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Con la proyección de “La noche” continúa hoy el ciclo de cine dedicado al gran maestro europeo Michelangelo Antonioni

Publicada el 19 de septiembre de 2017
MPH ciclo cine Antonioni eclisse

Tras el lleno completo de ayer continúa, en el Salón de Actos del Museo Patio Herreriano, el ciclo de cine dedicado a uno de los grandes maestros del cine europeo como fue MICHELANGELO ANTONIONI. Un ciclo de cuatro películas en versión original y con subtítulos en castellano.


ü Hoy martes 19 : La noche (La notte, 1961), 122 minutos


- Dirección: Michelangelo Antonioni

- Producción: Emanuele Cassuto

- Diseño de producción: Piero Zuffi

- Guion: Ennio Flaiano, Tonino Guerra Y Michelangelo Antonioni

- Música: Giorgio Gaslini

- Fotografía: Gianni Di Venanzo

- Montaje: Eraldo Da Roma

- Protagonistas: Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau, Monica Vitti, Bernhard Wicki, Giorgio Negro, Rosy Mazzacurati, Guido A. Marsan, Roberta Speroni, Maria Pia Luzi, Vicenzo Corbella


La noche es una película italoEste enlace se abrirá en una ventana nueva-francesa de 1961, del género drama psicológico, dirigida por Michelangelo AntonioniEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Protagonizada por Marcello MastroianniEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Jeanne MoreauEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Monica VittiEste enlace se abrirá en una ventana nueva en los papeles principales.


Ganadora del Oso de OroEste enlace se abrirá en una ventana nueva en el Festival Internacional de Cine de BerlínEste enlace se abrirá en una ventana nueva, del Premio David de DonatelloEste enlace se abrirá en una ventana nueva y del premio Nastro d'Argento del Sindacato Nazionale Giornalisti Cinematografici Italiani (SNGCI).


Argumento:

En Milán, a comienzos de la década de 1960, Giovanni Pontano (Marcello Mastroianni), un exitoso escritor, y su esposa Lidia (Jeanne Moreau), visitan a su amigo Tommaso (Bernhard Wicki), también escritor, que está por morir en un hospital. Luego de la visita, se dirigen al local donde se presenta el nuevo libro de Giovanni. El público rodea a Giovanni para dialogar con él, y Lidia decide abandonar el lugar y dar un largo paseo por la ciudad. Más tarde se reúne con Giovanni en su hogar. Ambos, aburridos de su monótona vida, deciden salir a un club nocturno; allí son invitados para asistir a una fiesta que da un industrial millonario, Gherardini (Vincenzo Corbella), que al enterarse que Giovanni es escritor, le propone que escriba un libro sobre su empresa.


A la reunión asisten personas que han sido beneficiados económicamente por el desarrollo económico italiano y que tratan de aparentar. A Lidia el ambiente le disgusta y se mantiene aislada del resto. Decide llamar al hospital para saber de su amigo Tommaso, y de allí le responden que ha muerto. Deprimida, comienza a aceptar los avances amorosos de un playboy, Roberto, (Giorgio Negro) sin llegar a mayores. Giovanni por su lado, se fascina con la joven hija del industrial Gherardini, Valentina (Monica Vitti). Una tormenta estalla y los invitados abandonan la mansión, quedando solo los tres. Lidia ve a su marido besarse con Valentina, pero no siente celos, ya que considera que su matrimonio está terminado. Amanece, Lidia y Giovanni abandonan a Valentina, que queda muy confundida, y se dirigen a un parque. Lidia lee una carta de amor que Giovanni le había escrito, pero que él no recuerda. Ella le dice que ya no siente amor por él, a lo que Giovanni reacciona tratando de encender nuevamente la pasión entre ambos. La cámara gira, abandonando la escena.



ü Miércoles 20: El eclipse (L’eclisse, 1962). 118 minutos


- Dirección: Michelangelo Antonioni

- Producción: Raymond Hakim

- Guion: Michelangelo Antonioni, Tonino Guerra, Elio Bartolini, Ottiero Ottieri

- Música: Giovanni Fusco

- Fotografía: Gianni di Venanzo

- Montaje: Eraldo Da Roma

- Protagonistas: Alain Delon, Monica Vitti, Francisco Rabal, Louis Seigner, Lilla Brignone


L'eclisse (El eclipse) es una película italianaEste enlace se abrirá en una ventana nueva de 1962Este enlace se abrirá en una ventana nueva dirigida por Michelangelo AntonioniEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Protagonizada por Alain DelonEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Monica VittiEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Francisco RabalEste enlace se abrirá en una ventana nueva en los papeles principales.


Es la conclusión de la trilogía informal de Antonioni sobre el "malestar moderno" encabezada en 1960 por La aventuraEste enlace se abrirá en una ventana nueva, y La nocheEste enlace se abrirá en una ventana nueva en 1961.


Argumento:

La película cuenta la historia de una joven mujer, Vittoria (Monica Vitti) que rompe con su novio Riccardo (Francisco Rabal) para marcharse con otro hombre (Alain Delon). Este film despliega el tema de la incomunicación humana en las grandes ciudades postmodernas.


Vittoria es una joven traductora que está saliendo con el escritor para el que trabaja, Riccardo, un hombre mayor que ella. La primera escena de la película se desarrolla en la casa del escritor, recargada y opresiva. Podemos ver a la pareja en silencio. La tensión es patente, y, aunque Antonioni no nos lo muestre, no hay ninguna duda de que la discusión que han tenido ha sido muy dura. Vittoria ha decidido romper con su novio. El escritor no lo acepta, e intenta que cambie de opinión, pero la decisión de la chica es irrevocable.


Vittoria acude a la Bolsa de Roma, donde su madre está siguiendo la evolución de sus acciones. Allí conoce a Piero, el joven y atractivo corredor de bolsa de su madre. El ruido y ajetreo del lugar contrasta con el silencio opresivo del apartamento de Riccardo.


De vuelta en su casa, le cuenta a una vecina amiga suya que ha roto con su novio. Vittoria le confiesa que está "cansada, agotada, hastiada, desorientada, cómo te diría, hay días en que una mesa, una tele, un libro o un hombre me dan lo mismo". Sin embargo, no ha perdido la capacidad de divertirse, como se puede apreciar cuando acude con su amiga a visitar a otra vecina que ha vivido en Kenia. Vittoria está fascinada por los objetos exóticos que encuentra en la casa, se disfraza con algunas joyas y telas, e improvisa un baile africano delante de sus amigas.


Vittoria disfruta de su recién adquirida libertad. La invitan a realizar una travesía en avioneta hasta Verona, y la chica disfruta sobremanera de todo el viaje en sí, pero encuentra especialmente agradable la pequeña taberna de pilotos del aeródromo, con su terraza a pie de pista.


La bolsa es una vorágine cuando regresa a Roma. Los capitales se mueven de un mercado a otro, hasta que el precio de las acciones se desploma, dejando a numerosos inversores en la bancarrota. La madre de Vittoria está arruinada, y necesita unos cuantos millones de liras para saldar sus deudas. La chica se junta con Piero en un bar cercano a la Bolsa. Está preocupada por la situación de su madre, por lo que acude a su casa a visitarla, acompañada de su amigo. Piero parece no tener escrúpulos y, una vez en su oficina, se quita de encima sin ningún miramiento a los clientes preocupados porque han perdido su dinero.


Cuando sale de trabajar, después de dejar plantada a una chica con la que tenía una cita, acude en busca de Vittoria a su casa, con la intención de subir a visitarla, pero ella no le deja. Mientras están charlando, un borracho roba el coche de Piero, y acaba con él en un lago. Al día siguiente, cuando la policía saca el coche del agua, el chico está más preocupado por el tiempo y el dinero que le costará arreglarlo que por la persona que ha muerto en él, cosa que sorprende a su amiga.


La pareja da un paseo por unas calles desiertas que, en lugar de Roma, parecen las de cualquier ciudad de provincias durante el periodo estival. Piero intenta besarla, pero Vittoria le rehúye. Cuando quedan el día siguiente, él la lleva a casa de sus padres, para impresionarla, ya que es más grande y lujosa que la suya. Ante las preguntas que se hacen el uno al otro, la chica afirma que no hace falta conocerse para quererse, incluso va más allá, y le dice tal vez no sea necesario que se quieran.


Piero le habla de matrimonio, pero ella no tiene claros sus sentimientos, hay cosas del chico que no le acaban de convencer, y después de su noviazgo anterior, no quiere volver a comprometerse. Cuando él le pregunta que por qué está con él, le responde que le gustaría no quererle, o quererle mucho mejor. De todas formas, a pesar de la contradicción aparente, la relación sigue, cada vez más apasionada. Cuando se despiden después de una intensa tarde juntos, prometen quedar esa misma noche en el lugar de siempre, pero desde ese momento, los dos saben que ninguno acudirá a la cita.


Cuando llega la hora, la cámara espera el reencuentro de la pareja. Sin embargo, podemos ver otras escenas que ocurren en ese instante en el lugar de la cita: una mujer pasea a un niño en un carrito, un hombre pasa en un carro de caballos, pero no hay rastro de los protagonistas. Los escasos viandantes parecen buscar a la pareja, llega un autobús, y tenemos la esperanza de que alguno de ellos se baje de él, pero nada de esto ocurre. No volvemos a tener noticia de Vittoria ni de Piero. La pareja desaparece sin dejar rastro, dejando que el espectador imagine su futuro.


Con esta película, Antonioni alcanza la apoteosis de su estilo modernista, retomando sus temas favoritos: el distanciamiento humano y la dificultad de encontrar conexiones en un mundo cada vez más mecanizado.


El eclipse está considerado como una de las películas más importantes de Michelangelo Antonioni. Rodada en 1962, cierra la trilogía que el director inició con La aventura (1960) y La noche (1961), y que forman, para muchos, las mejores obras del director. Todas ellas mantienen una estética y temática común: tratan de las dificultades de las relaciones de pareja, de la soledad y la falta de comunicación y del temor que se tiene en la sociedad moderna a la frustración.


Michelangelo Antonioni tuvo que acudir a Florencia a rodar un eclipse, y el ambiente especial que se palpaba en la ciudad, el silencio, la calma, la luz y la ausencia de ésta, le inspiraron para rodar la película. A pesar de lo que pueda sugerir el título, en todo el filme no aparece ningún eclipse, sino que es una metáfora de la situación que viven los protagonistas.


La fotografía juega un papel muy importante en la película, ya que Antonioni hace que los decorados en los que se desarrollan las diferentes escenas guarden un paralelismo con el estado de ánimo de sus personajes. Abundan los escenarios desiertos, para reflejar el vacío interior de los protagonistas, acentuándolo mediante el contraste que supone el movimiento y las voces de los corredores de bolsa.



MICHELANGELO ANTONIONI. Biografía


Michelangelo Antonioni - como todos los miembros de su generación- se formó dentro de las tendencias del neorealismo. Escribió en la revista Cinema, estudió en el Centro Experimental de Cinematografía y colaboró como guionista en películas de Roberto Rosellini y Federico Fellini.


Sus inicios como realizador, fueron en el terreno del documental- Gente del Po (1943), y en sus primeros largometrajes Cronaca di un amore (1950) o La signora senza camelle (1953)- la protagonista partía de orígenes sociales proletarios. Pero progresivamente, Michelangelo Antonioni decantará su formación realista hacia el retrato frío y lúcido de la clase social acomodada, a la cual pertenece.


Entre sus fotogramas vemos en Antonioni incontables secretos sobre el hombre del siglo XXI, lo convierte en un elemento de estudio necesario para comprender el desarrollo de la cultura occidental.


ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS

Nacido en Ferrara, al norte de Italia, el 21 de septiembre de 1912, en el seno de una familia de clase media, Michelangelo Antonioni fue desde pequeño un estudiante modélico, y se licenció en Economía, por la Universidad de Bolonia. Apasionado por el cine, se dedicó en un primer momento a la crítica cinematográfica en la revista Cinema, ocupación que cambiaría a principios de los 40 por la de realizador, adelantándose más de una década a los críticos reconvertidos en directores de la Nouvelle Vague francesa.


Primero fue ayudante de dirección de Marcel CarnéEste enlace se abrirá en una ventana nueva en la memorable Los visitantes de la noche, y a continuación ejerció como guionista, colaborando con maestros italianos como Rossellini, De Santis y Fellini. Rodó varios cortos documentales (Gente del Po, Nitidez Urbana, La amorosa mentira, Superstición) antes de debutar en el largometraje con Crónica del amor, un drama sobre el adulterio protagonizado por Lucía Bosé. Tras La dama sin camelias, Los vencidos y Amor en la ciudadEste enlace se abrirá en una ventana nueva, se consagra con Las amigasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, memorable adaptación de la novela ‘Las mujeres solas’, de Cesare Pavese, escritor que influyó notablemente en su filmografía. Premiado con el León de Plata en Venecia al mejor director, en 1955, este drama aborda de un modo pesimista la complejidad de las relaciones humanas, a través de la amistad entre la dueña de una tienda de modas y sus clientas.


"Mis películas antiguas me han hecho sentir como un padre con sus hijos. Nacen, las ves crecer y al final hacen su propia vida", comentó el cineasta con respecto a sus películas de los 50. En esta época dirigió El grito, sobre las amargas consecuencias de la infidelidad matrimonial.


A continuación inició su célebre trilogía sobre mujeres contemporáneas, formada por La aventuraEste enlace se abrirá en una ventana nueva, La nocheEste enlace se abrirá en una ventana nueva y El eclipseEste enlace se abrirá en una ventana nueva, protagonizadas entre otros grandes intérpretes por Monica VittiEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que se convirtió en su actriz fetiche. En ellas ensaya la fórmula del antiargumento, pues se distinguen por su trama escasa. En 1964 dirige su primera película en color, El desierto rojoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, en la que Monica Vitti vuelve a ponerse a sus órdenes para encarnar a la esposa del director de una fábrica en estado de shock tras sufrir un accidente. El cineasta se fue a Gran Bretaña para rodar en inglés Blow UpEste enlace se abrirá en una ventana nueva, thriller inspirado por el cuento ‘Las babas del diablo’, de Julio CortázarEste enlace se abrirá en una ventana nueva, sobre un frívolo fotógrafo londinense que investiga una inquietante imagen captada por su cámara. En EE.UU., Antonioni rodó el drama Zabriskie PointEste enlace se abrirá en una ventana nueva, y en coproducción con Francia, Italia y España filmó El reportero, con Jack NicholsonEste enlace se abrirá en una ventana nueva.


Antonioni contrajo matrimonio en los años 40 con Letizia Balboni, Posteriormente ese unió a Enrica Fico, que le acompañó hasta su muerte. Fue ella quien le ayudó cuando en 1994 decidió regresar al cine, a pesar de que una grave enfermedad le había dejado parapléjico para sacar adelante Más allá de las nubesEste enlace se abrirá en una ventana nueva, codirigida por Wim WendersEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Su último trabajo, de 2004, ha sido el episodio Il filo pericoloso delle cose, de ErosEste enlace se abrirá en una ventana nueva, un tríptico que se completaba con otros dos segmentos de Steven SoderberghEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Wong Kar WaiEste enlace se abrirá en una ventana nueva.



Michelangelo Antonioni y la crisis de los sentimientos.

Como señala Carlos Giménez Soria, "A principios de los años 60, Michelangelo Antonioni rueda cuatro películas que ponen de manifiesto una de las poéticas más personales del arte cinematográfico de la segunda mitad del siglo. Poética que culmina con la realización de su famosa "trilogía de la incomunicabilidad", compuesta por La aventura (L’avventura, 1960), La noche (La notte, 1961) y El eclipse (L’eclisse, 1962). A estas tres cintas es necesario añadir una cuarta, El desierto rojo (Deserto rosso, 1964), donde Antonioni utiliza por ver primera el color con el propósito de expresar los estados de ánimo de los personajes.


Así pues, esta tetralogía de películas se ha convertido en un documento clave para entender la disección y el análisis de los sentimientos humanos que Antonioni realizó a través de un nuevo lenguaje visual. Un lenguaje en el que aún persiste la voluntad de narrar una historia, a pesar de que el punto de partida se presente como una inversión de la representación clásica.


Como afirma Núria Bou, "lo que hace Antonioni es desviar la representación de sus coordenadas habituales, para hacer visibles partes del escenario mental del mundo que habían quedado ocultas para el clasicismo".


El tema fundamental de estas obras es la conflictividad sentimental entre hombres y mujeres, aspecto que Antonioni designó de modo preciso con la expresión malattia dei sentimenti.


La aventura constituyó una importante ruptura estilística. El cineasta de Ferrara aportó ciertos aspectos de puesta en escena que supusieron una renovación formal dentro del panorama cinematográfico del momento. Entre ellos estaban el uso poco ortodoxo del campo/contracampo, el desafío a la ley de los 180˚ (los saltos de eje son frecuentes en su cine posterior) y, sobre todo, el uso reiterado del tiempo muerto. Roland Barthes afirmaba que este rasgo antonioniano, que consistía en dilatar la duración de la mirada sobre las cosas hasta el punto de la extenuación, respondía a una extensión de la insistencia de todo artista visual en el poder de la mirada y, al mismo tiempo, apuntaba la naturaleza subversiva de esta tendencia estilística. Según Barthes, observar la realidad más tiempo del necesario desequilibra el orden establecido, en tanto que el tiempo exacto de una mirada es algo que dicta la sociedad.


La noche, rodada tan sólo un año después, también aportó un nuevo rasgo a la estética de su autor: la expresión de los sentimientos a través de una geometría espacial. La escena del vagabundeo que Jeanne Moreau lleva a cabo a través de los espacios urbanos de la periferia milanesa revela su angustia meditativa por medio de las frías arquitecturas de cristal y acero.


Sin embargo, la expresión más radical de este análisis del espacio aparece en El eclipse, film con el que Antonioni concluye su particular trilogía. Como afirma Ángel Quintana, "los últimos siete minutos nos muestran los espacios por donde anteriormente habían circulado los personajes como espacios absolutamente desiertos, sólo existen formas arquitectónicas, figuras abstractas"5. Esta secuencia ofrece la contemplación de un vacío: el vacío que han dejado los sentimientos no correspondidos de la pareja protagonista (formada por Alain Delon y Monica Vitti, quienes no acuden a su cita final). La indagación sobre el espacio concluye con una visión desoladora de la pasión humana, en grave peligro de extinción. El dispositivo cinematográfico vuelve a romper, de este modo, con las convenciones del lenguaje clásico.


Generalmente, las tres películas que hemos analizado tienden a ser agrupadas como una trilogía coherente dentro del cine de Antonioni. Sin embargo, el propio autor ha comentado, en más de una ocasión, que sus películas que tratan el tema de la incomunicación son cuatro, en lugar de tres: El desierto rojo también habla de una crisis existencial. Este film clausura dicho discurso y, al mismo tiempo, inicia otro sobre el uso del color.


El interés principal de esta película se desvía hacia las cualidades expresivas del cromatismo como modo autónomo de descripción de las relaciones entre los personajes y, a su vez, de éstos mismos con su propio entorno. El desierto rojo está ambientada en el mundo industrial y presenta como protagonista a una mujer que padece un elevado grado de neurosis y ha intentado suicidarse.


El cineasta de Ferrara recurrió al color como medio para modelar los estados anímicos, no sólo de los personajes o del momento de la trama, sino también del público. Consideraba el color como un sustituto de la música escénica convencional, ya que su función consiste en ofrecer un comentario emocional de la trama desde un lugar ajeno a la historia propiamente dicha. Seymour Chatman y Paul Duncan atribuyen una fuerte carga sexual al color rojo tal y como es empleado en determinadas escenas de la película, asociándolo con el desenfrenado impulso erótico de los personajes, que sustituye la falta de una vida más equilibrada.


En resumidas cuentas, las innovaciones aportadas por Michelangelo Antonioni suponen algo más que una mera ruptura con el modelo de representación institucional (MRI) impuesto por la industria hollywoodiense.


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