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Ayuntamiento de Valladolid

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Listado de entradas

  • Añadido el 24 de marzo de 2011
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    La Plaza del Milenio, constituye una singular iniciativa para convertir el estacionamiento de Usos Múltiples y alrededores en un innovador espacio público, dentro de los criterios del urbanismo sostenible, que albergará un aparcamiento subterráneo y un pabellón para diversas funciones, además de la plaza y otros elementos.
    El proyecto, ejecutado por la empresa Sacyr-Vallehermoso, tiene un coste de 10.872.108 euros, más IVA. Pretende reflejar el avance del Valladolid del siglo XXI mediante la creación de este espacio emblemático, en el que intervienen arquitectos, ingenieros, paisajistas y creativos, entre otros.
    La superficie comprende unos 7.500 metros cuadrados, que acoge un aparcamiento disuasorio en superficie de 214 plazas. El Plan General de Ordenación Urbana considera este lugar como equipamiento con uso compatible para estacionamiento. Algunas de las ideas más relevantes de la intervención son las siguientes:
    - Creación de un nuevo espacio público libre, muy próximo al centro de la ciudad (siete minutos a pie de la Plaza Mayor), para esparcimiento y zona de ocio de los ciudadanos.
    - Mayor integración del río Pisuerga a su paso por este lugar, al actuar en la margen izquierda y hacer del puente de Isabel la Católica una infraestructura ecosostenible.
    - Alumbrado público nuevo, de baja contaminación lumínica y notable ahorro energético, programable para distintos escenarios según los usos.
    - Creación de un edificio polivalente que albergue espectáculos, acontecimientos y otras actividades, a partir del pabellón recuperado de la Expo de Zaragoza.
    - Integración del vehículo eléctrico y la bicicleta.
    - Presencia de energías renovables tanto de origen solar como eólico.
    El estacionamiento subterráneo, dispondrá de fuente para la recarga de baterías de vehículos eléctricos y estará distribuido en dos plantas, con un total de 402 plazas. Además de la tarifa propia de rotación, habrá una específica de tipo disuasorio, de 2,20 euros por la mañana y 1,8 por las tardes.

    Ahorro energético
    Todo el espacio está diseñado con criterios de ahorro energético y destaca por la amplitud de sus plazas, mientras que la decoración y el acabado interior de sus paredes, además de la señalización, anticipa el diseño que se verá arriba.
    El pabellón utiliza la estructura procedente de las Exposición de Zaragoza de 2008, que obtuvo el Ayuntamiento de Valladolid mediante un concurso público. Como se ha podido reciclar, se ha logrado un considerable ahorro en esta instalación, que tiene un carácter polivalente y permite albergar conciertos, exposiciones, actuaciones teatrales, proyecciones de cine...
    El Ayuntamiento reservará el uso del recinto en determinados momentos del año, ya sean carnavales, concursos gastronómicos, SEMINCI, Feria del Libro, Padel Protour, exposiciones...

    La Plaza del Milenio durante la fase de construcción

    Aforo para 2.500 personas de pie
    La cúpula del Milenio, que cubre el pabellón, tiene una superficie de casi 1.700 metros cuadrados, mientras que el aforo previsto se establece en 1.250 personas sentadas ó 2.500 de pie. Alrededor del mismo se instalarán diversos espacios de juego, mientras que sobre la ribera del río surgirá una pradera. Todo el mobiliario urbano (fuentes de agua potable, papeleras, luminarias, bancos...) destaca por su integración con la arquitectura del pabellón.
    La cúpula del Milenio en la fase final de construcción

    La plaza en superficie, dispone de un espacio wi-fi, en tanto que a la orilla del río hay un surtidor con un chorro con más de quince metros de altura, a modo de geyser fluvial, como un elemento que resalte la importancia del Pisuerga como eje urbano de Valladolid, y que se puede contemplar desde los miradores.

    La plaza durante la fase final de construcción

    La presencia de energías renovables ocupa un lugar prioritario dentro del proyecto, al instalarse seis aerogeneradores silenciosos, y 140 metros cuadrados de placas de vidrio fotovoltaico en el puente de Isabel la Católica, como reflejo del desarrollo de una obra limpia de una escasa huella ecológica. Estos elementos generarán al año 22.600 kw/h, según las previsiones, con un ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera de 12,66 Tn. Finalmente, conviene mencionar la creación de cuatrocientos metros de carril bici de nuevo trazado.

    -Fuente: http://www.valladolidinternacional.es/
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    Las obras concluirán en mayoEste enlace se abrirá en una ventana nueva
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  • Añadido el 22 de marzo de 2011
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    (Santoña, 1847-Valladolid, 1899) Escritor español. Está considerado como uno de los portavoces del regeneracionismo. Su libro El problema español (1891) inauguró la corriente de análisis sociológico del «problema de España». Es también autor de poemas, de ensayos y de las novelas naturalistas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888).

    Obras de Ricardo Macias Picavea:
    Publicó un manual elemental de gramática latina, un compendio de geografía, varios cuentos y dos novelas, así como artículos políticos en un periódico republicano de Valladolid que llegó a dirigir, La Libertad (1881). Estuvo en el Ayuntamiento Republicano de Valladolid desde que fue elegido conceja en 1891 hasta que abandono voluntariamente en 1895 en reacción a lo que el llamo acomodamiento del republicanismo a la Restauración. Macías defendió un modelo orgánico de sociedad que reafirmaba el papel fundamental de los cuerpos intermedios (familia, municipio, provincia, región y corporaciones) frente al individualismo russoniano. Quiso una reforma agraria y recomendó un tipo de acciones tan civilizadas como la desobediencia civil. También defendió el Darwinismo contra los ataques de los neocatólicos.
    El problema nacional. Hechos, causas, remedios (Madrid, 1899), se sitúa en la línea regeneracionista cuya máxima figura fue Joaquín Costa. Macías planteaba problemas y apuntaba soluciones concretas que, en parte, pretendían situarse por encima de las meras ideologías. Parte Macías de un cierto optimismo: las limitaciones geográficas y raciales de los españoles son superables mediante la educación y el abordaje de cuestiones económicas estructurales como la del aprovechamiento de los recursos hídricos.
    Lo más interesante de El problema nacional es su abordaje crítico del caciquismo político imperante, y el desenmascaramiento de la ficticia democracia implantada por Cánovas. Pero también hace un análisis del sistema educativo. Para él la enseñanza es libresca y memorística, sin práctica ni experimentación en laboratorio, sin crítica de fuentes; no hay interés por cómo se hace la ciencia: "eso no se enseña en España"... Los estudiantes viven fuera de sus casas, sin ninguna disciplina, sin vida corporativa, disipados, holgazanes, armadores del escándalo y frecuentadores de garitos. Huelgas y vacaciones constantes. Los profesores dejan un momento la clínica o el bufete y explican la materia a un grupo numeroso, aburrido, indiferente; por la tarde al paseo... Y después, antes de los exámenes todo se remedia con un manual y el programa de la asignatura. Los padres presionan y piden carreras fáciles... Los manuales quizá no son caros, tampoco obligatorios, pero son buena expresión del nivel existente, salvadas las excepciones: "Doctrinas arqueológicas, teorizaciones de invención arbitraria, errores increíbles, ignorancias inexplicables, lenguaje sin arte, y aun sin gramática...". Los datos estadísticos sobre los costes públicos de la enseñanza -mínimos- completan su crítica. En sus recetas sobre las universidades, señala que bastan cuatro centros, todos con el doctorado, completos; con laboratorios, museos y bibliotecas, ejercicio constante de los alumnos; cursos normales y otros especiales por catedráticos, agregados y ayudantes; disciplina sobre la vida de los escolares, vigilancia de hospedajes, corporaciones de estudiantes para el estudio y trabajo, excursiones, juegos y deportes.
    Es, en tono menor, el diagnóstico de Costa en Oligarquía y caciquismo. Fue el autor además de Apuntes y estudios sobre la instrucción pública y sus reformas 1882, Geografía elemental. Compendio didáctico y racionado 1895, La muerte de Cervantes, La mecánica del choque y El derecho a la fuerza. Es también autor de poemas y de ensayos y como narrador se le enclava dentro del Naturalismo por sus novelas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888), que pasaron prácticamente desapercibidas, y donde, con gran amenidad, hace gala de un fino y agrio humor. Est aúltima está ambientada en las crisis agrarias de los años ochenta, aunque parte de lugares conocidos como Medina de Rioseco, se sitúa en un lugar imaginario llamado Valdecastro, supuestamente situado a medio camino entre Urueña, Tiedra y Mota del Marqués (que llama Mauda en la novela). El protagonista de la novela es Manuel Bermejo, que regresa a su tierra para iniciar una aventura regeneradora basada en la explotación racional y científica de la tierra. Sus numerosos artículos periodísticos han sido recogidos por Fernando Hermida de Blas.
  • Añadido el 19 de marzo de 2011
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    En la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva se han desarrollado toda clase de alegrías populares, torneos, justas, acontecimientos políticos, sociales, bodas reales, nacimientos de príncipes, honor de reyes, sucesos religiosos y muy especialmente, todo lo que al toreo se refiere en sus múltiples manifestaciones, desde lo más trivial, las capeas primeras, hasta las fastuosas corridas reales de toros con toda su suntuosidad. En todo caso, había que preparar la plaza para adaptarla a la corrida que se celebrase.
    El modelo como se preparaban las corridas de toros en la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva era de dos maneras: cerrando entre poste y poste de las casas, pues tenían soportales, con maderas gruesas que impidieran el escape de los toros por entre ellas y no fueran de fácil rotura si remataba el ganado en las tablas. La obra de cerrar la plaza había de hacerse por cuenta y cargo de los dueños o vecinos de las casas y hasta con sanciones para ellos si daba la mala suerte de que un toro se escapase del enjaulado.
    El otro modo de cerrar la plaza, era el sencillo y movible de atajar los espacios que conviniere con los carros que obligaban a traer de aldeas o pueblos próximos de la jurisdicción del concejo, multando y apresando a los alcaldes de ellos que incumplieren la obligación.
    Carlos V lanceando un toro en la plaza de Valladolid

    No hubo tablados hasta que se estrenó en los toros de Santiago del año 1500 el "cadalso" para los señores que constituían el Regimiento (el Ayuntamiento). (Se llamaba cadalso a la especie de tribuna o rellanado de madera, más o menos cercano al borde de la barrera para presenciar el espectáculo.
    Posteriormente se hicieron barreras por cuenta del Regimiento "desde el pasadizo de San Francisco la una, y por de la calle de SantiagoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, la otra. Más tarde se hicieron tablados en regla y hasta toriles en forma, que venían a caer por la calle de Jesús, de hoy. Posteriormente los tablados rodeaban la plaza y llegaban las gradas hasta muy cerca de los pisos principales de las casas.
    Sobre todo en las grandes solemnidades, se alquilaban las ventanas y balcones a precios que solían ser de acuerdo con la categoría del espectáculo, pregonándose por adelantado el importe de los mismos y castigándose, a veces fuertemente, el incumplimiento de la orden. También se prohibía que no se dejase subir a los tejados para ver las fiestas, so pena de cárcel o multa.
    Torneo en la Plaza Mayor

    Tras el incendio que sufrió la ciudad en 1561Este enlace se abrirá en una ventana nueva, hubieron de trasladarse las corridas temporalmente, a la plaza que se levantaba cerca de la Puerta del CampoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que era la entrada al mismo por la calle de SantiagoEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Allí se acotaba el terreno necesario cerca de dicha Puerta. Para llegar a ella los toros, debían recorrer el trayecto desde el lugar donde estaban encerrados, cercano al Hospital del la ResurrecciónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quizás en el propio matadero de la calle del Rastro, pasando por la Puerta del CampoEste enlace se abrirá en una ventana nueva y calle de Santiago hasta llegar a la plaza. Lo despejado del lugar hacía necesario acotar el terreno para evitar desgracias en caso de desmandarse los toros. A tal efecto se construía, con maderas una especie de callejón para el tránsito de las reses.
    Desde finales del siglo XVIII, las corridas de toros no se daban ya en la Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva, por los obstáculos e inconvenientes que ocasionaban a la población, siendo uno de los principales el inutilizar la parte más frecuentada comercialmente, por los tablados que se formaban apoyados en las partes bajas de las casas, cerrar bocacalles, toriles, etc.
    Fuente: Valladolid en la historia taurina (Emilio Casares Herrero). ISBN: 84-7852-109-7
  • Añadido el 16 de marzo de 2011
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    Jerónimo de Ayanz

    La posibilidad de estar un tiempo prolongado bajo el aguaEste enlace se abrirá en una ventana nueva era uno de los problemas que más había preocupado a los inventores renacentistas, incluido al propio Leonardo da Vinci. Los equipos de buceo de la época, basados en el principio de la campana neumática, sólo permitían estar bajo el agua un tiempo muy limitado, debido al deficiente sistema de renovación del aire.
    Jerónimo de Ayanz y BeamountEste enlace se abrirá en una ventana nueva resolvió el problema al incorporar dos conductos diferentes: uno para la aspiración del aire y otro para la expulsión, que se acomodaban a la respiración humana por medio de válvulas. Esto permitió acoplar este mecanismo a diferentes equipos de bucear, como campanas, trajes de buzo e incluso a unas barcas cerradas que podían descender y ascender dentro del agua como unos submarinos.
    Diseñó también equipos de bucear autónomos que podían acoplarse al pecho o a la espalda de los buceadores, lo que les permitía trabajar bajo el agua. La finalidad de estos aparatos era la de rescatar tesoros de los barcos hundidos en el mar y la de extraer las perlas de los ostrales que eran muy abundantes en algunos puntos de América. Esta labor era realizada, sin ningún instrumento, por buceadores negros que estaban expuestos a múltiples accidentes.

    Extracto de la serie "El Pisuerga pasa por..."(Planetazul ProduccionesEste enlace se abrirá en una ventana nueva)
    Para demostrar la bondad de sus aparatos, Ayanz hizo una demostración el 6 de agosto de 1602 en el río Pisuerga en Valladolid, entonces sede de la corteEste enlace se abrirá en una ventana nueva, a la que asistió Felipe III y numerosos expectadores que contemplaron con admiración cómo se sumergía un buzo con el nuevo equipo de Ayanz y cómo salía al cabo de más de una hora, sin que tuviese la menor molestia. Y si no permaneció más tiempo a tres metros de profundidad fue porque el monarca se aburrió y ordenó que emergiera. Podemos decir que se trata de la primera inmersión de un buzo documentada.

    -Fuente: Las relaciones entre Portugal y Castilla en la época de los descubrimientos ...
    Escrito por Ana María Carabias Torres

  • Añadido el 26 de marzo de 2021
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    La localidad en 1867
    Apenas sobrepasa el centenar de habitantes y es tan pequeño que solo alcanza los 19 kilómetros cuadrados. Tan reducida fisonomía no le ha impedido labrarse una historia que para sí quisieran muchos municipios y ciudades de la península ibérica. Curiel de Duero presume de contar con dos castillos imponentes (uno de ellos, reconvertido en hotel) y dos iglesias igual de majestuosas (la de Santa María además con un soberbio artesonado mudéjar recientemente restaurado).

    Foto: www.weekendesk.es
    Curiel tuvo un pasado romano, como así lo atestigua la moneda de cobre del emperador Arcadio encontrada entre los restos arqueológicos del castillo de arriba, conocido como el de Doña Berenguela. También su topónimo. Según una tradición, sobre la puerta de la fortaleza había una inscripción que decía Hic Curules me fecere, (aquí me construyeron los Curules). No obstante, las primeras referencias documentales de Curiel datan de los años 1045 y 1065.
    Leonor de Plantagent, hermana de uno de los más destacados cruzados en Tierra Santa y rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León, entregó el castillo de Curiel como dote cuando contrajo matrimonio con el monarca Alfonso VII, en el año 1170. Por su parte, la artífice de la unión de Castilla y León e hija de Leonor, Berenguela la Grande, fue la señora de Curiel. Durante el reinado de Fernando IV de Castilla (finales del siglo XIII y principios del XIV) se dotó a Curiel del mismo fuero real que a Peñafiel.

    Foto: Juan Pablo Zumel Arranz
    En la Edad Media Curiel de Duero tuvo dos castillos. Uno de ellos perdura. De planta cuadrada, consta de cuatro torres, almenas y aspilleras. La fortaleza de Doña Berenguela se sitúa en lo alto de un promontorio o cerro. Conserva parte de la torre del homenaje, así como las paredes que rodean el recinto, pero quizás, una de las mejores huellas que deja en el viajero son las vistas que desde allí se obtienen.
     El castillo de arriba es la fortaleza más antigua de la provincia de Valladolid, pues su construcción data del siglo X. Existe un dicho popular que dice ‘Buen castillo tendría Peñafiel, si no tuviera a la vista el de Curiel’.

    Pedro I el cruel
    En las entrañas de la fortaleza estuvo preso Diego de Castilla y Sandoval, hijo de Pedro I el CruelEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    Enrique II, acabó con la vida de Pedro I y mandó encarcelar a los hijos varones del difunto rey: SanchoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, en el Castillo de Toro, que falleció a los siete años de edad y Diego en el Castillo de Curiel. Diego murió en el castillo de Coca a los 64 años tras haber sido liberado en 1434 por la insistencia del condestable Álvaro de LunaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que estaba casado con una hija del prisionero. Permaneció entre rejas nada menos que 54 años. Uno de los cautiverios más largos de la historia de España.
    Durante su largo confinamiento llegó a contraer matrimonio con la hija del alcalde del castillo, en los alrededores practicaba la caza, pero sin poder abandonar jamás su cautiverio. Quizás sea una de las mas extensas y desconocidas "prisiones políticas", por el único ‘delito’ de ser hijo de rey muerto y vencido.
  • Añadido el 3 de abril de 2021
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    El Camino de Cabezón, según el plano de Ventura Seco de 1738, pocas décadas antes de la construcción del Paseo de Floridablanca

     La fundación en 1784 de la Sociedad Económica de Amigos del PaísEste enlace se abrirá en una ventana nueva de Valladolid iba a suponer, como en otras muchas ciudades españolas, la implantación de una serie de reformas y mejoras que redundaron favorablemente en la transformación y embellecimiento de su fisonomía urbana.

    Una de las principales preocupaciones que tuvo la Sociedad Económica fue la creación de nuevos plantíos en la periferia de la ciudad, respondiendo al deseo de la época de embellecer los accesos y salidas de las poblaciones mediante hermosos paseos ajardinados. Así, en 1784, con motivo de hacerse cargo de la construcción del nuevo camino de Valladolid a Cabezón, a instancias del Conde de FloridablancaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, la recién creada Sociedad Económica decidió iniciar dicha calzada con un paseo de olmos que iría desde la Puerta de Santa Clara hasta el Convento del Carmen DescalzoEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Con este nuevo Paseo y Plantío, llamado de Floridablanca en agradecimiento a la protección dispensada por el primer ministro de Carlos III, la Real Sociedad pretendía embellecer y dignificar una de las principales salidas de la ciudad, al tiempo que proporcionaba a la población un ameno lugar de esparcimiento. Su creación respondía perfectamente a las aspiraciones urbanísticas de la época, ya que no sólo se buscaba dotar de paseos arbolados a los caminos que entraban en la ciudad sino que también se pretendía dar una utilidad social a los mismos, pensando que servirían para el recreo y la distracción al mismo tiempo que proporcionarían sombra al viandante.

    Los libros de Actas del Ayuntamiento dan cumplida información sobre las vicisitudes por las que pasó la construcción del nuevo Paseo de Floridablanca. El 23 de agosto de 1784, la Sociedad Económica solicitaba del Municipio la cesión de parajes «incultos»Este enlace se abrirá en una ventana nueva cerca del Pisuerga y del Esgueva para la plantación de moreras, al mismo tiempo que presentaba el oportuno expediente para el establecimiento de un plantío de árboles fuera de las Puertas de Santa Clara, lo que se aprobó, no sin algunas dudas y vacilaciones, el 4 de diciembre de este mismo año. 

    En el primer tramo del camino, desde la Puerta de Santa Clara hasta el «llano» se deberían plantar dos hileras de olmos, siendo desde aquí en adelante dobles por cada lado. Al mismo tiempo se mandaron llevar al lugar todos los cascotes y escombros de las obras de la ciudad, echándolos en el paseo, desde la misma Puerta en adelante «para llamar las aguas al pie de ros árboles que se planten».

    El 28 de enero de 1785 se informaba a la ciudad del comienzo de las obras, así como de la cesión del Ayuntamiento de algunos terrenos baldíos para el nuevo camino, iniciándose en él las plantaciones de olmos el 3 de febrero.

    Dos meses después, la Sociedad Económica pedía a la corporación municipal examinase y reconociese la parte del paseo construida hasta entonces, manifestando su satisfacción por haber logrado poner «un paseo delicioso y evitar los atascos y mal tránsito que experimentaban los caminantes y forasteros que concurrían a esta ciudad».

    El camino debió de inaugurarse ya en 1785, según figuraba en una inscripción que se puso en la Puerta de Santa Clara y que rezaba así: «Año 1785. Plantío de Floridablanca por la Real Sociedad». Sobre las características de dicho Paseo dan testimonio los dos dibujos con proyectos del mismo que hemos localizado. A juzgar por el primero, fechado en 1784, el Plantío de Floridablanca, constaba de dos calles de olmos negrillos a ambos lados del andén central que convergían en una plaza circular rodeada de árboles, de la que partían dos brazos laterales con cuatro hileras de arbolado cada uno, continuándose el paseo por el Norte con dos filas de olmos. Más sencillo y menos vistoso es el otro dibujo pintado a la acuarela que se conserva en la Biblioteca de San CruzEste enlace se abrirá en una ventana nueva de Valladolid, y que probablemente correspondía a un primer proyecto más simplificado. Muestra en cada lado dos hileras de arbolado convergentes, con una pequeña plaza de árboles en torno a una pirámide embolada.


    Diseño del nuevo Paseo de Floridablanca en Valladolid, 1784
    Idem. Biblioteca de Santa Cruz, Valladolid.

    Una vez levantado el Paseo, la Sociedad Económica continuó con la construcción de la nueva Calzada de Valladolid a Cabezón, que le había encargado el Monarca, y cuya longitud debería ser de dos leguas (algo más de 11 kilómetros). El camino, que enlazaba con uno de los mejores del país: el de Burgos, Vitoria y Bayona, se concibió igualmente como un paseo ajardinado, plantándose árboles en sus orillas.

    En febrero de 1785, por orden del Intendente don Bernardo Pablo de Estrada, los arquitectos Pedro González Ortiz y Andrés Hernando reconocieron y apreciaron el plan de la obra del camino. Su construcción comenzó elevando tres cuartas la Puerta de Santa Clara «para impedir con el acrecentamiento del terreno que las aguas del mismo se introdujeran en la ciudad».

    Para sufragar los gastos del nuevo camino fue necesario aplicar un impuesto especial de cuatro maravedís por cada cántaro de vino vendido en la ciudad y provincia. En junio de 1787, la Casa de Correos prestaba a la Sociedad 50.000 reales de vellón para proseguir las obras, llevándose gastados a fines de dicho mes 230.000 reales en la construcción de la nueva calzada.

    Cuando ya estaban muy avanzadas las obras, en agosto de 1787, se pensó sustituir la vieja Puerta de Santa Clara, de traza herreriana y cuya construcción databa de comienzos del siglo xvii, por otra nueva, de gusto neoclásico y más acorde con la belleza del nuevo paseo ajardinado de Floridablanca. Con motivo de los premios de la Academia de Bellas Artes de ese ario, el protector de la misma, Conde de Albarreal, ofreció uno extraordinario de una onza de oro (320 reales) al mejor proyecto para una nueva puerta «de arquitectura noble, pero sencilla y coste moderado», que sustituiría a la de Santa Clara

    «en consideración a que la actual no es digna de estar a la vista del hermoso Paseo de Floridablanca, y camino nuevo desta ciudad a Cabezón, que es la Carrera de Burgos a Francia, y su fealdad da a los extranjeros una idea bien triste de Valladolid».

    Meses después, en diciembre de este mismo ario, se fallaba dicho concurso, concediéndose el premio especial a la traza de la nueva Puerta que hizo el vallisoletano Eustaquio Baamonde. Con todo, parece ser que no llegó a construirse, dada la escasez de recursos del Ayuntamiento por estas fechas, conservándose la antigua hasta su derribo hacia 1873.

    Con el deseo frustrado de levantar una nueva Puerta de Santa Clara, de porte neoclásico, terminaban las obras del Paseo de Floridablanca, uno de los más hermosos de la ciudad, así como una de las realizaciones más interesantes que llevó a cabo la Sociedad Económica en el Valladolid dieciochesco.—JOSÉ CARLOS BRASAS.

  • Añadido el 19 de abril de 2021
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    César Borgia

    Nuestro protagonista llega a esta situación de nada más y nada menos, que de la mano de los Reyes Católicos, mediante el brazo ejecutor, famoso en el mundo entero, conocido como "El gran Capitán", Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán llega a tierras italianas para apaciguar las revueltas de las familias romañas contra los españoles que vivían en Italia, o al menos, eso creía César. Pero en Realidad, Gonzalo Fernández arriba a las afueras de Roma para detener al hijo del Papa por haber sido aliado del Rey francés contra lo que se llama el Nápoles español. De esta forma, el Gran Capitán lleva preso a César hasta España, encarcelándolo, en primer lugar, en el castillo de Chinchilla. En este mismo castillo, el batallador Borgia intenta escaparse primeramente. En la torre del homenaje, alegando subir hasta el punto mas alto para admirar el paisaje junto a Grabiel Guzmán, alcaide del castillo, intenta asesinar a este empujándolo hacia el vacío. Aunque César es un repudiado combatiente, Guzmán es capaz de equilibrarse y tomar el control de la situación. César Borgia no tuvo mas opción que pretender que todo era una broma, y no un intento de asesinato. Este relato lo encontramos de primera mano en las "Relaciones topográficas" de Felipe II. 


    Castillo de Chinchilla (Albacete)

    Ante esto, el Grán Capitán, hombre audaz y perspicaz, decide trasladar al prisionero a otro castillo, el Castillo de la Mota, en  la actual Medina del Campo (Valladolid). También hace este traslado para separarlo de la zona de mayor poder e influencia de los Borgia, el territorio Valenciano, y alejarlo de la costa. Esta vez, el alcaide, Gabriel de Tapia, no caerá en sus redes embaucadoras. Pero si que conseguirá escapar. Tras pasar un tiempo en la prisión de dicho castillo (eso sí, bajo grandes comodidades dignas de su alta alcurnia), logra conjurar su escapada junto a la ayuda exterior de Rodrigo Alonso Pimentel, conde de Benavente, el cual era contrario al Rey Fernando. Tan solo le faltaba un buen aliado dentro de la fortaleza; lo encontraría en la figura del capellán de La Mota y algunos siervos/criados.


    Castillo de la Mota (Medina del Campo)

     De esa forma, en una oscura noche de 1506, César se descuelga desde una ventana mediante una cuerda. Se dice, que hacia el final, faltaba algo de soga, por lo que tuvo que bajar de un salto para llegar al caballo que le esperaba abajo. A toda prisa, se reúne con el conde de Benavente, quien, tras pasar por Villalón, donde se escondería unos días, llega a Santander, desde donde se trasladará hacia Navarra, salvado por el rey Juan III de Albret, pues este era hermano de su esposa francesa, Carlota.

    En realidad todo esto no ocurrió, porque si veis el castillo eso es imposible. Mario Puzo, en su libro "Los Borgia" narra la realidad de los hechos:

    "Un día, pasada la medianoche, César vio cómo la puerta de su celda se abría lentamente. Pero en vez de un guardia, quien entró fue Duarte Brandao (consejero de César) llevaba una cuerda enrollada alrededor del brazo.

    —¡Duarte! —exclamó César—. ¿Qué hacéis aquí?

    —Rescataros, amigo mío —contestó Duarte—. Pero debéis daros prisa. No tenemos mucho tiempo.

    —¿Y los guardias? —preguntó César, cuyo corazón latía frenéticamente.

    —Han recibido un generoso soborno —dijo Duarte mientras desenrollaba la cuerda.

    —¿No pretenderéis que descendamos por esa cuerda? —preguntó César, frunciendo el ceño Es demasiado corta.

    —Desde luego —dijo Duarte, sonriendo—. Sólo la colgaré para proporcionarle una coartada a los guardias —continuó diciendo mientras fijaba la cuerda a la argolla de hierro que había en la pared y descolgaba el otro extremo por la ventana.

    Salieron de la celda y César siguió a Duarte por la escalera de espiral que descendía hasta una pequeña puerta en la fachada trasera de la fortaleza. No se cruzaron con ningún guardia. Duarte corrió hasta el lugar donde la cuerda colgaba, balanceándose junto al muro, a varios metros del suelo, y sacó un frasco de terracota del bolsillo de su capa.

    —Sangre de pollo —le dijo a César—. Esparciré un poco justo debajo de la cuerda y dejaré un rastro que señale hacia el sur. Así pensarán que os heristeis al saltar y que huisteis cojeando en esa dirección, cuando, en realidad, nos dirigiremos hacia el norte.

    César y Duarte atravesaron una pradera y subieron a lo alto de una colina, donde un niño los aguardaba con dos caballos. —¿ Adónde nos dirigimos, Duarte? —preguntó César—. No creo que queden muchos lugares seguros para vos y para mí. —Así es —dijo Duarte—. Hay pocos lugares donde podamos estar seguros, pero aún quedan algunos. Vos cabalgaréis hasta la fortaleza de vuestro cuñado, el Rey de Navarra...."

    Fuente: https://cesarborgiaticum.wordpress.com/tag/huida/Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    Los Borgia (Mario Puzo)Este enlace se abrirá en una ventana nueva

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