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Ayuntamiento de Valladolid

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Listado de entradas

  • Añadido el 18 de mayo de 2014
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    Estas imágenes distan al menos 40 años. En ellas se aprecia la increíble metamorfosis experimentada por esta avenida. A la izquierda el Restaurante La Goya, uno de los más longevos de nuestra ciudad, fundado en 1902
    En el Plano de Ventura Seco de 1738Este enlace se abrirá en una ventana nueva figura esta calle como Camino del Prado, por encontrarse en ella el monasterio del mismo nombre.
    En el Plano de Ventura Seco de 1738 ya figuraba como Camino del Prado
     Inicialmente se denominó carretera de Salamanca al tramo comprendido desde la pasarela del Arco de LadrilloEste enlace se abrirá en una ventana nueva hasta el Paseo de ZorrillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, porque era la que empalmaba con la general de Salamanca  que arrancaba de la Plaza de San Bartolomé. 
    La expansión hacia el sur de la ciudad promovió la modernización de la avenida y la construcción de nuevos pasos sobre el Pisuerga
    Posteriormente al urbanizarse este tramo se la denominó calle de Salamanca pasando a ser en la actualidad Avenida de Salamanca, convirtiéndose en una de las arterias más importantes de nuestra ciudad. 
    Vista desde el edificio Duque de Lerma
    En 2010 finalizaron las obras de modernización de esta vía incluyendo la creación de un paso subterráneo con objeto de aligerar el tráfico en ese punto. 
    En la Avenida de Salamanca sobrevive el Restaurante la GoyaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, uno de los más antiguos de Valladolid. 
    En el plano de 1920 podemos ver el tramo conocido como carretera de Salamanca, entre el Arco de Ladrillo y el Puente Colgante.
  • Añadido el 23 de febrero de 2014
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    -6
    Dibujo de Carmelo López de Arce
    En febrero de 2015 se cumplirán 60 años de la ejecución a garrote vilEste enlace se abrirá en una ventana nueva del último ajusticiado en Valladolid D. Pedro Morejón Fernández "el Mosco". En la biblioteca de la Audiencia de Valladolid se conservan dos juegos de este sistema de pena capital que fue usado por última vez en 1974 y que estuvieron guardados en sus olvidados sótanos. Valladolid se convirtió en cita obligada de los ejecutores de la justicia, lo que explica que los garrotes de Cáceres y Barcelona acumulen óxido junto a los polvorientos legados que guardan las historias más o menos tenebrosas de la vida judicial de estas tierras. No debía estar bien retribuido el oficio cuando nadie quiso en Valladolid encargarse de "el Mosco".
    En Villamuriel de Cerrato aquel 5 de diciembre de 1952, Pedro Morejón (un obrero agrícola soltero de 21 años) se aburría junto a su casa haciendo una pelota de lana.
    Cuando Cesárea cruzó junto a su puerta precedente de misa recordó que la solitaria mujer acababa de vender una tierra. Sin pensarlo mucho penetró en la vivienda de su convecina, asaltandola y estrángulándola. El crimen le reportó al "Mosco" un exíguo botín. La anciana apenas llevaba un billete de cinco pesetas encima y otras 60 en su monedero.
    Tras cortarse las uñas y lavarse las manos para no dejar huellas, Morejón compró tabaco en el estanco con el dinero robado y se fue con un amigo al cercano Aguilar de Campos donde ahogó la convulsión del momento en la cantina de "Cavila".
    Para acompañar el nuevo giro que daba su vida decidió tentar a la suerte con dos décimos de la lotería de Navidad. 
    Audiencia Provincial de Valladolid
    Sus contínuas visitas a Aguilar para preparar su coartada no le valieron. La Guardia Civil le detuvo cuatro días después. Del botín solo quedaban cinco pesetas. Tras la vista oral que se celebró diez meses después, la Sala de lo Criminal apenas necesitó cuatro días para condenarle a la pena capital. El tribunal calificó los hechos como robo con homicidio y le condenó con las agravantes de "desprecio de sexo en la propia morada de la ofendida" y "alevosa" ante el carácter "joven y hercúleo" del agresor. Los intentos de la defensa de convencer al Supremo de que separara el delito de robo del de homicidio, y el recordatorio de que Pedro Morejón sufrió erosiones en la mano izquierda que demostrarían que Cesarea "se apercibió del ataque y se defendió" no prosperó.
    La Sala Segunda del Tribunal Supremo se limitó a confirmar la sentencia sin modificar ni una sola coma, lo que enterró la penúltima posibilidad del "Mosco" de evitar el garrote.
    Cerrada la vía judicial tan sólo quedaba la política, marcada en la época por una ejemplaridad que hacía concebir mínimas esperanzas.
    Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid
    "Creo que los magistrados que le condenaron rezaron siempre para que la ejecución no se produjera" aseguró el presidente de La Piedad.
    Unas oraciones que de nada le sirvieron a Pero Morejón, un "insolvente de mala conducta" que pasará a la historia como el último ajusticiado por garrote vil en Valladolid.
    Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid
    La Cofradía de la PiedadEste enlace se abrirá en una ventana nueva, cuya labor de asistencia y amparo a los penados era tradicional desde su fundación ayudó al último condenado a garrote vil, Pedro Morejón Fernández "el mosco", en Valladolid a las 6 de la madrugada del 14 de febrero de 1955, al que la cofradía auxilió compartiendo con él la última cena (menú de tortilla de patatas y merluza rebozada, todo ello regado con clarete de la tierra), y haciéndose cargo de su cuerpo. De sus arcas salió el dinero para el nicho en que fue enterrado, cuya sepultura ha tenido en propiedad durante treinta años.
    -Fuente: El Norte de Castilla (19 de junio de 1994). Antonio Corbillón
  • Añadido el 6 de febrero de 2014
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    -5
    Por Francisco Javier Meléndez Valero (Enero 2014) 
    Email del autor: AQUAMEL2@YAHOO.ES
    Se sabe que Manuel Canesi Acevedo, uno de los historiadores de Valladolid, falleció en abril de 1750, pero hasta ahora no se tenían noticias sobre su fecha de nacimiento.
    Se sospechaba que podría haber nacido alrededor de 1680 pero no se había hallado  ningún documento que lo probase.
    Fotografía de Héctor Zamora Carreras
    El documento se encuentra en el Archivo General Diocesano de Valladolid
     A través de este blog, Vallisoletvm, tengo el placer de comunicar que en septiembre de 2011 localicé la partida de bautismo de Manuel Canesi.
    Fue bautizado en la iglesia de San Julián y Santa Basilisa el nueve de enero de 1681 y por lo tanto sabemos ahora que murió a los 69 años de edad.
    Firma de Manuel Canesi en el manuscrito de su Historia de Valladolid.
    Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)
     Gracias a ese documento, hasta ahora inédito, hemos conocido que Canesi fue hijo natural de padres solteros. Sus padres contrajeron matrimonio cuatro años después de que Manuel hubiese nacido, y cuando la pareja ya había tenido sus tres primeros hijos.
     Cuando nació Canesi su madre era una mujer soltera de 25 años de edad mientras que su padre, con 41 años de edad, llevaba viudo dos años y medio y tenía dos hijos de su primer matrimonio.
     Ofrezco en este breve trabajo algunas de las informaciones que he ido recopilando sobre Manuel Canesi y su familia desde el año 2011 hasta ahora, febrero de 2014.
     Firma de Manuel Canesi en su testamento en 1750.
                  Fotografía de Ángela Melero
                 AHPV  (Archivo histórico provincial de Valladolid).
    Algunos de esos datos eran hasta ahora desconocidos y los he obtenido de distintos documentos como partidas sacramentales, testamentos o pleitos de los siglos XVII y XVIII.
     Finalmente quiero referirme a un hecho curioso, relacionado con Canesi, sobre el que ofreceré más detalles en otra ocasión.
    En 2011 pude comprobar que en algunos de los folios del manuscrito original de la Historia de Valladolid escrita por Manuel Canesi, fallecido en 1750, se hicieron varias anotaciones o añadidos que fueron escritos en años posteriores a 1750, en los que se daban informaciones sobre hechos ocurridos en distintos años entre 1752 y 1760.
    Primera página del manuscrito de la Historia de Valladolid de Manuel Canesi.
    Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)
     Cuando en 1996 se realizó la transcripción y la edición moderna del manuscrito parece que nadie se dió cuenta de la existencia de esos párrafos añadidos al texto original y fueron transcritos y publicados como si hubiesen sido escritos por el propio Canesi, a pesar de que se aprecia muy fácilmente que el tipo de letra es diferente y de que en ellos se citan años posteriores a 1750. Quienes se encargaron de la revisión histórica de esos párrafos parece que tampoco se dieron cuenta de ese detalle.
    Descarga el texto completo haciendo click en la imagen inferior:
  • Añadido el 15 de enero de 2014
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    Alberto Buitrago afirma en su "Diccionario de dichos y frases hechasEste enlace se abrirá en una ventana nueva" (Espasa Calpe, séptima edición, marzo de 2002):
    Usamos esta curiosa frase para indicar que vamos a hablar, o que alguien habla, de algo que no tiene nada que ver con lo que se está tratando. Bueno, ahora que estáis todos contentos porque mañana no hay clase, yo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a decir cuándo van a salir las fechas de los exámenes. El origen de la frase está muy oscuro. Podría ser que se extendiera durante el siglo XVI, época en la que Valladolid fue capital del Reino, hasta que en 1560 Felipe II trasladó la corte a Madrid, para dar a entender que una ciudad tan importante tenía, sin embargo, un río tan escaso. Con la falta de correspondencia entre el gran esplendor de la capital y la poca importancia de su río explicaríamos el significado del dicho; aunque, claro, por lo mismo y con más razón, deberíamos decir "Aprovechadno que el Manzanares pasa por Madrid…".
    -Consulta el diccionario: http://bit.ly/1j80U8OEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 11 de enero de 2014
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    El buzón más antiguo de España del que se tienen noticias se encuentra en una casa particular de Mayorga de Campos (Valladolid), situada en la calle Derecha, en frente de la que fuera de Don Modesto Lafuente. Es un edificio reformado, de dos plantas de estilo barroco del siglo XVIII. Tiene un voladizo en el piso superior, y en la parte de abajo el Buzón de piedra. Este buzón lleva grabada la inscripción Coreo / Ano de / MDCCXCIII. Según los Anales de las Ordenanzas de Correos de España, es en 1762 cuando aparece la primera referencia escrita sobre los buzones.
    Se estableció abrir "agujero o reja, en todas las Hijuelas o Veredas, por donde se echen las cartas, sin que se puedan recibir en mano..." Su finalidad era evitar la desconfianza de los usuarios por el posible extravío de la correspondencia en el momento del depósito y ofrecer un mejor servicio, al no ser necesario esperar al "conductor" del correo para hacer la entrega en propia mano.
    El buzón y la fachada donde se encuentra han sido restaurados en el año 2005.
    Tipo de recurso turístico: 
    Bienes de interés cultural
    Dirección: 
  • Añadido el 5 de diciembre de 2013
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    -5
    Emilio Salcedo (Salamanca 1929-Madrid 1992), dedicado al periodismo desde 1946 fue académico de la Real Academia de San Fernando, redactor en La Gaceta de Salamanca y redactor jefe del diario El Norte de Castilla en Valladolid. Emilio colaboró en las más prestigiosas revistas literarias españolas por su condición de crítico de arte y teatro.
    Su trayectoria, más allá de su trabajo en El Norte de Castilla, se nutre de libros como Guía secreta de Valladolid, Teatro y sociedad en el Valladolid del siglo XIX, La palabra indirecta (escritores de Valladolid)...
    Guía Secreta de Valladolid
    Publicada en 1979 como una completa guía de la ciudad del Pisuerga en ella nos habla de Arte y monumentos. Museos. Historia, carácter, personajes. Rutas, parques, jardines, paseos. Instituciones, organizaciones, Vida cultural y social. Teatros, cines, espectáculos. Gastronomía, restaurantes. Vinos, bares. Lugares de alterne, vida frívola y galante, barrios "chinos" y ligues. Compras, comercios, souvenirs. Artesanía, cerámica y cientos de informaciones prácticas y direcciones útiles... para el Valladolid de aquella época.
    Emilio Salcedo bien merecía dar nombre a alguna calle de nuestra ciudad.
  • Añadido el 1 de agosto de 2013
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    Esta lámina coloreada, "vestida" de grabado y firmada por Alfred GuesdonEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos muestra un Valladolid de hace alrededor de ciento sesenta años, o acaso más, con unas características formales y parecido integral a la ciudad que por aquellos días sumaría unos 40.000 habitantes.
    Estudiar el grabado francés lleva un par de horas de buena contemplación en busca de la fecha adecuada: después de 1852 y antes de 1864. Aquel Valladolid debió de ser un encanto, dispuesto como mandan los cánones cartográficos: arriba, el Norte con casa-ermita en el camino de Cigales, meandros del río y cárcavas de Cabezón; al Sur, el convento de Sancti-SpíritusEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Puertas del CarmenEste enlace se abrirá en una ventana nueva, al lado de los Carmelitas Calzados, en él estuvo enterrado Gregorio FernándezEste enlace se abrirá en una ventana nueva y hoy es Hospital MilitarEste enlace se abrirá en una ventana nueva; al Este, perdido en la lejanía, la chimenea de la fábrica de papel, de Garaizábal; y, al Oeste, el Pisuerga, barrio de la Victoria y Huerta del ReyEste enlace se abrirá en una ventana nueva. La línea inferior, la tapia frontera y fielato revelan o parecen revelar que el tomavistas estuvo en globo, acaso, más de una vez, antes de redondear el trabajo expresando cómo era la ciudad desde las nubes, a cielo abierto, embelleciendo un mundo de tejados. Parece que hay tema para un libro, sobrevolándolo todo desde las citadas Puertas del CarmenEste enlace se abrirá en una ventana nueva, de Madrid o de Carlos III, la isla de los Frailes a lo que ahora es la Plaza de ZorrillaEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Aquí se contempla que estaba construido el Presidio Modelo que en 1852 ya era Colegio del Arma de Caballería, recién llegados los alumnos –cadetes- de Alcalá de Henares. Y como está intacta la Puerta del Campo –derrocada en 1864- hay dos hitos seguros para limitar el tiempo del dibujo. Desde el observatorio están claros el paseo de las Moreras y el plantío de olmos del paseo Alto. Están, asimismo, bien definidas tres de las cuatro puertas –la de Tudela se salió del grabado- y se pierden en el paisaje y sus encrucijadas los portillos del Prado, Polvora, MercedEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Balboa. Aparecen, mal que bien o no aparecen catorce parroquias, con cinco templos agregados; 35 monasterios de monjas y frailes, cinco capillas y dos oratorios, muchos desabitados después de la exclaustración de Mendizabal.

  • Añadido el 25 de noviembre de 2013
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    -10

    Por Luis Amo (El Día de Valladolid)
    Felipe IIEste enlace se abrirá en una ventana nueva es el vallisoletano más retratado de la historia, pero ¿quién ha sido la mujer más retratada de nuestra ciudad?, ¿qué empresa instaló sus talleres generales junto a la Estación del NorteEste enlace se abrirá en una ventana nueva?, ¿en qué disciplina artesano-artística destacó sobremanera el leonés afincado en Valladolid desde los 9 años, Juan de Arfe? ó ¿qué nombre recibe el edificio más alto de ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva, levantado donde en tiempos estuvo el Palacio de la RiberaEste enlace se abrirá en una ventana nueva? Estas son algunas de las 1.200 preguntas que integran el juego del ‘PucelOca’ que se presenta para dar a conocer la historia y los rincones más escondidos de Valladolid. Se trata de una nueva herramienta turística promocionada por el Ayuntamiento, que nace con la intención de cautivar a naturales y foráneos, de indagar en lo más nuestro, para dar a conocer aspectos artístico, geográfico, cultural, religioso, político, histórico, arquitectónico o medioambiental de la capital.
    ‘PucelOca’ es un juego de mesa que conjuga las dinámicas de la tradicional ‘La Oca’ y ‘El Trivial Pursuit’. Muchos lo consideran como ‘El juego de los locos por Valladolid’, que ha sido presentado en la Feria de Turismo de Interior, y significa un divertido entretenimiento que se desarrolla sobre un tablero basado en el popular juego de la oca pero con la particularidad de contener en cada casilla preguntas y contestar respuestas que saber o que buscar (se permite internet, aplicación móvil o bibliografía), para poder avanzar hasta la última de las casillas, la número 63. Está ideado por Roberto Alonso y María Casado, y dirigido para que mayores y jóvenes puedan aprender más sobre múltiples temas pasando un rato ameno.
    Se proponen dos modalidades de juego: los jugadores establecen un tiempo para jugar o ir avanzando por las casillas hasta completar el tablero y llegar a la última. Cabe destacar, además, que entre las curiosidades y similitudes del tablero destaca la salida desde el escudo de Valladolid; las casillas puente (Puente MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Puente ColganteEste enlace se abrirá en una ventana nueva); la casilla de la posada (El Casino); la casilla pozo (Palacio de PimentelEste enlace se abrirá en una ventana nueva); la casilla laberinto (Casa de los Marqeses de ValverdeEste enlace se abrirá en una ventana nueva); casilla cárcel (Cárcel de ChancilleríaEste enlace se abrirá en una ventana nueva); casilla muerte (plaza del OchavoEste enlace se abrirá en una ventana nueva) y última casilla, Plaza MayorEste enlace se abrirá en una ventana nueva.
    Es un juego de mesa, en definitiva, para retrotraernos a otros tiempos de la ciudad, pero también para poder ir in situ a conocer esas joyas desconocidas. Así las cosas, el juego de Valladolid, promovido por el Ayuntamiento y la Sociedad Mixta de Turismo, está a la venta en las librerías y jugueterías de Valladolid por un precio de 22 euros. El contenido de la caja es de las normas del juego con un tablero plastificado de mesa, tarjetas con un total de 1.200 preguntas con sus respuestas, además de las cuatro fichas y el dado.
  • Añadido el 10 de julio de 2013
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    -9
    Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes (www.azulín.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva), portada del libro La buena MozaEste enlace se abrirá en una ventana nueva
    de Miguel Ángel Galguera

    El mes de mayo de 1841 había comenzado en Valladolid con muy mal tiempo, con lluvias torrenciales y vientos de mucha fuerza. Durante todo el mes siguió más o menos la lluvia y el viento. El día 31, segundo día de la Pascua de Pentecostés, se celebraron en la catedralEste enlace se abrirá en una ventana nueva los Oficios correspondientes y los vallisoletanos se disponían a ir a la romería del Carmen, según la costumbre. A las 12 de la mañana arreció el temporal de agua, viento y granizo y los ciudadanos tuvieron que ponerse a refugio en sus casas. A las 3 de la tarde cesó la tormenta y la vida volvió a su quehacer diario. Horas después, cerca de las 5 de la tarde Valladolid se vio conmocionada con un ruido terrible y las casas cercanas sintieron una gran trepidación como consecuencia del derrumbe de la torre que se había venido abajo casi por completo, a partir del último cuerpo, el ochavado, donde estaban colocadas las campanas, arrastrando gran parte del tercer y segundo cuerpo, con el reloj incluido. Parte del derrumbe cayó a plomo sobre la fábrica de la catedralEste enlace se abrirá en una ventana nueva, sobre la capilla del Sagrario, destrozando la bóveda, y parte cayó sobre el lado que daba a poniente, cegando momentáneamente el cauce del río Esgueva. En su caída se llevó por delante las bóvedas, vigueteados, escaleras, balaustradas y cornisamientos y el antiguo rollo conocido como el león de la catedralEste enlace se abrirá en una ventana nueva que había sido trasladado desde la plaza de Santa María al atrio de la catedral. Tanto el historiador Matías Sangrador y Vítores como el periodista José Ortega Zapata narraron punto por punto estos acontecimientos. Ortega Zapata lo comentaba así:
    […] fue como si hubiesen disparado muchos cañones a la vez; y la ciudad y las habitaciones de las casas se vieron envueltas en densísima nube de polvo, casi impalpable, pero que asfixiaba […]
    Grabado de Fournier que muestra la fachada de la catedral
    de Valladolid antes de la caída de la torre en 1841

    No hubo ningún muerto y sólo dos personas resultaron dañadas: el campanero Juan Martínez y su esposa Valeriana PérezEste enlace se abrirá en una ventana nueva que tenían su vivienda en la torre en un cuarto junto al campanario. Al campanero le dio tiempo de cobijarse en uno de los vanos del tercer cuerpo que por fortuna no cayó con el derrumbe, pero la campanera cayó junto con los elementos de la torre que la "depositaron" entre escombros en la capilla del Sacramento, protegida por una viga. La mujer pasó 30 horas en aquella posición hasta que fue rescatada; estaba maltrecha y muy golpeada pero con vida.
    Intervención de las autoridades
    Las autoridades municipales, civiles, militares y religiosas acudieron sin demora al lugar de los hechos y se reunieron para decidir urgentemente los pasos a seguir. Llegó el alcalde Mariano Campesino, las tropas de guarnición, organizaron grupos de observación para estar alertas a posibles nuevos desprendimientos, otros grupos para el orden público, otros para salvaguardar el resto de la catedralEste enlace se abrirá en una ventana nueva y evitar el pillaje. También fue incluido como ayuda y mano de obra un grupo de presidiarios de los que estaban confinados en las dependencias del monasterio de San Pablo. A continuación llegaron los arquitectos, los maestros de obra y varios albañiles provistos con sus herramientas.
    Decidieron trasladar todos los objetos de la iglesia a otras parroquias y el alcalde tomó posesión de las llaves de las puertas para dejarlas bien cerradas y abrirlas sólo para que los obreros pudieran entrar y salir en el transcurso de las obras que empezarían muy pronto. El Cabildo catedralicio agradeció a todos su presencia y ayuda y así lo hizo constar en el Libro de Actas.
    Dibujo de Isidoro Domínguez Díez que muestra el derrumbamiento de la torre de la catedral de Valladolid.

    Desmantelamiento de las ruinas
    El informe de los arquitectos a la vista de cómo había quedado la torre fue desalentador. "El estado que presenta la torre es completamente desesperado". El Ayuntamiento tenía prisa por emplear medidas eficaces para evitar daños mayores de futuros desprendimientos de las ruinas que aún quedaban en pie. Se procedió en primer lugar a despejar toda la zona de los escombros caídos y una vez realizado este trabajo y siguiendo los consejos de los profesionales, se tomó la decisión de hacer el desmonte de la parte de la cúpula y del octógono que se mantenía en pie de forma muy insegura. Tanto el Ayuntamiento como el Cabildo se encontraban bastante escasos de fondos pero además no era fácil encontrar gente que quisiera hacer un trabajo tan peligroso. Fue entonces cuando se presentó voluntario Francisco González, un presidiario que cumplía condena por homicidio y que presentó un plan para proceder al derribo, con un presupuesto bastante bajo de 10.500 reales y como pago de su trabajo, la exención de su pena; los arquitectos estudiaron y aprobaron el plan que se fue desarrollando con éxito y que concluyó el 14 de agosto de 1841.
    Pero las autoridades no se conformaron con el desmonte de lo estrictamente ruinoso considerándolo insuficiente y decidieron que debía continuarse hasta llegar al primer cuerpo de la torre, es decir a la misma altura en que se encontraba la base de la torre de la parte este. Francisco González estuvo de acuerdo en seguir con la obra emprendida, pero esta vez cobrando, ya que había cumplido con lo pactado anteriormente. El Ayuntamiento le entregó 170.000 reales y la demolición continuó hasta la altura en que puede verse en la actualidad. Mientras tanto se iba haciendo muy despacio la labor de despejar los escombros acumulados de nuevo, salvando en lo posible los materiales que pudieran servir. Los compró el Ayuntamiento y se ocupó de su traslado, pero el resto de cascotes y escombro inútil permaneció en el sitio hasta el año 1843. También se fueron abriendo las calles afectadas, para que la ciudad volviera poco a poco a la normalidad.
    Restos de la torre hundida en 1841 tras el proceso de demolición, con
    la cornisa destrozada por el efecto de la caída de las piedras.

    Así quedó la primera y única torre de la catedral que nunca más fue levantada de nuevo. La catedral se vio sin torre, sin campanas y sin reloj. Las campanas y el reloj eran todo un símbolo y una necesidad para la población que confiaba tanto en unas como en otro, para los acontecimientos religiosos y de otra índole y para la distribución de su tiempo. La torre de la catedral y su reloj se veían desde cualquier punto de Valladolid y esa referencia se había perdido para siempre. Así, la vecina Universidad tuvo que construir una torre propia en 1857 para poder colocar un reloj en ella, pues hasta 1841 se había regido por el reloj catedralicio.
    Torre del lado de la epístola
    La segunda torre, la que se conserva, es obra del siglo XIX. Su primer cuerpo, de planta cuadrada, estaba ya edificado en simetría con la torre de poniente.
    En 1848 hubo un primer intento de reconstruir la torre perdida, pues el Cabildo pidió al arquitecto Epifanio Martínez de Velasco un estudio sobre el particular. Esto no siguió adelante hasta que en 1861 el Cabildo pidió al arquitecto Vicente Miranda un informe para levantar la torre en el mismo lugar que la anterior. El arquitecto, abrumado por la responsabilidad, pidió la creación de una comisión de arquitectos para ello, lo que se llevó a cabo. Estaba formada por Miranda, Jerónimo Ortiz de Urbina, Segundo Rezola y José Fernández Sierra, bajo la dirección de Antonio Iturralde Montel. Decidieron llevar a cabo una serie de catas en la base de la torre perdida y en la del lado de la Epístola. Un año después, en 1862, firmaban el proyecto. Éste trataba de construir ambas torres de la fachada de la Catedral siguiendo la forma de la torre desaparecida (es decir la torre trazada por Herrera más el remate ochavado) pero suprimiendo el segundo cuerpo de la torre, que tenía en los alzados dos ventanas superpuestas. Así, las torres proyectadas eran notablemente más bajas que la desaparecida, pero más económicas. No obstante, el proyecto no se pudo realizar por falta de fondos.
    En 1878 se decidió construir la torre del lado de la Epístola siguiendo el proyecto de 1862. La dirección recayó en Antonio Iturralde Montel. En 1879 se subastaron las obras y empezaron a agruparse materiales en la Plaza de la Universidad. En 1880 se iniciaron las obras, con gran fuerza. Para subir las piedras, se instalaron dos máquinas de vapor. A finales de año, el cuerpo de base cuadrada con los grandes arcos (el segundo piso) estaba ya a la altura de los arranques de los arcos y se empezaban a montar las cimbras para realizarlos. Sin embargo, la falta de fondos hizo que las obras se pararan poco después. En la primavera de 1884 las obras comenzaron de nuevo. A finales del verano, estaba ya concluido el segundo piso, con sus grandes arcos, hasta la barandilla. Durante el otoño e invierno, se construyó el cuerpo octogonal y se subieron las campanas el 27 de marzo.
    La Catedral sin las dos torres

    La torre, sin la cúpula de remate ni el cuerpo ochavado finalizado (de los ocho arcos para las campanas sólo tenía terminados dos), se inauguró el 4 de abril de 1885, día de Sábado Santo, en la Vigilia Pascual, que antes de 1951 se celebraba el sábado por la mañana en vez de por la noche. El acto comenzó con el toque a Gloria de la campana dedicada a San Miguel Arcángel, que procedía de la antigua torre derrumbada y que se había guardado y conservado.En agosto de este mismo año de 1885 se terminaron los arcos restantes y a las 5 de la tarde del día 11, el arzobispo de Valladolid Benito Sanz y Forés, en otra solemne ceremonia bendijo los arcos concluidos y la colocación de las otras cinco campanas.
    La torre durante la fase de construcción
    Pronto empezaron las críticas por la escasa esbeltez y altura de la torre (es fácil imaginarse el efecto sustrayendo de la torre actual la estatua del sagrado Corazón, cúpula, y el piso del reloj y tercer piso del cuerpo ochavado) y porque las campanas no se oían por ser demasiado baja la torre. Así, Antonio Iturralde se vio obligado a hacerla más alta que lo proyectado en un principio. A principios de 1886 se aprueba el proyecto de reforma de la torre, que añadía sobre lo construido dos pisos más, ochavados, uno con el reloj y otro con una nueva sala de campanas, rematando con cúpula. A principios de la primavera de 1887 se terminaba el cuerpo del reloj y a finales del verano se estaban terminando los arcos del último piso ochavado, la nueva sala de campanas. En ese momento, surgen dudas sobre la estabilidad de la torre, pues Iturralde no había hecho cálculos de pesos ni de resistencia de materiales. Solventados estos problemas, en 1888 se subían las campanas al tercer piso del cuerpo ochavado, donde hoy se siguen encontrando. La torre se remató en 1890 con un tejado de escasa pendiente en lugar de la cúpula proyectada y un pararrayos.
    Todavía quedaba por terminar el remate de la balaustrada, la cúpula y una linterna con que debía rematarse el proyecto. La falta de recursos hizo que de momento se cubriera de forma provisional a la espera de su culminación que llegaría años después.
    Fachada de la catedral de Valladolid. La fotografía es anterior a1923 por lo que la torre se encuentra sin la estatua del Sagrado Corazón.

    Fin de las obras
    En 1911 se instaló en la torre un reloj de cuatro esferas. En 1923 continuaron las obras para la culminación. Se construyó la cúpula, pero la linterna proyectada fue sustituida por la estatua del Sagrado Corazón, obra del escultor Ramón Núñez y en 1924 con la instalación del pararrayos en la estatua, se dio por finalizada la obra de la construcción de esta torre que se había iniciado en 1880.
    Estado actual de la Catedral

    Es lunes de Pentecostés del años 1841, mientras la gente regresaba de la romería del Carmen de Extramuros, la torre de la catedral de Valladolid -a la que los ciudadanos llamaban con orgullo la Buena Moza- se vino al suelo con gran estrépito arrastrando en su caída a Valeriana, la mujer del campanero. Recuperando algunos personajes reales e inventando otros, Miguel Ángel Galguera nos traslada, a partir de este singular episodio de la historia, a una época de bravucones y señores, guapas y trabajadores, gitanos y alguaciles, que verán cómo un gallego es el único capaz de tumbarse él solo a la Buena Moza de Valladolid.

    -Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Torres_de_la_catedral_de_ValladolidEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Añadido el 6 de julio de 2013
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    Los vecinos del nuevo barrio están de enhorabuena, porque dentro de no mucho tiempo podrán disfrutar de un gran macro recinto. El centro contará con todo tipo de actividades deportivas y estará dotado con aparatos de tecnología puntera: sala cardiovascular y musculación, piscina, spa, solarium, padel…todo lo que necesitamos para estar en forma y disfrutar de muchos buenos ratos con nuestros amigos. La apertura está prevista para octubre de este año, así que ya queda muy poco.

    Ingesport ya ha publicado información del centro deportivo de Los Santos-Pilarica. Finalmente se llamará Go fit Valladolid – La Pilarica. Las instalaciones del centro serán
    El centro contará con una superficie total construida de 3.800 m2 repartidas en:
    -1.300 m2 de sala de cardiovascular y musculación.
    -Cuatro salas colectivas que suman 840 m2.
    -Amplios vestuarios que cuenta con una superficie superior a los 725 m2.
    -Zona de aguas de 1.050 m2, con una piscina de 25 x 12, 5 m y otra de aprendizaje.
    -Spa con sauna, baño turco, piscina de efectos y poza fría.
    -Piscina Exterior y amplias zonas ajardinadas.
    -Spa completamente equipado, con sauna, hidroterapia, terma romana etc.
    -Terraza solarium.
    -Cuatro pistas de pádel.
    -Cafetería.
    -Parking con 265 plazas de aparcamiento.
    El horario del centro será de 7.00h de la mañana a 23.00h de la noche de forma ininterrumpida de Lunes a Viernes. Sábados de 9.00h de la mañana a 22.00h de la noche y Domingos de 9.00h de la mañana a 15.00h de la tarde.
    Abono con acceso libre a las instalaciones y usos con más de 180 actividades dirigidas semanales.
    Ofertas especiales para familias, jóvenes y mayores.
    Hay seis tipos de abono:
    Individual: esta modalidad incluye el acceso y uso de las instalaciones en el horario completo establecido por el centro.
    Abonados de mañana: esta modalidad incluye el acceso y uso de las instalaciones hasta las 15.00h.
    Abonado juvenil de 16 a 24 años: esta modalidad incluye el acceso y uso de las instalaciones en el horario completo, pero únicamente para personas con edades comprendidas entre 16 y 24 años.
    Familiar (2 personas): esta modalidad incluye el acceso y uso de las instalaciones en el horario completo para una pareja legalmente constituida, siempre y cuando lo acrediten mediante documento oficial.
    Hijo menor de 16 años (suplemento cuota familiar): esta modalidad incluye a los hijos menores de 16 años que vayan asociados a un abono familiar.

    Pensionista / discapacitado en horario de mañana: esta modalidad incluye el acceso y uso de las instalaciones a pensionistas o discapacitados, siempre y cuando presenten la tarjeta o el documento correspondiente, pudiendo únicamente acceder y hacer uso de las instalaciones hasta las 15.00.
    Más información aquí: http://www.go-fit.es/valladolid.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva
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Teléfono: +34 983 426 100