Descripción
- "De lo que sí somos merecedores es del premio a la permanencia. Somos corredores de fondo", aseguró Jesús Cifuentes
De más allá del túnel de las Delicias al "glamuroso" Salón Principal del Círculo de Recreo. Cuatro décadas separan aquellos primeros ensayos de un grupo de jóvenes vallisoletanos fascinados por el folk, el rock y la música celta de la entrega del Premio Excelencia Cultural Ateneo de Valladolid 2026, que se entregó ayer "por unanimidad absoluta" a Celtas Cortos, una de las bandas más emblemáticas y longevas de la música española y que ha conseguido convertir canciones nacidas en Valladolid en parte de la memoria sentimental de varias generaciones.
La entrega del galardón, celebrada en el marco de la 59ª Feria del Libro de Valladolid, contó con la presencia del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero; del presidente del Ateneo de Valladolid, Luis María Gil-Carcedo; y de tres integrantes de la banda vallisoletana, Jesús Cifuentes, Goyo Yeves y Alberto García, que pusieron sonido y alma al evento, comenzando con ‘Un millón de motivos’ y terminando con ‘20 de abril del 90’.
El alcalde se refirió a Celtas Cortos como "icono de la ciudad de Vallladolid" y les dio la enhorabuena por "haber abanderado desde tiempos lejanos y desde un instituto en el barrio de Delicias el nombre de Valladolid como contraseña a la hora de entrar en tantos lugares del territorio nacional y del más allende".
Gil-Carcedo, que aseguró que se trata de "un día excepcional" para el Ateneo, hizo un recorrido por los once anteriores premiados: Lola Herera, Juan Antonio Quintana, José Luis Alonso de Santos, Cuadrado Lomas, Rafael Vega ‘Sansón’, Jesu Redondo, Gustavo Martín Garzo, José Jiménez Lozano, María Bolaños, Jesús María Sanz Serna o Antonio Baciero, y subrayó que la incorporación ahora de Celtas Cortos demuestra también el valor cultural de la música popular
El reconocimiento coincide con el 40 aniversario de la banda, que este 2026 celebra su trayectoria con la gira ‘Cuarenta años contando cuentos’. Precisamente, los integrantes del grupo realizaron un alto en esa gira para regresar a Valladolid y acudir al homenaje.
Tras recoger la estatuilla de manos del alcalde, Cifuentes tomó la palabra para agradecer un reconocimiento que, aseguró: "nos acaricia el corazón". "Gracias por tenernos en cuenta y hacernos formar parte de esta familia", señaló el músico vallisoletano, que reconoció sentir incluso "el síndrome del impostor" al compartir galardón con tantos nombres destacados de la cultura vallisoletana. "De lo que sí somos merecedores es del premio a la permanencia. Somos corredores de fondo", bromó Cifuentes.
Por su parte, Alberto García ironizó con que Celtas Cortos quizá merecería más bien "el premio a la flotabilidad" por la capacidad del grupo para sobrevivir a los cambios de rumbo y mantenerse activo durante cuatro décadas. "Tocamos, luego existimos, que diría Descartes. Existimos, luego tocamos, que diría Sartre", bromeó.
El músico, además, reivindicó el papel que Valladolid ha tenido en la trayectoria de la banda y aseguró que Celtas Cortos no habría existido sin "ese manto de músicos que hay en los bares y calles de Valladolid", en referencia al ecosistema cultural y musical que acompañó el nacimiento y crecimiento del grupo.
Por último, Yelves, que nunca se hubiera imaginado desde su calle Caamaño de nacimiento acabar recibiendo un premio en un lugar como el Círculo de Recreo, aseguró que un galardón de esta categoría les hace "más fuertes y tener con más ganas de seguir contando historias".