivial, las capeas primeras, hasta las fastuosas corridas reales de toros con toda su suntuosidad. En todo caso, había que preparar la plaza para adaptarla a la corrida que se celebrase.
    El modelo como se preparaban las corridas de toros en la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva era de dos maneras: cerrando entre poste y poste de las casas, pues tenían soportales, con maderas gruesas que impidieran el escape de los toros por entre ellas y no fueran de fácil rotura si remataba el ganado en las tablas. La obra de cerrar la plaza había de hacerse por cuenta y cargo de los dueños o vecinos de las casas y hasta con sanciones para ellos si daba la mala suerte de que un toro se escapase del enjaulado.
    El otro modo de cerrar la plaza, era el sencillo y movible de atajar los espacios que conviniere con los carros que obligaban a traer de aldeas o pueblos próximos de la jurisdicción del concejo, multando y apresando a los alcaldes de ellos que incumplieren la obligación.
    Carlos V lanceando un toro en la plaza de Valladolid

    No hubo tablados hasta que se estrenó en los toros de Santiago del año 1500 el "cadalso" para los señores que constituían el Regimiento (el Ayuntamiento). (Se llamaba cadalso a la especie de tribuna o rellanado de madera, más o menos cercano al borde de la barrera para presenciar el espectáculo.
    Posteriormente se hicieron barreras por cuenta del Regimiento "desde el pasadizo de San Francisco la una, y por de la calle de SantiagoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, la otra. Más tarde se hicieron tablados en regla y hasta toriles en forma, que venían a caer por la calle de Jesús, de hoy. Posteriormente los tablados rodeaban la plaza y llegaban las gradas hasta muy cerca de los pisos principales de las casas.
    Sobre todo en las grandes solemnidades, se alquilaban las ventanas y balcones a precios que solían ser de acuerdo con la categoría del espectáculo, pregonándose por adelantado el importe de los mismos y castigándose, a veces fuertemente, el incumplimiento de la orden. También se prohibía que no se dejase subir a los tejados para ver las fiestas, so pena de cárcel o multa.
    Torneo en la Plaza Mayor

    Tras el incendio que sufrió la ciudad en 1561Este enlace se abrirá en una ventana nueva, hubieron de trasladarse las corridas temporalmente, a la plaza que se levantaba cerca de la Puerta del CampoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que era la entrada al mismo por la calle de SantiagoEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Allí se acotaba el terreno necesario cerca de dicha Puerta. Para llegar a ella los toros, debían recorrer el trayecto desde el lugar donde estaban encerrados, cercano al Hospital del la ResurrecciónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quizás en el propio matadero de la calle del Rastro, pasando por la Puerta del CampoEste enlace se abrirá en una ventana nueva y calle de Santiago hasta llegar a la plaza. Lo despejado del lugar hacía necesario acotar el terreno para evitar desgracias en caso de desmandarse los toros. A tal efecto se construía, con maderas una especie de callejón para el tránsito de las reses.
    Desde finales del siglo XVIII, las corridas de toros no se daban ya en la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva, por los obstáculos e inconvenientes que ocasionaban a la población, siendo uno de los principales el inutilizar la parte más frecuentada comercialmente, por los tablados que se formaban apoyados en las partes bajas de las casas, cerrar bocacalles, toriles, etc.
    Fuente: Valladolid en la historia taurina (Emilio Casares Herrero). ISBN: 84-7852-109-7
  • Añadido el 16 de marzo de 2011
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    Jerónimo de Ayanz

    La posibilidad de estar un tiempo prolongado bajo el aguaEste enlace se abrirá en una ventana nueva era uno de los problemas que más había preocupado a los inventores renacentistas, incluido al propio Leonardo da Vinci. Los equipos de buceo de la época, basados en el principio de la campana neumática, sólo permitían estar bajo el agua un tiempo muy limitado, debido al deficiente sistema de renovación del aire.
    Jerónimo de Ayanz y BeamountEste enlace se abrirá en una ventana nueva resolvió el problema al incorporar dos conductos diferentes: uno para la aspiración del aire y otro para la expulsión, que se acomodaban a la respiración humana por medio de válvulas. Esto permitió acoplar este mecanismo a diferentes equipos de bucear, como campanas, trajes de buzo e incluso a unas barcas cerradas que podían descender y ascender dentro del agua como unos submarinos.
    Diseñó también equipos de bucear autónomos que podían acoplarse al pecho o a la espalda de los buceadores, lo que les permitía trabajar bajo el agua. La finalidad de estos aparatos era la de rescatar tesoros de los barcos hundidos en el mar y la de extraer las perlas de los ostrales que eran muy abundantes en algunos puntos de América. Esta labor era realizada, sin ningún instrumento, por buceadores negros que estaban expuestos a múltiples accidentes.

    Extracto de la serie "El Pisuerga pasa por..."(Planetazul ProduccionesEste enlace se abrirá en una ventana nueva)
    Para demostrar la bondad de sus aparatos, Ayanz hizo una demostración el 6 de agosto de 1602 en el río Pisuerga en Valladolid, entonces sede de la corteEste enlace se abrirá en una ventana nueva, a la que asistió Felipe III y numerosos expectadores que contemplaron con admiración cómo se sumergía un buzo con el nuevo equipo de Ayanz y cómo salía al cabo de más de una hora, sin que tuviese la menor molestia. Y si no permaneció más tiempo a tres metros de profundidad fue porque el monarca se aburrió y ordenó que emergiera. Podemos decir que se trata de la primera inmersión de un buzo documentada.

    -Fuente: Las relaciones entre Portugal y Castilla en la época de los descubrimientos ...
    Escrito por Ana María Carabias Torres

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