El Ayuntamiento colabora en los actos conmemorativos del Día Mundial del Riñón
• La Asociación para la lucha contra enfermedades renales de Valladolid, ALCER, demanda darle mayor visibilidad a la enfermedad renal crónica.
• La Asociación para la lucha contra enfermedades renales de Valladolid, ALCER, demanda darle mayor visibilidad a la enfermedad renal crónica.

El concejal de Salud Pública y Seguridad Ciudadana, Alberto Cuadrado, y Carmen Martín, la presidenta de la Asociación para la lucha contra enfermedades renales de Valladolid, ALCER Valladolid, han querido dar visibilidad a la enfermedad renal crónica, y han dado a conocer hoy en el Ayuntamiento los pormenores de la conmemoración del Día Mundial del Riñón, para trasladar a los ciudadanos información sobre una enfermedad que afecta al 15% de la población. Igualmente, y para conmemorar este día, el Ayuntamiento iluminará en color verde la Cúpula del Milenio y la fachada de la Casa Consistorial.
Con motivo del Día Mundial del Riñón, profesionales sanitarios y pacientes piden seguir potenciando la prevención y la detección precoz para frenar el avance de la enfermedad renal crónica, que afecta a 7 millones de españoles y supone que cada 2,5 minutos una persona muera en Europa
La Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y la Federación Nacional ALCER de pacientes renales, junto a otras organizaciones sanitarias, piden un mayor empuje para darle visibilidad a esta enfermedad que ya afecta al 15% de la población, y de seguir su ritmo de crecimiento actual, se convertirá en la quinta causa de muerte en nuestro país en el año 2040.
La prevalencia del Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), es decir, el número de personas que están en diálisis o trasplante ha aumentado más de un 30% en la última década, y ya son más de 68.000 las personas que realizan este tipo de tratamiento en España.
Un total de 7.300 españoles iniciaron TRS con diálisis o trasplante en el año 2024, un 25% de ellos a causa de la diabetes. Es decir, cada 75 minutos una persona entra en un programa de diálisis y/o recibe un trasplante renal, lo que demuestra el importante impacto de la ERC en la sociedad y el sistema sanitario.
Además del impulso definitivo a la prevención y al diagnóstico precoz, especialistas y pacientes solicitan otras medidas clave para avanzar en la mejora del tratamiento y la calidad de vida de las personas con ERC, como seguir fomentando el trasplante renal a través de donante vivo y potenciar más las terapias de diálisis domiciliaria -con importantes beneficios clínicos y sociales para los pacientes, como más autonomía y conciliación laboral y familiar-, de manera que se eleve al 30% en 2028 el número de personas que realizan diálisis en sus hogares
El Ayuntamiento de Valladolid, en el marco del Plan Municipal de Salud, colabora con distintas asociaciones de autoayuda, como ALCER, que trabajan con personas con diferentes problemas de salud, lo que permite que estas asociaciones puedan prestar apoyo a las personas diagnosticadas, así como promover hábitos de vida saludable para reducir el número de personas que desarrollan la enfermedad o mejorar la calidad de vida de las personas ya diagnosticadas. Es por ello que se considera de gran interés dar visibilidad tanto a la enfermedad como apoyar a ALCER, que, de manera desinteresada, presta apoyo a aquellas personas diagnosticadas con una enfermedad renal crónica que soliciten su apoyo.

Sobre la patología
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se ha convertido en grave problema de salud pública en todos los países del mundo, donde 850 millones de personas tienen esta patología, de las cuales 4,6 millones reciben Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), es decir, diálisis o trasplante, y 1,5 millones de personas al año, una cada 20 segundos mueren a causa de la ERC.
En Europa, se estima que 93,1 millones de adultos padecen ERC, de los cuales 750.000 reciben TRS, y 210.000 personas, una cada 2,5 minutos, mueren a causa de la ERC, según la última actualización del Global Burden of Disease (GBD), informe sobre la carga mundial de morbilidad de las enfermedades que evalúa las proyecciones globales de mortalidad.
Este problema de salud pública también existe en España, donde se estima que afecta ya al 15% de la población (unos 7 millones de españoles), en cualquier estadio de la enfermedad e incluyendo a las personas sin diagnosticar. Además, la prevalencia del TRS, es decir, el número de personas que están en diálisis o trasplante para sustituir la función de sus riñones ha aumentado un 30% en la última década en España, situándose en 1.407 personas por millón de población. En concreto, un total de 68.403 personas en España están en diálisis o trasplante.
Estos datos también señalan que un total de 7.300 personas iniciaron TRS con diálisis o trasplante a lo largo del último año. Es decir, cada 75 minutos una persona entra en un programa de diálisis y/o recibe un trasplante renal, lo que demuestra el importante impacto de la ERC en la sociedad y el sistema sanitario. Además, la mortalidad por ERC ha crecido significativamente en los últimos años, y de seguir su ritmo de crecimiento se convertirá en la 5ª causa de muerte en España en 2040 y la 3ª en Europa en 2050.
Ante esta situación, los profesionales de Nefrología, a través de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), y los pacientes, a través de la Federación Nacional ALCER de personas con enfermedades renales, en este caso a través de la ALCER-Valladolid, junto a otras sociedades científicas y organizaciones sanitarias como la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), y la Fundación Renal Española, quieren aprovechar el Día Mundial del Riñón, que se celebra hoy, para dar más visibilidad y concienciar a la sociedad y a la opinión pública de la evolución de esta patología y su gravedad, e incidir en la necesidad de que todas las administraciones públicas realicen más esfuerzos para avanzar en la prevención y diagnóstico precoz de la ERC para frenar así su crecimiento.
La ERC es una de las enfermedades más desconocidas por la población en general en nuestro país, pero que tiene un elevado impacto socio-sanitario y en la calidad de vida de los pacientes, debido en parte a que sus síntomas son poco reconocibles en los estadios iniciales de la enfermedad, lo que dificulta su diagnóstico precoz y tratamiento. Por ello es clave implantar programas de detección temprana en la población de riesgo, para detectarla antes de que llegue a sus fases más avanzadas, y evitar los tratamientos renales sustitutivos como la diálisis.

"En los últimos años, el arsenal terapéutico en Nefrología ha crecido con nuevos tratamientos que pueden enlentecer la progresión de la enfermedad, pero debemos diagnosticarla en sus estadios precoces, y buscarla en los pacientes de riesgo. Con ello se frenaría su crecimiento, se lograría prevenir muchos casos y se facilitaría también su tratamiento hasta el punto de no tener que necesitar diálisis o trasplante en muchos pacientes", señala la S.E.N., el Dr. Emilio Sánchez. que con esta detección precoz y tratamiento temprano del deterioro de la función renal se puede retrasar hasta en más de 20 años el ingreso en diálisis o trasplante, y eso se puede lograr con sencillos tests de sangre y orina para medir la creatinina plasmática (y calcular el filtrado glomerular) y la albúmina en orina.
Conocida como la "epidemia silenciosa", la ERC tiene una tasa de infradiagnóstico de más del 40% y su crecimiento se relaciona con factores de riesgo como la diabetes y la enfermedad cardiovascular (responsables del 40% de los casos), la obesidad, la hipertensión arterial o el tabaquismo, que en su mayoría podrían evitarse o prevenirse.
La celebración del Día Mundial del Riñón cumple este año su 20 aniversario, un acontecimiento que coincide con un hecho especial en el contexto de la salud internacional, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó hace unos meses una resolución histórica que reconoce por primera vez la ERC como una prioridad global de salud pública. Está resolución insta a todos los Estados miembros a fortalecer sus programas de prevención, diagnóstico precoz y control de las enfermedades renales, así como a atender la carga sanitaria, económica y social asociada. España apoyó firmemente esta resolución, refrendando su compromiso con la salud renal de la población.