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Valladolid presenta la exposición “La Sátira. ¡Esa prensa!. La historia de España a través de la prensa satírica”

Publicada el 1 de marzo de 2018
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La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla exhibe a partir de hoy, 1 de marzo, la muestra "LA SÁTIRA. ¡Esa prensa!. La historia de España a través de la prensa satírica", que ha sido presentada por la concejala de Cultura y Turismo, Ana María Redondo, y el comisario de la misma, Javier Domingo Gómez.


Esta exposición sobre prensa satírica se realiza para recordar el disfrute que supone hojear revistas viejas y periódicos. Razón por la cual hemos recorrido por nuestra historia, a través de escenas, retratos y situaciones jocosas que guardaban la esencia de aquellos hombres y mujeres que han ido conformando nuestro pasado.


Además, esta recopilación permite recuperar este género, que ha luchado y seguido a flote con un número fiel y nada desdeñable de seguidores, los cuales han propiciado esa pervivencia.


Así pues, justificar una exposición sobre prensa satírica resulta muy fácil: todo el mundo ha disfrutado alguna vez hojeando revistas viejas y periódicos, sobre todo cuando se ha encontrado con los populares "monos" de las caricaturas que, de forma más o menos amable, ridiculizaban a los personajes de actualidad. Esa es la razón de ser, precisamente, de esta exposición: hacer un recorrido por nuestra historia a través de estas escenas, retratos y situaciones jocosas que guardaban la esencia de aquellos personajes que han ido conformando nuestro pasado.


Por otra parte, esta es una delas muchas páginas de nuestra historia del periodismo aún por recuperar; un género que, aunque quizá de menor trascendencia que la prensa meramente informativa, ha luchado y seguido a flote con un número fiel y nada desdeñable de seguidores que han propiciado esa pervivencia. Porque algo que en otros países ha sido motivo de múltiples estudios, aquí solo ha producido unas pocas monografías no demasiado completas de ciertas épocas.


La exposición que se presenta en colaboración con el Instituto Quevedo del Humor de la Universidad de Alcalá de Henares, podrá visitarse hasta el 15 de abril de 2018, siendo la entrada libre.



ORÍGENES


Para hablar de los orígenes de la prensa satírica, tendríamos que remontarnos a los precedentes de la caricatura como algo aislado y dentro del proceso de reproducción que multiplica los originales de los artistas a través de distintos procedimientos de estampación mecánica.


Para muchos, las primeras obras de dicho estilo reproducidas por el procedimiento del grabado serían las estampas basadas en caricaturas realizadas por el pintor Annibale Carracci en 1646. Pero en nuestro país tendríamos que remontarnos a la serie de ‘Los Caprichos’ de Goya, con los primeros ejemplares de la sátira gráfica; sin olvidar tampoco las curiosas e ingenuas caricaturas de buena parte de los ‘aleluyas’ y ‘aucas’ catalanas, series de ilustraciones completadas con versos a pie de página. O incluso las caricaturas de algunos pliegos de cordel, al estilo de las vendidas por ciegos ‘juglares’ desde el siglo XVI.


A este material, en parte informativo y en parte satírico, tendríamos que añadir una serie de grabados con caricaturas alegóricas de José I, Napoleón o Fernando VII, que en la época de la guerra de la Independencia proliferaron en algunas ciudades españolas, siguiendo las modas de Francia e Inglaterra.


Pero la corriente que aquí nos interesa es la caricatura satírica como parte de una publicación periódica que, por lo tanto, tiene una difusión entre un público lector que espera estas ilustraciones como una forma habitual de información. Este tipo de prensa tiene una historia paralela al propio desarrollo de la prensa generalista publicada en nuestro país. La implantación de la técnica litográfica en el siglo XIX, en la década de los 40, es verdaderamente el momento en que se puede considerar que nace la prensa satírica caricaturesca. Anteriormente, con las tradicionales técnicas de grabado, más caras y más lentas, hubo algunos precedentes dentro de las primeras publicaciones gráficas españolas, como ‘El Artista’, fundado por Federico de Madrazo en 1835, o ‘El Semanario Pintoresco Español’, de Mesonero Romanos, en 1836.


Pero será con la aparición de las grandes revistas gráficas de las siguientes décadas cuando surgieron las primeras caricaturas con intención política y social. Ejemplos significativos fueron las del ‘Museo de las Familias’, fundado por Francisco de Paula Mellado, o ‘El Museo Universal’, la mejor de las publicaciones gráficas de su tiempo.


En 1837 apareció en Madrid ‘Fray Gerundio’, una publicación sarcástica e irónica, con apenas unos pocos dibujos y muy toscos, realizados primero por A. Gómez y luego por Miranda. En estas ilustraciones se reproduce a los dos grandes personajes ideados por Modesto Lafuente: Fray Gerundio y su oponente Tiraveque.


Después llegaron ‘El Guindilla’, del círculo del editor Wenceslao Ayguals de Izco (Madrid, 1842), ‘La Carcajada’ (Madrid, 1843), ‘La Risa’ (Madrid, 1843) o ‘El Fandango’ (Madrid, 1844). En ellos colaboran caricaturistas, muy toscos todavía, como Miranda, Urrabieta, Juan Vallejo y el mismo Ayguals. Este tipo de prensa satírica coincidió además con el período de la prensa romántica, que sufrirá pocas modificaciones hasta los últimos años del reinado de Isabel II.


Es a raíz de ‘La Gloriosa’ (la Revolución de 1868), que trajo consigo la caída de la reina y el comienzo del llamado Sexenio Revolucionario (1868-74), cuando surgen gran parte de las mejores publicaciones satíricas de nuestra historia. Ello significó el afianzamiento de ‘Gil Blas’ (que había surgido en 1864), publicación en gran formato cuya cabecera cambiaría con el discurrir de los años. Este periódico publicaba siempre una caricatura interior, de media página o de página entera, y su dibujante más habitual sería el estupendo Francisco Ortego; después aparecerán Alfredo y Daniel Perea, Giménez, Llovera y otros.


Continuaba precisamente lo iniciado en ‘El Padre Cobos’ (1958), un opúsculo de los más combativos, pero que no contenía caricaturas; y convivió con un número importante de lanzamientos similares, caso de ‘Miércoles de Ceniza’, ‘La Sopa Boba’, ‘Fígaro’, ‘El bachiller’ y un larguísimo etcétera.



LLEGAN ‘LA GORDA’ Y ‘LA FLACA’


A partir de finales de 1868, pues, surgió una auténtica eclosión de periódicos satíricos, con estupendos dibujantes, y en algunos utilizando por primera vez la cuatricromía en las ilustraciones, con gran calidad de colorido en ciertos casos. Aparecieron así ‘El Tío Palique’, ‘’El Guirigay’, ‘La Burra de Balaam’, ‘El Murciélago’, etc. También en esta época nació la revolucionaria publicación ‘La Flaca’ que, con distintos nombres (‘La Carcajada’ y ‘La Nueva Flaca’), permaneció hasta bien entrado el año 1876. En esta publicación, primera que utilizó la mentada cuatricromía, sobresalían los dibujos del catalán Tomás Padró, auténtico maestro de la caricatura que inmortalizó a personajes como los generales Prim, Serrano o Espartero, al duque de Montpensier, a Salustiano Olózaga, Sagasta y Salmerón, entre otros.


Paralelamente, y como réplica conservadora, irrumpió ‘la Gorda’, publicación igualmente satírica pero sin caricaturas, que solo contaba con una cabecera adornada con una inmensa calabaza.


En Barcelona surgieron en estas fechas las revistas de este estilo que se destaparían como las de más larga duración: el caso más longevo fue ‘La Campana de Gracia’ (1870-1934), en la que colaboraron caricaturistas de la talla de Tomás Pedró, Apel les Mestres (famoso por ser uno de los primeros dibujantes publicitarios), Josep Lluis Pellicer, Feliú Elías (‘Apa’), Pere Yunglada, etc… Esta publicación, de tendencia progresista, pro republicana y escrita en gran parte en catalán, cambiaría varias veces de formato en su existencia, utilizando en algunas épocas además las dos tintas.


La otra publicación satírica de extensa trayectoria, nacida también en la misma época, sería ‘L’Esquella de la Torratxa’, que vivió desde 1872 hasta 1939. Otras revistas de la época tendrían nombres de animales; proliferaron insectos como cínifes, moscas, avispas, abejas, mosquitos, etc. También habría entre la nomenclatura presencia de burros, gatos y demás felinos.



EL FIN DE SIGLO

Con la llegada de la Restauración, se consiguió inaugurar la ‘época dorada’ de la prensa que nos ocupa. Nacieron en la década de los ochenta las primeras publicaciones satíricas republicanas, anarquistas y socialistas. En esta proliferación de ediciones satíricas apareció ‘Madrid Cómico’ (1880), obra de Manuel Casañ, pero que llegaría a su culminación bajo la dirección de Sinesio Delgado. En la portada incluía siempre una caricatura de un escritor de moda, actores y políticos. Ramón Cilla fue el autor de la mayoría de las caricaturas, y entre los colaboradores de la revista destacaron ‘Clarín’, Vital Aza y Luis Taboada. Imitándola, aparecerían luego ‘Barcelona y Valencia Cómicos’.


José Nakens, en 1881, logró lanzar ‘El Motín’, la revista irreverente más importante del republicanismo de la época, con dibujantes de la categoría de ‘Mecachis’ y ‘Demócrito’. La prensa pseudoanarquista contó por su parte con revistas como ‘El Cencerro’, ‘La Tramontana’ y algunas páginas de ‘La Revista Blanca’. Los tradicionalistas editaron, entre otras publicaciones satíricas, ‘El Centro’, con buenas caricaturas a doble página.


Después surgirían otras publicaciones como ‘La Caricatura’ (1892), que popularizó los ‘monos’ de Alfredo Perea, y ‘Gedeón’ (1895), en la que el principal dibujante fue ‘Sileno’, autor también de las caricaturas de otra publicación heredera de ésta, ‘Calínez’.


Cabe destacar que grandes pintores e ilustradores ejercerían labores de caricaturistas en sus principios: Juan Gris, Ramón Casas, Isidro Nonell, Ismael de la Serna y el mismo Picasso realizaron caricaturas en revistas como ‘El Gato Negro’, ‘Pel & Ploma’ y ‘Blanco y Negro’, que incluía varias páginas con caricaturas.



LA ÉPOCA DE LA CONTINUIDAD

Con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, auténtico filón de temas para los caricaturistas, en realidad apenas aparecieron nuevas revistas del género. Continuaron, eso sí, las grandes publicaciones de éxito, como ’La Campana de Gracia’ o ‘Gedeón’.


También en esta época proliferaron las llamadas revistas ‘sicalípticas’ o eróticas. Títulos como ‘La Hoja de Parra’, ‘El Viejo Verde’, ‘Vida Galante’, ‘La Saeta’, ‘Flitz’, ‘Chicharrito’,’ Iris’ y otras dedicaban siempre un buen número de páginas a la caricatura más o menos galante.


Con la nueva situación vivida recién entrado el siglo XX apareció ‘El Mentidero’, periódico satírico fundado por Manuel Delgado Barreto, con la peregrina intención de inculcar la ideología más conservadora entre el proletariado de la época, lo que no consiguió pese a la calidad de las ilustraciones y al ingenio que derrocharon sus colaboradores.


Juan Valero sacó a la palestra otra publicación decenal, luego quincenal; se trataba de ‘Gente Vieja’, revista para nostálgicos de tiempos pasados, elaborada por antiguos maestros del género como Sellés, Tomás Luceño, Fernández Bremón o Manel del Palacio.


Igualmente por estas fechas, justo cuando se iniciaba el auge de los grandes diarios y la creación del Trust (la ‘Sociedad Editorial de España’, con importantes cabeceras en sus filas), estos periódicos, siguiendo modas francesas, comenzaron a incluir tiras cómicas, caricaturas y chistes políticos, al igual que ocurría en los diarios de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania o Francia.


Prensa Española, primero con el semanario ‘Blanco y Negro’ y luego con ‘ABC’, incluyó dibujos de Méndez Bringa o Medina Vera, así como ilustraciones satíricas y caricaturas de Cilla, Xauradó (con su típico y escuálido perrillo), Sancha o Mecachis. Diarios como ’El Liberal’, ‘El Debate’, ‘El Heraldo de Madrid’ o los famosos ‘Lunes de El Imparcial’ sumaron a su información la caricatura y el chiste político. ‘El Socialista’ comenzó a publicar también chistes políticos en sus páginas.


El primer ejemplo de la importancia que en estos tiempos tenía la prensa satírica lo dio un conato de sublevación militar provocado por una serie de viñetas antimilitaristas publicadas por el catalán ‘¡Cu-Cut!’, órgano de la Lliga Regionalista, que había comenzado a publicarse en enero de 1902. La plasmación de las consabidas viñetas haciendo desprecio de la situación de los militares en las colonias se produjo entre mayo y noviembre de 1905: esto motivó que un grupo de militares se congregara y asaltara la imprenta y la redacción de ‘Cu-Cut!’ y de otras publicaciones de la misma editorial catalanista. Esta era la primera sublevación militar contra un órgano de prensa civil, y la medida tomada contra esta actitud haría caer al gobierno de Segismundo Moret.


En 1915 comenzó la andadura de ‘España’, hebdomadario (publicación semanal) de la vida nacional, importante revista que contaba con colaboradores del calibre de Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Luis de Zulueta, Pérez de Ayala, Benavente, Valle Inclán, Gregorio Marañón, Martínez Sierra o Eugenio D’Ors. Sus directores fueron primero José Ortega y Gasset y luego Luis Araquistain.


Todos sus números se engalanaron con caricaturas y chistes del destacado dibujante Bagaria, con el que alternarían también Apa y Marco. De esta época datan también las revistas satíricas ‘El Disloque’ y ‘Don Quijote’, esta última muy volcada en satirizar los temas de la Primera Guerra Mundial.


También aparecieron en estos años, y en otro orden de cosas, tarjetas postales con caricaturas de tipo político, realizadas por los mismos dibujantes de la prensa, una extensión más ‘popular’ de lo exhibido en publicaciones periódicas.



LOS FELICES AÑOS VEINTE

Esta fue la auténtica Edad de oro de las revistas de humor, prescindiendo en parte del sarcasmo brutal y de la mordacidad política. Aparecieron entonces varias revistas y auténticos especialistas en esta modalidad: en 1921 nació la publicación denominada ‘Buen Humor’, que duraría hasta finales de 1931, y en la que colaboraban, además de Bagaria, Sirio, Xaudaró, Robledano, el ilustrador Rafael de Penagos, Sileno, Federico Ribas, Bartolozzi, K-Hito, Casero, Fresno o Echea, uno de los mejores dibujantes de la época. Y como escritores humoristas contaban con muchos nombres provenientes de lo que Sainz de Robles denominó la Promoción del Cuento Semanal: Pérez Zúñiga, Wenceslao Fernández Flórez, Antonio Romero y los de la nueva generación, muchos de ellos también ilustradores: Mihura, Edgar Neville, Tono, López Rubio, etc.


Buena parte de estos escritores y caricaturistas se pasaron luego con todas sus armas a otra publicación de caracteres similares: ‘Gutiérrez’, que albergaba a un personaje con el mismo nombre, trasunto del españolito medio; creado por K-Hito, se trataba de un personajillo representativo de la Administración de la época (‘Jefe del Negociado de Cuentas Incobrables’). ‘Gutiérrez’ nació en plena dictadura de Primo de Rivera (1927) y moriría en 1934.


Algunos de sus colaboradores compatibilizaron su trabajo en ‘Buen Humor’ y ‘Gutiérrez’ con sus labores para ‘Muchas Gracias’, revista que comenzó dentro del más puro estilo sicalíptico para pasar luego a formar trío con las dos anteriores, representativas del buen humor, los chascarrillos políticos y las caricaturas del mejor estilo. Por su lado, en Barcelona sobresalieron en estas primeras décadas del siglo ‘Papitu’ y ‘Pakitu’, continuando la trayectoria generada por ‘La Campana’ y ‘L’Esquella’.


DE LA II REPÚBLICA AL FINAL DE LA GUERRA CIVIL


Muchas de estas publicaciones mencionadas continuaron después de la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. También por esos días aparecieron nuevas revistas satíricas, como suele ocurrir cada vez que se produce un cambio radical en la vida política de nuestro país.


De las revistas eminentemente humorísticas de la década de los veinte, a partir de 1930 pasamos a un humor radicalizado en una dirección u otra. Todos los diarios de cualquiera de las tendencias incluyeron por estas fechas chistes de grandes humoristas; destacaron, entre otros, Bagaria en ‘El Sol’, o Robledano y Xandaró en ABC. También en este diario monárquico brillaron las magníficas caricaturas teatrales de Fresno, que inmortalizó a nuestro Premio Nobel don Jacinto Benavente, así como a actrices de la categoría de Margarita Xirgu, Lola Membrives y Tórtola Valencia.


Entre los hebdomadarios, Delgado Barreto volvió a la carga, esta vez con más suerte, de la mano de la publicación conservadora y de tipo popular ‘Gracia y Justicia’, que en un momento determinado cambió de nombre tras una suspensión temporal para pasar a denominarse ‘Bromas y Veras’. Todo el proyecto nació en septiembre de 1931 y moriría en febrero de 1936, después de las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular. Destacaron en ella ilustradores como el ya conocido K-Hito, Soravilla, Blas, Fresno y sobre todo Areuger, que haría casi todas las estupendas portadas y algunos de los ‘aleluyas políticos’ del interior. Esta moda de los ‘aleluyas’ (en su origen, estampas didácticas para los más pequeños y los iletrados) la utilizó también la popular revista de información general ‘Estampa’ para su contraportada, a cargo, en este caso, del siempre ingenioso Echea. Por su parte, el dibujante ‘Menda’ popularizó las caricaturas de la revista de izquierdas ‘La Calle’, que nació en 1930 con marcado tinte antimonárquico.


Pero, volviendo a los semanarios de humor, en 1931 ve la luz en Valencia la tercera etapa de ‘La Traca’, revista con caricaturas contra el rey Alfonso XIII y la burguesía; pero sobre todo arremeterá contra el clero, dentro del más puro estilo del viejo ‘Motín’ de Nakens. En esta línea se mantendría también en Madrid ‘El Frailazo’ y en Barcelona ‘El Be Negre’.


Con el comienzo de la Guerra Civil, desaparecieron buena parte de las revistas satíricas de un signo u otro. En Cataluña se mantuvo unos pocos años ‘L’Esquella de la Torratxa’, editada por el Sindicato de Dibujantes Profesionales. En la zona nacional aparecieron ‘La Trinchera’ y su relevo ‘La Ametralladora’, y esta última consiguió un gran éxito: surgió en San Sebastián, al ser tomada por las tropas fascistas. ‘La Ametralladora’ sería el semillero de los grandes humoristas de ‘La Codorniz’.


Entre los nuevos diarios de batalla, destacarían las ilustraciones humorísticas en la zona republicana de ‘Milicia Popular’, opúsculo del Quinto Regimiento. También aparecieron en ambas zonas publicaciones pseudoinfantiles llenas de rabia, encubiertas de humor contra los del otro bando.



LA TRISTE Y LARGA POSGUERRA


Al margen de las distintas maneras de pensar, alguien ha señalado que la posguerra más larga de la historia fue la que nos deparó el general Franco, que para muchos terminó después de su muerte. Esta época no se distingue por una gran proliferación de publicaciones: la mayoría de los humoristas españoles, después de la Guerra Civil, se vieron obligados al exilio, y los que continuaron en España se refugiaron en los diarios y en las revistas del nuevo régimen.


Pero no sería justo ignorar algunos intentos, con mejor o peor suerte, de resucitar la vieja tradición de las revistas de humor. En 1941 nacía de la mano de Enrique Herreros ‘La Codorniz’, donde se refugiarían los genios del humor que habían sobrevivido a la hecatombe; nombres como los de Mihura, Tono, Neville, Julio Camba, Gómez de la Serna, Fernández Flórez y el jovencísimo Álvaro de Laiglesia, que tres años más tarde se haría cargo de la dirección, cambiando el subtítulo de la publicación por el de ‘La revista más audaz para el lector más inteligente’. Entonces llegarían hombres como Pablo, Chumy Chúmez, Mingote, Máximo, Serafín, Gila… Toda una bocanada de aire fresco.


En esta época aparecieron otras revistas satíricas, con más rabia o más panfletarias de lo habitual, como ‘¿Qué pasa?’. Mingote intentó suerte con ‘Don José’ (1955), una especie de refrito de ‘Gutiérrez’, pero no consiguió alcanzar el éxito. Después de la Ley de Prensa de Manuel Fraga en 1966, comenzarían a publicarse con algún retraso algunos nuevos proyectos, caso de ‘Hermano Lobo’, que surgió en mayo de 1972, y que tenía siempre una frase de esperanza acerca de las libertades, que llegarían ‘el año que viene, si dios quiere’. En ella colaborarían Perich, Forges, Chúmez, Ops, Summers, Cesc, Máximo y Gila, entre otros. Otras revistas con nombres clásicos probaron suerte en estos últimos años de la dictadura franquista, sorteando multas y cierres; como la desgajada de ‘Hermano Lobo’ de nombre ‘Por Favor’, y ‘Muchas Gracias’, que puso el acento claramente en el erotismo propio del momento que se vivía, al igual que ‘Mata Ratos’.



Y VOLVIERON LAS LIBERTADES


Una vez más, con la apertura que llegaba con la muerte de Franco y el compromiso del rey Juan Carlos I de restablecer las libertades para los españoles, proliferaron las nuevas revistas, entre las que no faltaron las de humor. Bien es cierto que, con los nuevos tiempos, fracasaron las viejas fórmulas, por lo que, aunque con resistencia, murieron ‘La Codorniz’, ‘Muchas Gracias’, ‘Hermano Lobo’ y ‘Por Favor’.


Paralelamente, fueron tomando el relevo revistas de humor típicamente político. Entre todas sobresalió ‘El Papus’ (1973-86), publicada en Barcelona, pero con difusión nacional. Esta publicación padeció las heridas de la intransigencia de los que no se adaptaban a las nuevas formas de convivencia. Después llegarían ‘El Jueves’ (que pervive con excelente salud en nuestros días, con el pertinente cambio generacional), ‘Barrabás’ (publicación de humor deportivo en auge hasta 1977), ‘La jaula’ (raro híbrido político creado por Emilio Romero), ‘El Cuervo’, ‘El Cocodrilo’, ‘H Dos O’, ‘Butifarra’, ‘Jacaranda’, ‘In Fraganti’, ‘El Puro’, etc. Otras, siguiendo la tónica general, serían de carácter decididamente erótico, como las viejas publicaciones sicalípticas entre las que destacó ‘El Trompa’.


También se convirtió en habitual la creación de suplementos dentro de los principales periódicos y revistas de tirada nacional, centrados en este mundo del humor vitriólico. ‘Humor de El Imparcial’, comandado por Summers y Chúmez e ilustrado por gente del calibre de El Roto, supuso el pistoletazo de salida allá por 1970. Con el paso de los años, destacarían también ‘Sal y Pimienta’ (gestado en el seno de ‘Interviú’) o, ya prácticamente mediados los ochenta, ‘Al Loro’, auspiciado en sus inicios por ABC.


Por supuesto, con los nuevos tiempos y publicaciones también apareció una pléyade de nuevos humoristas: Ivá, Romeu, Sir Cámara, Peridis (genio de la caricatura), Juan Ballesta, Gallego y Rey, Ortuño y un sinfín más que aportarían nuevas visiones al mundo de la ilustración.


Curiosamente, la implantación definitiva de la democracia y el fin de la transición hizo que la trascendencia de este tipo de publicaciones decreciera, manteniéndose, como hemos mentado, algunas cabeceras en activo, acompañadas de aventuras cuya trascendencia será más a nivel ‘de iniciados’.


En 1993, por ejemplo, nació Mondo Brutto, publicación con periodicidad cada vez más variable, subtitulada ‘Actualidad bizarra para brutos mecánicos’, en clara referencia a un nuevo público que apenas había vivido la dictadura y el comienzo de la nueva etapa en libertad de nuestro país. Sus artículos sin dejar títere con cabeza en cualquier terreno, y la aportación de nuevos dibujantes, descubría una savia distinta en el panorama.


La parodia de las publicaciones de sucesos desde una perspectiva descacharrante y cuajada de rebaba llegó de la mano de Noticias del Mundo (1994), que dio paso con el tiempo a El Mundo Today ya en pleno siglo XXI, siendo su labor reconocida por El País, que ha acabado dando cabida a su imaginativa creatividad. El mismo año arrancó la trayectoria, fresca aún hoy, de ‘El Batracio Amarillo’, apadrinado por Chúmez y por supuesto con publicaciones como ‘Hermano Lobo’ en su imaginario particular.


El grupo Correo dio cabida allá por 2003 a las viñetas de Zulet recogidas posteriormente en ‘Hazañas Tétricas’, trasunto en su nombre del tebeo bélico clásico ‘Hazañas Bélicas’, pero con un contenido centrado en la sátira política del momento. Por su lado, desde el País Vasco y en activo desde 2009 se edita La Gallina Vasca, recopilando textos satíricos de diverso pelaje, mezclados con viñetas que hacen de este fanzine una apuesta segura todavía en estos momentos.

Aunque la palma, en la actualidad, se la lleva la infatigable Mongolia, aparecida en 2012 y presente a nivel nacional en buena medida gracias a los escándalos que ha suscitado. Heredando dibujantes de renombre de los últimos tiempos (Mauro Entrialgo, Fontdevila…), han creado polémica con su peculiar acercamiento al humor más ácido que lo mismo toma de referente a ‘la Codorniz’, ‘El Papus’ o la omnipresente ‘Hermano Lobo’ que a los británicos Monty Python, reflejo de una generación que toma de todos los campos artísticos para sus proyectos. De menor calado, pese a la implicación de firmas reputadas como el Gran Wyoming, Idígoras & Pachi o Abulí, ha sido el reciente intento de ‘El Churro Ilustrado’, último nombre de trascendencia.


El camino está expedito, y bastantes más de cien años nos contemplan. Disfruten de esta exposición de nuestra historia desde el mejor punto de vista: el del humor.


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