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Cerca de 5.000 personas han visitado hasta el momento la exposición de fotografía “Efímera y fugitiva. Retratos de moda”

Se exhibe en el Museo Patio Herreriano y la entrada es gratuita

Publicada el 13 de junio de 2017

Cerca de 5.000 personas han visitado hasta el momento la exposición "EFÍMERA Y FUGITIVA. Retratos de moda. Colección Lola Garrido", que durante todo el verano puede ser visitada en la sala 2 del Museo Patio Herreriano de nuestra ciudad y que fue inaugurada el pasado 10 de mayo.


Grandes creadores como Cecil Beaton, William Klein, Stanley Kubrick, Philip-Lorca diCorcia, Vivian Maier, Helmut Newton, Karl Lagerfeld, Irving Penn, Man Ray, Edward Steichen,… y un largo número de autores que se dedicaron y se dedican a la fotografía, -algunos de ellos de manera exclusiva a la moda- están presentes en esta exposición, única producida por el Museo.


Como señala La coleccionista Lola Garrido, "Si no existiera la fotografía, la moda no se hubiera convertido en una de las industrias más potentes y pujantes del siglo XXI. El universo de la moda es complejo, y en su entramado interactúan infinidad de expertos para poder hacer frente a la implacable inmediatez que requieren sus procesos.


Entre todos ellos están los fotógrafos, que captan imágenes (imagen, de imaginar; imagen, como representación visual), y los editores, que asumen las tendencias y las interpretan para conseguir orientar el rumbo de una publicación hacia territorios donde la emoción y la rigurosidad son factores imprescindibles a la hora de publicar esas imágenes captadas por los fotógrafos. Juntos, forman una bisagra que se abre para relatar historias fabulosas que hacen de la moda encantamiento.


La publicidad, que juega un papel fundamental en la moda, es narración. Narración y concepto. Es el medio a través del cual la moda se acerca al público, al consumidor. Por eso precisamente, porque la publicidad debe de narrar historias persuasivas para conseguir que nuestros ojos se fijen en ellas, la puesta en escena de una buena foto pasa por elaborar un trabajo pulcro y exhaustivo.


Las buenas fotografías son muy raras y escapan a cualquier definición. Sin embargo, todas tienen un punto en común: la emoción que suscitan, que va más allá de la imagen que representan y de su significado, que es siempre más rico del que parecen sugerir. Por si fuera poco, emanan una especie de armonía sutil que las convierte en algo cuasi milagroso.


Pero no abundan los profesionales de la fotografía que logran ser hacedores de este tipo de milagro, que conlleva una carga teórica magnífica respaldada por la magia y la emoción. Solo aquellos que saben que la composición tiene que representar a la sociedad incluso desde el enfrentamiento, llegan a facturar obras maestras.


Se puede decir que un fotógrafo es clásico, en el mejor sentido de la palabra, cuando al observar su trabajo se hace latente un je ne sais quoi que deja al descubierto una mirada conceptualmente preparada y creativamente potente. Algo que no tiene tanto que ver con la realidad como con los satélites circundantes que la conforman. "Si quieres realidad, asómate a tú ventana", advierte el influyente fotógrafo Nick Knight.


En la vida real, los miembros de una familia discuten airosos, gritan exaltados o se abrazan enfervorecidos. Sin embargo, nunca se ha visto que una revista de moda quiera reproducir instantáneas de personas que se hallen bajo esos estados de ánimo. No pretenden indagar en lo real, sino que solicitan una dosis extra de búsqueda que sea capaz de rescribir una escena fuera de lo cotidiano que la contiene.


La misión de un fotógrafo estriba en responder a la llamada de su retina únicamente, a ese estímulo de su instinto visual que reclama la atención de su otro ojo –el objetivo de la cámara- para convertir los instantes en eternidades y a las personas en mitos. La moda, por su parte, pasa a representar un modo de expresión del individuo y una forma de ejercer su libertad frente a los cánones tradicionales establecidos.


Es evidente que lo que deseamos, compramos y luego vestimos, ha sido estudiado y decididocon antelación por personas cuyos nombres desconocemos en su mayoría. Nombres que se organizan conformando una espiral veloz que dicta lo que un año es in y otro está out. Lo efímero es el fundamento esencial de la moda, mientras que lo eterno es el de la fotografía. En todo caso, sin editores ni fotógrafos la moda no sería un sueño plasmado, sino una idea remota.


El arte del vestido, que estuvo siempre subordinado a los considerados elegantes, ingresa ahora por derecho propio en el arte mismo, al igual que la fotografía, cuyas virtudes artísticas fueron desdeñadas por el simple hecho de reproducir lo real. Ha sido la cultura actual la encargada de canonizar ambas disciplinas como arte. Fotografía y moda han sido liberadas, para entrar de lleno en lo imaginario.


Parece, sin embargo, en los ámbitos de la fotografía y el arte, que una de las percepciones colectivas de gusto mayoritario es la belleza, más hoy cuando vivimos una suerte de adicción al mero placer estético, provocado por una constante e irreflexiva búsqueda de satisfacción inmediata.


Los cánones culturales de cada momento y la percepción individual y social hacen que, en ocasiones, se mezclen los conceptos de bello y estético. Y debemos tener en cuenta que la historia de la estética debe incluirse dentro de la historia de la belleza, englobándola en una realidad más amplia, que pasa por acoger tanto las obras realizadas por la mano del hombre como cualquier objeto o ente que sea percibido como bello. Es ahí donde encontramos realmente el argumento básico de la exposición: la figura humana femenina.


Lo alternativo será pasto del consumo en una o dos temporadas y pasará a los armarios incluso más conservadores. Las telas se ajarán con el paso del tiempo. Las buenas fotografías se convertirán en vintages.


La fotografía de moda es amplia de miras porque además de los trajes, porque también moda son además los retratos y los iconos del momento, las actitudes e incluso las formas.


Estrellas de cine, supermodelos y mujeres corrientes han sido capturadas y retratadas hacia la vida como si nunca hubieran firmado su cláusula de caducidad. Y han pasado a esa historia de las imágenes que parece comprar a plazos la eternidad, para quedarse en nuestra retina como un mundo anterior y futuro plagado de posibilidades.


La cámara es el único ojo viejo que tatúa para siempre una mirada eterna, recogiendo el fugitivo momento.



FOTOGRAFÍA DE MODA


La fotografía de moda apareció por primera vez en publicaciones francesas, como La Mode Practique. En 1909, la editorial Condé Nast se hizo cargo de la revista Vogue, contribuyendo al origen de la fotografía de modas. Vogue fue seguida por su rival, Harper's Bazaar, liderando ambas el campo de la fotografía de modas durante los años 1920 y 30. Fotógrafos como Edward Steichen, Horst P. Horst y Cecil Beaton presentes en la exposición, transformaron este género en una destacada forma de arte. Europa, especialmente Alemania, fue por un corto período la líder en la fotografía de modas.


Mientras la Segunda Guerra Mundial se aproximaba, la atención se centró en Estados Unidos, donde Vogue y Harper's continuaban con su vieja rivalidad. Fotógrafos como Irving Penn, Martin Munkácsi, o Richard Avedon le dieron forma a la fotografía de modas en los años posteriores. Los artistas abandonaron sus métodos rígidos por un estilo mucho más libre. En 1936, Munkacsi retrató por primera vez a modelos en poses deportivas en una playa. Bajo la dirección artística de Alexander Brodovich, Harper's Bazaar introdujo este nuevo estilo a sus páginas.


Su talento precoz ha sido reconocido, y bienvenido como una 'rara avis' dentro del panorama de la fotografía, donde hasta ahora no existían, como ocurre en la música y en la literatura, reconocimientos tan prematuros, y ha servido de inspiración a las generaciones venideras, así como de estímulo para sus coetáneos.


Todo ello y mucho más, está en la exposición que hoy presentamos. Consideramos que esta muestra era necesaria en la programación de esta sala. Era necesario este reconocimiento, y poner sobre la mesa, -en este caso las paredes de una sala del Museo que dedicamos a la fotografía- obras y fotógrafos imprescindibles en la fotografía de moda.


La exposición podrá ser visitada hasta el 27 de agosto de 2017, siendo la entrada gratuita

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